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Tristán Ulloa vuelve al cine español después de once años: "Estoy eufórico"

Carolina Román y Tristán Ulloa. JUANJO MARTÍN
Carolina Román y Tristán Ulloa. JUANJO MARTÍN
"Pensaba que ya no se iba a dar que me ofrecieran un personaje interesante", afirma el actor tras finalizar el rodaje de 'Stoyan'
Tristán Ulloa fue uno de los casos de covid que tuvo al país en vilo el año pasado; su recuperación, que fue un poco el triunfo de todos, es ahora total. Acaba de terminar el rodaje de Stoyan, debut de Roberto Ruiz Céspedes, que lo devuelve al cine español tras once años. "Estoy eufórico", ha dicho.

"Es la primera producción española que hago en once años. La última que hice fue Que se mueran los feos (2009), estoy eufórico, pensaba que ya no se iba a dar que me ofrecieran un personaje interesante; ya sabes el embudo que hay para determinadas edades, yo ya tengo 50 años y si es complicado para los chicos, para las chicas, ya ni te cuento", afirma.

Ulloa habla con Efe por teléfono, recién llegado de Bulgaria donde ha estado rodando el último mes y medio, un alejamiento que le ha venido "muy bien".

"Es complicado viajar, pero se agradece mucho salir de casa; en Sofía pasaron una etapa en noviembre con un confinamiento muy estricto y ahora la gente no lleva mascarilla por la calle y, cuando llegas a España, te asustas", dice. Aunque el equipo de rodaje, españoles y búlgaros –precisa– cumplimos todos los protocolos a rajatabla".

Ulloa ha saltado a los hogares españoles en las series Fariña, La catedral del mar y en la internacional La monja guerrera, cuya segunda temporada –que quedó parada en seco por la pandemia– empezará a rodar en mayo. No echa de menos los rodajes en cine porque trabajar para la tele, hoy por hoy, es igual de "bueno".

Considera evidente que ha cambiado la forma de hacer películas y también de verlas; por desgracia, opina, la sala a oscuras está "mitificada" y entrando en el terreno del romanticismo, "la gente no va al cine, y no lo echa en falta –considera–, porque consume cultura de otra manera".

Este miércoles, los seguidores de La caza: Tramuntana, que dirigen su hermano David Ulloa y Rafa Montesinos y emite RTVE en La 1, pudieron verle un instante en el capítulo 6, aunque su presencia será más señalada en los dos próximas (y últimas) entregas.

Su nueva película, Stoyan tiene tres protagonistas, Marta Miláns (Maika) y dos Ulloas, Tristán (Israel), un inspector de policía que se recupera de una depresión por una pérdida personal, y Max, su hijo de once años, que debuta en la interpretación en el papel de Stoyan, el niño de Maika que desaparece.

La idea de esta película ya estaba anunciada en el premiado corto de Roberto Ruiz Céspedes Broken Basket, que protagonizó Belén Rueda. Esta es su ópera prima y ha "tocado" a Ulloa: "Es un guion que me produce sensaciones, emociones, aunque no lo entienda todo".

"Pero si te pones delante de un guion de Linch, o de Julio Medem, tampoco te enteras. Apela a otro tipo de lugares, te llama por otro lado", considera el coprotagonista de Lucía y el sexo, que asegura haber hecho un "descubrimiento" con este director novel, capaz de "tener la inteligencia suficiente para dejarse ayudar".

"Es difícil encontrar a alguien con impronta, con un lenguaje propio, hoy, que está todo contado y escrito. No es fácil encontrarse con alguien que quiere contar las cosas de otra forma y lo tenga tan claro y lo defienda con tanta pasión", añade.

Para el medio madrileño, medio gallego (aunque nacido en Orleans, Francia, de padres exiliados), trabajar con Max –hijo de la también actriz Carolina Román y estudiante con Yaël Belicha–, ha sido una experiencia de vida padre e hijo "muy bestia" y "privilegiada".

Como buenos artistas, intentaron que Max no se dedicara a esta vida tan dura, pero como buenos padres, Tristán y Carolina solo quieren que sea feliz y, al parecer, Max "se lo curra mucho" y apunta maneras.

El panorama, desde luego, no es lo mejor para pensar en el futuro de un hijo. "Hay mucha crispación, la gente está muy nerviosa y muy necesitada también; en mi terreno, los teatros lo están pasando fatal, Kamikaze ha cerrado, las salas de cine, ni te cuento. Está siendo todo tan complicado que ponerme a dar soluciones a la ligera me parece frívolo", comparte Ulloa.

Su opción, dice, "es ir hacia adelante, porque ¿cuál es la otra opción? Yo no me puedo quedar cruzado de brazos, y más dependiendo de que me contraten. He pasado justo antes de la pandemia de tener asegurado trabajo ininterrumpido durante un año y medio, sin parar, y se me cayeron cuatro producciones, tres fuera de España y una aquí, a que todo se viniera abajo", señala el actor, cuatro veces nominado al Goya.

Ulloa, uno de los pocos nominados como actor, director y guionista, por su película Pudor (2007), realizada a medias con su hermano David, confiesa a Efe que, "como todo el mundo", tuvo que "tirar de ahorros", pero añade que ha llegado a final de año "dando gracias" por trabajar.

"Quiero pensar que esto se está recuperando, gracias a que la gente sigue consumiendo cultura". Lo próximo, Stoyan una experiencia "diferente" de las que "tocan el corazón".

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