El Flaco y el Diego

La carrera de Maradona se cruzó con la del recién fallecido Menotti y con la de su némesis, Bilardo. Dos técnicos que levantaron un muro que dividió el mundo del fútbol para siempre

Maradona y Menotti charlan tras un entrenamiento. EP
photo_camera Maradona y Menotti charlan tras un entrenamiento. EP

A Diego Armando Maradona, al Diego, lo dejó fuera de la lista para el Mundial 78 César Luis Menotti, el Flaco. El que tiempo después se convertiría en el futbolista más futbolista de la historia tenía por entonces solo 17 años, pero talento de sobra para entrar en aquel seleccionado. No lo hizo. Tampoco Ricardo Bochini, el ídolo de Maradona. Por entonces en Argentina sobraba calidad. El 10 de Menotti era Kempes y, según dicen, los militares que por entonces gobernaban el país impusieron entre los elegidos al mayor ídolo de la historia de River Plate: el Beto Alonso. El Diego se quedó fuera y Argentina alzó la Copa. 

Hasta ese Mundial, Argentina había sido un desastre, hasta que Menotti se hizo con la selección. Su aval fue el Huracán campeón del 73, un equipo que es recordado como uno los mejores de la historia del país del tango. Basile, Larrosa, Babington, Brindisi, Houseman... y el Flaco, con solo 35 años, en el banquillo.

Menotti agarró la selección en el 74 y se pasó cuatro años preparando el Mundial. Exigió profesionalidad y los dirigentes de la Afa aceptaron. Prestó atención a los combinados de categorías inferiores, moldeó una estructura desde la nada, exigió medirse con selecciones de todo el mundo y poco a poco fue armando un equipo, no una selección, con una obsesión, que sus jugadores fueran fieles a sus ideales. «Prefiero los conceptos por encima de los esquemas».

Argentina superó en la final a una Holanda en la que faltaba Johan Cruyff, que había renunciado a jugar en un país bajo una dictadura militar. Menotti dijo años después que por aquel entonces no eran conocedores de las atrocidades que realizaban desde el Gobierno. Eso sí, antes del Mundial les dijo a sus jugadores: «Cuando suene el himno no miren para el palco, miren para las plateas, donde está el pueblo».

Al año siguiente bajó un peldaño y se puso al frente de la selección juvenil, con la que conquistó el Mundial de Japón. Las estrellas de aquel equipo eran Ramón Díaz y Maradona, sobre todo Maradona. Aquel triunfo despertó el debate. ¿Tendría que haber jugado en el 78 con la selección mayor?. "Sí, lo pude haber llevado perfectamente, y seguro que habría jugado bien y habríamos sigo campeones, pero decidí que era mejor que fueran otros".

En el 82 Maradona ya era Maradona. Y Argentina una de las grandes favoritas. Era la del 78 más Maradona y Ramón Díaz, pero se fue a la calle tras caer en la segunda fase ante Brasil e Italia. Punto final a la era del Flaco en la selección. "Si miro atrás, a todo lo hecho desde 1974 hasta hoy me siento reconfortado porque el balance es totalmente positivo. Si los demás no tienen memoria, yo sí la tengo", dijo en su adiós.

A Menotti lo sustituyó al frente de la selección su némesis, su enemigo irreconciliable: Carlos Salvador Bilardo. Cuando estos dos genios se enemistaron, allá por los años 70, no sabían que estaban dividiendo el mundo por la mitad. Aún hoy en día, el fútbol sigue dividido por el muro que levantaron entre ellos. Menotti es el estilo, la pelota, la lírica, la izquierda... Bilardo es el resultado, la eficacia, ganar, la derecha.

De cara al Mundial 86, Bilardo tomó una decisión que hizo temblar los cimientos de la nación. Quitó la capitanía a Daniel Passarella, el mito, el héroe que había levantado la copa del 78 y que había comandado a la selección en el duro camino hacia México, para dársela a Maradona. 

Y la apuesta le salió bien. Pasarrella y Maradona se enemistaron, en una prolongación de la guerra entre Menotti y Bilardo, y el histórico defensa se perdió el Mundial por culpa de un virus estomacal. Una de las infinitas leyendas del fútbol argentina dice que fue intoxicado desde dentro; que sobraba en aquel plantel. La versión más plausible le echa la culpa al hielo de un vaso de whisky.

Sea como fuere, Maradona fue el líder de aquella Argentina. Nunca nadie jugó mejor un Mundial. Ganó el título y se convirtió en héroe nacional para toda la eternidad, en un santo, gracias a su gol a los ingleses, que venían de ganar la Guerra de as Malvinas. La apuesta de Bilardo había tenido éxito. El Diego nunca dudó ni un segundo cuando le preguntaban quién había sido su mejor entrenador: "El Flaco", decía.

Menotti-Bilardo. La guerra que surgió en Valladolid

La enemistad entre los dos mitos del fútbol argentino nació en Valladolid. Allá por 1983, el equipo pucelano se midió en el José Zorrilla con la selección que dirigía el Narigón Bilardo. El combinado albiceleste perdió por 2-0 tras un flojo partido y Menotti fue muy crítico. "Bilardo declaró que conoció a los jugadores en el avión y eso es dar una ventaja tremenda. No se deben otorgar esas concesiones", dijo.

"Abrazos con los militares"

Y Bilardo estalló: "No me gusta que técnicos o jugadores opinen sobre mi trabajo. ¿Cómo dicen ahora que la derrota con Valladolid significa perder prestigio? ¿Qué prestigio? Y además no entiendo a los que se dicen hombres de izquierda y andan a los abrazos con los militares". Y así estalló una guerra que dura hasta hoy y que durará para siempre.

Cara a cara

Curiosamente, Menotti y Bilardo solo se han enfrentado dos veces. La primera fue como jugadores, en 1965, mucho antes de enemistarse. Menotti jugaba en Boca y Bilardo, en Estudiantes. El duelo acabó con 2-2.
La segunda fue más sonada, en 1996. Bilardo dirigía a Boca y Menotti a Independiente. Ambos dejaron claro que no se iban a saludar y que lo suyo era irreconciliable. Ganó Independiente por 0-1. "No gritaba un gol desde 1979", dijo El Flaco tras el partido.

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