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El árbitro que pitó al canterano Maradona antes de llegar a Lugo

Julio César Caniggia.  R.L.
Julio César Caniggia. R.L.
Julio César Caniggia, rosarino afincado en la ciudad amurallada desde hace 22 años, pitó al Pelusa cuando formaba parte de los equipos inferiores de Argentinos Júniors, su club de origen

Él observó de primera mano el crecimiento de un pequeño esqueje que se convertiría en una forma majestuosa, alejado del terreno yermo del final, agotado tras una vida agigantada y maltratada a partes iguales. Julio César Caniggia estuvo en la formación del mito, en esos años en los que la personalidad aflora, en el que el monocromo pasa a tecnicolor. Este argentino afincado en Lugo desde hace 22 años estuvo a pie de tierra, con el silbato en la mano, cuando Maradona era un niño salido del barro de Villa Fiorito y pasó a La Patronal, el barrio de clase media-baja donde reina Argentinos Júniors. Caniggia fue árbitro en partidos de Los Cebollitas que tenían al Diego de estrella y pasó sobremesas con el Pelusa como un vecino más para conocer a un imberbe que acabaría siendo un Dios.

Caniggia, enólogo de profesión, cambió el empleo en Gargantini y Crespi, dos plantas de embotellamiento de La Patronal por la Avenida de las Américas (no podía ser de otra manera) de Lugo y varios trabajos, incluido uno con Dorribo en Nupel. A la ciudad amurallada se llevó los recuerdos de su vida junto al 10, tan efímeros como valiosos, cortos pero de peso, en los que pitó al Diego sobre la tierra bonaerense cuando Maradona solo era un prodigio más de los tantos que poblaban las canchas en las que se convivía con la miseria y el éxito.

"Fui árbitro en Argentina y, aparte de eso, trabajé 26 años en La Paternal, donde vivía Maradona cuando jugaba en Argentinos Júniors", rememora Caniggia. "Siendo linier en Argentina lo pité varias veces, sobre todo en Argentinos Júniors, porque me quedaba muy cerca de la cancha y me mandaban muchas veces a pitar a ese lugar", añade.

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Este argentinolucense fue testigo de los primeros años de formación del Pelusa. Le pitó de chico, cuando formaba parte del equipo de Los Cebollitas, un grupo asociado a las inferiores de Argentinos Júniors en el que brilló Maradona.

"Tuve la suerte de arbitrarlo cuando estaba en Los Cebollitas", afirma, aunque recuerda haber pitado partidos de las inferiores de Argentinos Júniors con Maradona. Incluso dirigió el último partido antes de que el 10 diera el salto al primer equipo de El semillero del Mundo en Primera División. "Recuerdo mucho esos partidos de canteranos, en Octava División, porque luego ya pasó, con quince años, a jugar en Primera. Recuerdo aquel partido final de esa etapa en el que ganaron un campeonato tras jugar la final contra Ferrocarril Oeste en la cancha auxiliar de Ferro. Yo pité aquel partido".

Posteriormente, aquel grupo formado desde niños pasó, en su gran mayoría al equipo de Primera División de Argentinos Júniors. "De Los Cebollitas y la octava división de Argentinos pasaron, la mayoría, a jugar en Primera. Había un número nueve, que era tan bueno como él, pero no llegó a jugar en Primera", asegura Julio César Caniggia.

En esos años que presenció de primera mano, Maradona comenzó a mostrar esa personalidad por la que es recordado. Ese sedimento del héroe, el abono de un carácter que lo llevó a lo más alto. Declaraciones sobre el carácter.

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"Diego siempre tuvo ese carácter de decir: aquí estoy yo. Siempre pisaba fuerte. Era muy echado para adelante, muy humilde, pero siempre muy echado para adelante. Siempre se hacía respetar mucho en el campo. Esa personalidad y ese respeto que le tenían los compañeros ya se le veían desde pequeño", valoró Julio César.

CAFÉ CON EL DIEGO

Pero Caniggia no solo estuvo con el Diego en las canchas de La Patronal, también conoció al mito como adolescente de barrio, que deambulaba con sus amigos como cualquier otro chico. Caniggia coincidía en el mismo restaurante casi a diario con Maradona y Jorge Cyterszpiler, figura capital en el Pelusa que pasó de amigo íntimo a mánager para controlar el destino antes de Guillermo Coppola. "Teníamos contacto con él, no digo a diario, pero muy seguido en el aspecto de que íbamos a comer a un restaurante que también era café y él venía con su mánager, Cyterszpiler, y tomaban café y a veces se quedaban con nosotros", rememora.

Este rosarino de nacimiento y lucense de adopción fue uno más de los vecinos de La Patronal que tuvieron contacto con Maradona antes de su mudanza de esta zona del Gran Buenos Aires a Boca Júniors. Como Caniggia en aquel restaurante, cualquiera podía echar una partida de naipes con Diego o su inseparable Cyterszpiler o jugar un partido callejero con el Pelusa.

Con el paso de los años y el salto del 10 a Boca, Barcelona y Nápoles, Julio César Caniggia solo coincidió otra vez con Diego. Fue en una cena de la Asociación de Fútbol Argentino (Afa). "Cuando yo lo conocí tendría, más o menos, catorce o quince años. Después, en adelante, nos encontramos alguna vez más, en el año 1993, en una cena que hizo la Asociación de Fútbol Argentino (Afa)".

En aquel momento Maradona ya era un jugador que había recorrido el camino de la miseria de Villa Fiorito al éxito en el fútbol, con un árbitro medio lucense como pequeño testigo. 

Maradona 2La única fotografía con Diego Armando Maradona la tiene la mujer de Julio César

Julio César Caniggia coincidió con Diego Armando Maradona en más ocasiones además de sobre el terreno de juego. La que más recuerda es una cena por el centenario de la Asociación de Fútbol Argentina (Afa) en 1993, cuando el Pelusa había jugado en el Sevilla y preparaba el Mundial de Estados Unidos con la selección argentina. «Volví a coincidir con Maradona en una cena de la Afa festejando el centenario de la institución. En esa cena estábamos con todos los dirigentes de la Afa con mi mujer y ella se sacó la foto con él, porque yo no, perdí la ocasión», declaró Julio César.

 

"Mi hijo me avisó de la muerte de Maradona"

Julio César Caniggia se enteró por su hijo de la muerte de Maradona, un mito al que siempre defendió en el plano deportivo.

"Me llamó mi hijo para avisarme que los amigos le habían dicho que había fallecido Maradona. Había muerto al mediodía de un paro cardíaco. A partir de ahí empecé a buscar en la televisión qué había pasado y empezaron con las noticias", declaró.

"Siempre he sido un defensor de Maradona en lo deportivo y no tanto en su vida privada. En su vida pública él fue muy impulsivo y defensor del humilde. También defendió a los jugadores e incluso hizo un sindicato de jugadores, se oponía mucho a los dirigentes".

El número uno 
Caniggia defiende que Maradona es el "número uno". "A Messi lo quiero mucho porque es nacido en Rosario, como yo, y es buena persona, muy humilde, pero no tiene la capacidad que tenía Maradona de echarse el equipo a sus espaldas, de decir aquí estoy yo. Es el número uno", apostilla.

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