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64-78. El corazón de los Quintela guía al Breogán

Mateo Díaz bota el balón en Oviedo. ÁREA 11
Mateo Díaz bota el balón en Oviedo. ÁREA 11
Los de Epifanio se imponen en Pumarín en un partido que fue una montaña rusa y en el que los lucenses llegaron 55-51 abajo al último cuarto

El Leche Rio Breogán sumó la primera victoria de la temporada en Pumarín, en un encuentro que fue una auténtica montaña rusa pero en el que los lucenses, guiados por los hermanos Quintela, especialmente por Sergi, acabaron imponiéndose (64-78).

El Oviedo salió mucho más enchufado y puso el 12-2 en el marcador ante un Breogán desdibujado en defensa y en ataque, incapaz de hacer valer la teórica superioridad por dentro de la pareja Cruz-Larsen

Fueron tres tiros libres del argentino Mateo Díaz el punto de inflexión. Ajustaron los de Epifanio en defensa y la mejoría en ataque vino de la mano, tanto que incluso en un abrir y cerrar de ojos parecía que iban a dar carpetazo al partido. El parcial fue abrumador, un 9-29 que puso a los lucenses diez arriba mediado el segundo cuarto (21-31). Kacinas y Aboubacar mejoraron las prestaciones interiores del Breogán ante un Oviedo mermado por dentro por la baja de Hervé Kabasele, en su país con problemas para regresar a España. En ataque, Soluade, con un espectacular 4 de 4 en triples, guiaba a los de Epifanio. 

Pero el carrusel de estos dos primeros cuartos todavía reservaba un último arreón local, sostenido en la defensa en zona de la que dispuso Natxo Lezkano y en el talento ofensivo del base Micah Speight (10 puntos al descanso) y el escolta de efímero paso por Lugo Elijah Brown (9 puntos antes de la interrupción). De esta forma, los dos primeros cuartos dejaban todo en el aire (35-38).

Como al principio del partido, el Breogán volvió salir dormido del vestuario. Norelia se merendaba a Cruz y Larsen y Brown aniquilaba con su tiro en suspensión. Pumarín, con 300 espectadores separados por dos metros distancia entre cada uno, se venía arriba y estallaba con el 47-42 que el Oviedo puso en el marcador en solo dos minutos y 23 segundos de cuarto. Epifanio no encontró soluciones en el tiempo muerto y el bache lucense duró casi todo el cuarto, en el que sucedían las pérdidas de Soluade, Díaz... y los de Lezkano, desatados, hasta regalaron un alley oop espectacular entre Brown y Norelia para alargar la ventaja hasta un preocupante 51-42. Larsen paró la sangría con una canasta de dos. Y fuen entonces cuando emergió la figura de Sergi Quintela, que empezó su recital cerrando con un triple el cuarto para un conjunto lucense titubeante pero milagrosamente vivo (55-51). 

Y tanto que estaba vivo. El Breogán afrontó el último parcial con otra cara. A lomos del escolta lucense, que jugaba en el alambre con cuatro faltas personales, los lucenses empezaron a someter al Oviedo. También emergió la figura de Sollazzo, hasta entonces desaparecido, y a la fiesta también se sumó el mayor de los Quintela, Erik. Entre los dos jugadores lucenses, corazón de este equipo, sumaron 23 puntos: 13 cortesía de Sergi y 10 de la mano de Erik.

En el enésimo giro de guión del partido, hasta Iván Cruz, que había estado muy errático, anotó un triple y dos tiros libres, para cerrar prácticamente el encuentro a falta de cuatro minutos con 59-68 en el marcador. Al final, el Breogán se llevó una trabajada victoria, engañosa por lo abultado final del marcador, en un arranque de un nuevo curso con el ascenso a la Liga Endesa como objetivo lejano.

64-78. El corazón de los Quintela guía al Breogán
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