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Juan Antonio Ros: "Rubén Albés me hizo ver que era un jugador que valía para esto"

Juan Antonio Ros ante la Ponferradina. XESÚS PONTE
Juan Antonio Ros ante la Ponferradina. XESÚS PONTE
El zaguero rojiblanco dio un salto en su carrera profesional en el club lucense de la mano del que fue su entrenador más influyente. El preparador vigués fue clave en la trayectoria del cartagenero, que brilla en el equipo del Ángel Carro en su campaña debut en Segunda División

Un paso adelante que parece convertirse en una zancada con cada partido que pasa. Un jugador novel en la categoría que se convierte en un pilar al lado de un técnico referencia en la actualidad al lado del Miño. Un futbolista que quiere dar el estirón junto a un grupo en el que se ha adaptado como un guante. Juan Antonio Ros (Cartagena, 1996) cumple en el Lugo su sueño de pertenecer al fútbol profesional y quiere brillar como rojiblanco para seguir creciendo en el plano profesional.

¿Cómo volvió el equipo de este pequeño parón?
Bien. La gente vino contenta. Necesitábamos unos días para estar con la familia y los amigos. Era necesario porque son muchos meses los que estás fuera de casa y eso se nota. La gente vino con muchas ganas.

¿Cómo llevó el grupo el confinamiento navideño?
Todos estuvimos unidos. Creamos grupos, jugábamos a la play (station), nos dieron material deportivo para hacer cosas en casa… Al final no fue tanto problema. Fue duro por las fechas en las que fueron, pero por lo demás, fue bien.

¿El vestuario del Lugo todo lo cura?
Todos nos llevamos muy bien. Hay gente de diferentes edades, pero eso no importa. Hay gente con hijos, gente que no sabe todavía ni tener un perro (bromea), pero todos estamos muy unidos. Somos un grupo muy bueno y esto se ve en el campo.

Se ve que hay muy buen ambiente dentro, con el grupo de entrenadores…
Cuando iba a firmar aquí ya me dijeron que este era un equipo muy campechano, un equipo muy humilde en el que todo el mundo te ayuda.

¿A nivel deportivo se esperaba estar más arriba o más abajo?
Este es mi primer año. No sabía el equipo que iba a haber al cien por cien y tampoco conocía la categoría. Estoy sorprendido porque competimos muy bien, a todos los equipos le competimos, no nos gana casi ningún equipo y los que lo hicieron fueron por pequeños detalles. Tendríamos que estar incluso más arriba de lo que estamos. Hicimos partidos donde merecimos la victoria y no la obtuvimos. Hay un equipo muy bueno, está yendo bien la temporada y esperemos que siga igual.

Creo que se inició en el fútbol en el club Los Belones, entrenado por su propio padre, ¿Cómo fue estar a sus órdenes?
El otro día estaba cenando con él y me recordó que en un partido, de benjamines o prebenjamines, le tocó hacer de árbitro y nos pitó un penalti a favor y los padres del otro equipo se le echaron encima… Teníamos anécdotas así de cuando mi padre era mi entrenador. Aquel equipo era como ir al colegio, con los mismos amigos nos juntamos para hacer un equipo y mi padre se ofreció voluntario para hacer de entrenador.

Cuando voy a mi casa solo suelo hablar de fútbol con mi padre

Viene de una familia futbolera entonces…

Sí. A mi padre le gusta, a mi abuelo también, a mi tío, a mi madre… Yo creo que a mi madre no le gustaba, pero a raíz de tener que llevarme a entrenar comenzó a gustarle y ve siempre mis partidos. Somos todos futboleros.

¿Habla mucho de fútbol en casa o se deja a un lado cuando habla con la familia?

Yo, cuando voy allí, solo suelo hablar de fútbol con mi padre. Lo hago de cosas mías, de mi temporada, porque mi padre no puede venir mucho a verme y solo puede ver los partidos por la tele y no sabe lo que pasa aquí dentro. Así aprovecho esos días que voy a verlos para hablar de cómo me va, porque él no puede vivirlo aquí conmigo.

Con un padre entrenador, ¿Hay más exigencia cuando se inicia uno en el juego?

Qué va, si nos metían 14-0 todos los partidos y éramos cuatro amigos que nos juntábamos allí (ríe)… En aquel equipo fue donde empecé, de muy pequeño. Sí que mi padre, cuando ya fui alevín o infantil me decía que si yo quería jugar al fútbol y ellos iban a hacer el sacrificio de llevarme a los partidos tenía que demostrar que quería, que no era solo: “venga sube al coche y a ver qué pasa”.>

¿Cree que a los chavales hay que dejarlos en paz en los partidos?

A mí me gustaba que mi padre y mi madre me fueran a ver jugar siempre. Pero no comparto que a un niño pequeño se le exija jugar al fútbol. Hay muchos casos que a los niños se les exige jugar y no le gusta tanto como para hacerlo como deporte. A mí, mi padre siempre me dio la libertad de que jugara al deporte que más me gustara, no al fútbol obligatoriamente. Cuando fue viendo que destacaba un poco y me podía dedicar a esto sí que me exigía un poco más. Me acuerdo de una charla que me dio después de un entrenamiento después de un año en el que no estaba jugando mucho en la que me dijo que si me tenía que llevar y traer después de trabajar me tenía que sacrificar como él lo hacía.

Nunca sentí presión hasta que llegué al Barcelona con 17 años

¿Usted sintió presión cuando su carrera comenzó a dar un impulso?

Nunca sentí presión hasta que con 17 años me fui a Barcelona y salí de Cartagena. Ahí sentí presión porque estaba fuera. Cuando jugaba en Cartagena jugaba casi de lo que quería y en Barcelona, después de que me ficharan, si no cumplías con las expectativas te echaban. Esa presión sí que la sentí cuando me fui a Barcelona.

Allí coincidió con varios ex del Lugo: Dongou, Maxi Rolón o Enguene, pero solo usted parece haber logrado el éxito en el Ángel Carro…

Les sigo la pista. Suelo meterme en las aplicaciones de fútbol para ver dónde están y cómo les va. Ellos no tuvieron suerte aquí en el Lugo, pero yo, por suerte, estoy jugando, disfrutando y ojalá siga así la cosa.

¿Habló con alguno de ellos antes de venirse al Lugo?

No. Con otra gente sí que consulté, pero con ellos con porque perdimos el contacto. Estuve con ellos hace años, yo tomé otro camino y al final perdimos el contacto y no volví a hablar con ellos.

¿Quién fue más importante para su carrera, Rubén Albés en el Celta B, Gerard López en el Barça B o Miguel Álvarez en el Villarreal B?

Destacaría a Albés, porque fue el primero que apostó por ponerme en la posición de central y es donde mejor estoy rindiendo. Fue el que confió en mí para probarme en ese puesto. De central casi no había jugado hasta que coincidí con él.

Juan Ros ante el Mirandés. XESÚS PONTE

Antes de llegar aquí solo había estado en filiales, salvo un breve paso por el Cartagena, ¿Cambia mucho jugar en un filial que en un club?

Sí. Lo estoy notando aquí. En los filiales se vive bien. No tienes presión, todo está de tu mano, con medios, porque al final es un equipo de Primera División el que está detrás, y es muy cómodo. Un filial es muy bueno como aprendizaje, pero después ya sales y, fuera de un filial, ves lo que de verdad es el fútbol. Ahí es cuando observas que es diferente, que la gente se juega las cosas, de la presión de la afición por ganar. En un filial si ganas, mejor, pero si no lo haces al final, pues no es tan grave.

Llegó al fútbol profesional con 25 años, ¿Llega en el mejor momento?

Sí. Al final, no por capacidades físicas, sino más bien por un tema mental, llegar al fútbol profesional era un cambio muy grande. Cuando era más joven no era maduro y muchas cosas no me las tomaba bien, actuaba de malas maneras, había que llevarme bien. El año pasado, en el Villarreal B dí un cambio, mentalmente me dije que tenía que cambiar y eso se está notando este año tanto en el juego como en mi día a día. La cabeza es muy importante. Si no estás bien mentalmente no puedes rendir al máximo.

¿La confianza de Albés y de sus compañeros le están haciendo ser mejor?

Sí. La confianza del grupo, del míster y la mía propia hace que las cosas salgan bien. Puedo tener un fallo, como tuve en algún partido de este año, y ahora me digo: “Es un fallo como falla todo el mundo, no pasa nada”, pero antes igual me lo tomaba de otra manera y detrás de ese fallo venía otro. Ahora he madurado un poco y eso es gracias también a Rubén Albés, que me hizo ver que valía para esto.

¿Uno ve a excompañeros como Brais Méndez, Borja Iglesias, Fontán, Aleñá, Grimaldo o Carles Pérez con cierta envidia por haber llegado a la élite de Primera División?

Ojalá pueda seguir los pasos de alguno de ellos y llegar a la élite en Primera.

¿Eso podrá llegar algún día?

Siempre sueño con eso, como todos. Nos quedan aún años de fútbol y eso está ahí. Intentaré llegar y ojalá pueda pasar.

¿En los veranos se le da muchas vueltas al futuro? ¿Es difícil tomar una decisión sobre a dónde ir?

Yo, hablando, siempre con mi padre, cuando he tenido que tomar una decisión siempre me ha dicho que tomara la que creyera conveniente y que nunca me arrepintiera. Al final, la que tomas es la que crees mejor. En el momento en el que tenía clara una cosa, yo me centro en el equipo y en lo que quiero. En este caso, la que pensamos fue la del Lugo y ahora estoy solo centrado en estar aquí.

En el momento en que me dijeron que Rubén Albés contaba conmigo no me pensé más el firmar por el Lugo

Cuando lo llamaron, ¿Se lo pensó mucho o que estuviera Albés ayudó?

Cuando Rubén (Albés) renovó, me dijeron que contaba conmigo. En el momento en el que me enteré de eso ya no lo pensé más, dije que quería venir aquí. Lo que quería era dar el salto a Segunda División y el Lugo, con el entrenador que me conoce y que apostó por mí en su momento, lo lógico era elegir este destino.

¿Le costó adaptarse a la Segunda División?

Al principio sí que me costó un poco. Es diferente. En Segunda B hay campos más pequeños, más contacto… Aquí igual hay más experiencia y no puedes permitirte fallar. Es una categoría diferente, pero creo que me estoy adaptando bien y me estoy encontrando bien.

Rubén Albés hace tiempo lo puso como ejemplo de jugador que acabará muy bien la temporada…

Espero que sí. Si él lo dice habrá que creer sus palabras. Yo creo en mí mismo y si tengo la oportunidad de disputar los últimos partidos pues mejor. Si nos salvamos antes de tiempo y podemos jugar con esa liberación de no tener que jugar pendiente de los puntos o de los rivales por la permanencia, pues igual sale la mejor versión del equipo.

¿Qué debe mejorar y cuál ha sido su mejor virtud hasta el momento?

Los delanteros que hay en Segunda División son grandes de físico, de juego aéreo... Igual hay que mejorar un poco el juego de contacto y los duelos. En cuanto a una virtud, creo que interpreto bien el juego, que lo leo bien. Al final no me hace falta tanto ese juego físico que le hace falta a otros centrales, porque, a lo mejor, por intuir dónde va a caer el balón o dónde va a hacer el desmarque el delantero, lo puedo llevar mejor.

¿Eso se prepara? ¿Se entrena ese tipo de cosas?

Se puede entrenar porque se ve cada día a los equipos que juegan directo y segunda jugada. En mi caso, a lo mejor mi cualidad es ver el fútbol un poco antes que otro. Cada uno tiene su virtud y tiene que explotarla al máximo porque puede darle un buen rendimiento.

Pita y Xavi Torres mandan porque están preparados para mil batallas

¿Cómo es tener a Xavi Torres o Pita al lado? ¿Están dando órdenes siempre como parece?

Mandan porque son jugadores con mucha experiencia. Están preparados para mil batallas. Hacerles caso, seguir sus consejos y todo eso también hace que nosotros aprendamos.

Esa posición en la que juega Xavi Torres parece hecha a medida para él…

Está muy bien. Me ha sorprendido porque yo pensaba que ya venía aquí con otra idea, de ser sus últimos años, de acabar aquí su carrera, pero él es el primero que compite en los entrenamientos y en los partidos. Eso nos vale a los más jóvenes de aprendizaje, de que un tipo con esa edad, con esos partidos en Primera y todavía se deja la piel en cada entrenamiento y en cada partido, puede ser la clave del éxito.

López Garai comentaba en un partido del Lugo que tener a Pita y Seoane en la plantilla o a Xavi Torres, siempre rindiendo y entrenando duro hace que no se baje los brazos en un equipo, ¿Es así?

Sí. Yo, que he estado en filiales, pienso que es necesario tener en un equipo gente que tenga experiencia y que no le pueda la presión porque es necesario que en un partido marcas tú el ritmo. Ellos lo saben llevar porque están ya curtidos en mil batallas. En los filiales en los que estuve, al no haber gente veterana, se notaba en los últimos minutos para gestionar una victoria o que íbamos perdiendo. Ellos, desde dentro, hacen que los sigamos y eso se ve en el campo. Cuando queda poco tiempo ellos marcan el ritmo del partido.

¿Si Juan Antonio Ros fuera entrenador-jugador donde se pondría, de mediocentro o de central?

Buff. A día de hoy me pondría de central, pero me lo dices hace seis meses y diría que de pivote, porque era lo que venía haciendo en el Villarreal B.

¿Se encuentra cómodo en este sistema de Albés, con tres centrales en fase defensiva y dos en la ofensiva?

Sí. Nosotros en el Celta B no jugábamos con defensa de cinco, pero en salida de balón sí que nos metíamos tres atrás, como una falsa línea de tres centrales. En eso estoy más acostumbrado y en lo otro me he adaptado. Lo tenemos ya muy interiorizado. Estamos muy acostumbrados a la línea de cinco y por eso nos crean pocas ocasiones, el equipo está firme atrás porque lo trabajamos mucho.

¿Cambió el fútbol de Rubén Albés del Celta B, siendo más combinativo, al actual en el Lugo?

Allí (en el Celta B) sí que jugábamos más combinativo porque teníamos ese perfil de jugadores. No teníamos un delantero para saltarnos líneas y aguantar el balón, como este año con Manu Barreiro o Carrillo, no teníamos extremos tan rápidos como Gerard, que te puede sacar una jugada…. Es diferente el equipo que había en Vigo al que hay aquí. El míster se adapta a lo que tiene.

Con la idea del entrenador las dudas del verano se acabaron y ahora llegan los resultados

¿Se imaginaba que serían un equipo tan duro de ganar?

La verdad es que no. Yo en pretemporada me perdí bastante por el covid, pero cuando llegué me acuerdo que perdimos contra el Coruxo y el Rácing de Ferrol y eso creó dudas, pero con la idea del entrenador esas dudas se acabaron y los resultados están llegando.

¿Dónde ve al Lugo a final de temporada?

Pues con más de cincuenta puntos, si es posible.

¿Le gustaría aburrirse entonces en esas últimas jornadas?

No aburrirme, pero pensar en que estamos salvados y en que hay que disfrutar del partido, sin nervios ni presión.

Un tipo nacido en Cartagena y que pasó por Barcelona, Vigo y Villarreal, ¿Echa mucho de menos el mar?

Pues sí. Estos días que estuve allí vi el clima distinto, pero al final te tienes que acostumbrar. Estuve cuatro años en Vigo y es muy parecido. Aquí hace un poco más de frío, pero siempre hay tiempo de volver al mar. En verano, cuando lleguen las vacaciones ya me cansaré de estar allí.

¿Es duro vivir en el interior y en un clima como el de Lugo?

Lo que peor llevo es el frío. Yo no había pasado tanto frío como aquí. ¡Y dicen que todavía no ha hecho frío de verdad! El frío y yo no somos amigos, pero hay que adaptarse. Es lo que toca.

¿Se adaptó bien a la ciudad? ¿Qué echa en falta aquí y de qué disfruta más?

Es una ciudad acogedora, pequeña, todo está cerca… Yo vivo pegado al centro y estoy cómodo porque llego a casi todos los sitios andando. Echo de menos el sol, la playa y a la familia.

Juan Antonio Ros: "Rubén Albés me hizo ver que era un jugador que...