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La esencia que permanece

Paco Basanta, en un momento de la charla con Manel Sánchez y Sergi Quintela. SEBAS SENANDE
Paco Basanta, en un momento de la charla con Manel Sánchez y Sergi Quintela. SEBAS SENANDE
El Río Breogán, como hace 37 años, pelea ahora por volver a la Liga ACB y otra vez lo hace con una referencia lucense en la plantilla, del internacional Manel Sánchez a Sergi Quintela

En la temporada 1983-84 el Breogán luchaba en la denominada Primera B por alcanzar por primera vez -antes el equipo lucense ya había jugado en la Primera División Nacional- una plaza en la recién creada ACB. En aquella plantilla el lucense Manel Sánchez era toda una referencia. 37 años después, el conjunto breoganista se encuentra en la misma tesitura, es decir luchando por el ascenso a la Liga Endesa pero, y esto es lo más significativo, también con una clara referencia lucense como es el caso de Sergi Quintela.

Ambos jugadores hablaron, en una charla moderada por el periodista de El Progreso, Paco Basanta, de sus experiencias, en dos épocas tan distantes, en el baloncesto y en el Breogán en el programa De bote en bote. Encontros El Progreso que ya está disponible en la página web de este periódico, contando con la colaboración de la Deputación de Lugo, el Concello de Lugo y Opticalia Callao.

Manel Sánchez y Sergi Quintela coinciden en que en su llegada al baloncesto fue fundamental el espejo que representaba el CB Breogán, "Se había creado una escuela de baloncesto y un familiar me preguntó que si quería ir. El Breogán estaba de moda y empezaba a destacar en la Primera División con Alfredo Pérez, Serrano y todos aquellos jugadores. Me acerqué a la escuela y ahí empezó mi andadura", explica Manel Sánchez.

Sergi Quintela comenta que "desde que tengo recuerdos el Breogán es una de la señas de identidad de Lugo. Mis primeros recuerdos son en Frigsa con Cristina Seijo, yo prácticamente llevaba pañales e iba a buscar a mi hermano que ya estaba en las escuelas. Ahí me enganché al baloncesto".

Las diferencias entre las épocas que separan a los dos jugadores lucenses son numerosas. "En cuanto a productos como camisetas o zapatillas no tiene nada que ver. Las zapatillas que en mi época eran top, son ahora zapatillas de moda. La vestimenta ha evolucionado mucho, ahora las camisetas son más cómodas, transpiran hacia fuera... hay mucha diferencia", comenta el que fue internacional absoluto con España, que, además, introduce un nuevo factor diferencial. "Cuando empecé jugábamos en la cancha del Instituto al aire libre y me acuerdo de jugar con nieve o que el balón se quedara al botar en un charco. Luego jugamos en el Pabellón Municipal pero el parqué se colocaba sobre cemento y las pistas era muy duras".

Para Sergi Quintela, esta situación es totalmente desconocida "no recuerdo haber jugado ningún partido oficial al aire libre". La vida como deportista profesional en Lugo no ha cambiado mucho según explican los protagonistas. "Para mí, es un sueño poder vivir haciendo esto, haces lo que te gusta y, además, con la masa social que tiene el Breogán la gente te trata como si fueras especial y no lo somos", dice el menor de los hermanos Quintela. Manel también vivió esa experiencia y señala que al margen de la vida social, deportivamente, el principal cambio viene en la preparación de los partidos.

"También entrenábamos por la mañana y por la tarde. El segundo entrenador cuando lo había era un asistente que no participaba en casi nada. Después tuve entrenadores que no les gustaba ver al equipo contrario antes de enfrentarnos y otros, como José Antonio Figueroa, muy meticuloso y machacón con el video. Nos pasábamos mucho tiempo, nos dormíamos prácticamente pero aún así era menos que ahora. He visto los tochazos de folios sobre el equipo contrario que llevan ahora los jugadores. No sé si se llegan a quedar con todo". Sergi Quintela saca de dudas al que fue capitán del Breogán: "Nos lo dan todo muy masticado. No hay problema".

Los encuentros hace casi cuatro décadas se jugaban en pabellones donde el público se situaba prácticamente a pie de pista, con grandes abarrotes y el público fumando, "lo peor de todo era el humo que tragabas" dice Manel que recuerda auténticos abarrotes en Lugo y la presión cuando jugaba a domicilio "te insultaban ya en el calentamiento", una circunstancia que para Sergi "es muy complicado que a jugadores de ahora nos entre en la cabeza".

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