Concetta Montenegro y Luísa Paz iluminan con un viaje íntimo y otoñal once celdas

O Vello Cárcere de Lugo acoge desde este viernes la exposición conjunta de las artistas lucenses
Luísa Paz y Concetta Montenegro, este viernes en O Vello Cárcere. SEBAS SENANDE
photo_camera Luísa Paz y Concetta Montenegro, este viernes en O Vello Cárcere. SEBAS SENANDE

Desde este viernes once celdas de O Vello Cárcere vibran con los colores del otoño, a destiempo en una primavera que todavía comienza a eclosionar. En las paredes de la primera planta del edificio cuelgan ahora –y hasta el 30 de junio– los lienzos de Concetta Montenegro y Luísa Paz de la muestra Inmersión ó interior.

En este particular recorrido por la estación de las castañas y la hoja seca podremos encontrarnos con dos modelos, dos estilos diferentes de concebir esa inspiración.

Dos estilos diferentes

Por una parte, Luísa Paz plasma las imágenes que surgen en su cabeza. "Es abstracción lírica absolutamente, he intentado hacerlo desde otras posiciones pero termino en lo mismo", asegura Paz, quien se estrena en esta exposición por primera vez con una obra que recoge "en ligera medida" el invierno.

El otro recorrido, radicalmente diferente al que propone Luísa, es el de Concetta. "Afástome do abstracto, impórtame moito a luz e a cor. Recoñezo que nesta exposición empreguei cores moi saturadas, a min tamén me inspira moito o outono pero nesta mostra falo máis do meu camiño vital, íntimo e emotivo", explica Montenegro.

Para Concetta el 2020 fue un "momento horrible", como bien plasma en su obra Marzo 2020 en el que dos figuras claramente atormentadas se ahogan encerradas bajo un arcoíris.

"Todas as obras desta exposición son inéditas, móstranse agora por primeira vez, e xurdiron no 2019 ata o presente. A pandemia marcou, no meu caso, gran parte dela", reconoce Concetta, que dedica un cuadro a Luísa –llamado Confidencias– fruto de sus tardes en el café Centro al calor del brasero y comiendo churros.

Concetta: "O que máis nos une é a liberdade"

Concetta mira a Luísa cada vez que contesta y le asegura que no la priva de dar su opinión, que no habla por ella. "Diría que o que máis nos une, os motivos polos cales podemos expoñer xuntas, son a liberdade, iso o primero e o máis importante, a cor, os sentimentos e o poder da creación", explicó Concetta, que recibe la aprobación de Luísa con un gesto afirmativo.

En las once celdas de O Vello Cárcere también puede verse dos cuerpos negros de origen africano que parecen cobrar vida al ritmo de algún tipo de música. "Este fíxeno nun porto na illa de Tenerife", detalló Concetta. "Vin eses corpos, ela era grosísima, nun movemento hipnótico e atrapáronme. Tiven que debuxalo".

Otra de las obras de Montenegro capta los instantes de un atardecer en el Parque de Rosalía, "un ángulo moi concreto", mientras esperaba por Luísa que se había equivocado de autobús urbano. "Foi case unha sorte, captei iso e quedei coas cores na retina", afirma Concetta.

Su faceta como poetas

Pero así como Luísa Paz bebe de los colores complementarios para realizar su trabajo y Concetta Montenegro de su vida, su historia, sus utensilios –"pinto ata cos dedos ás veces"–, ambas tiran de su faceta como poetas para fusionar los conceptos que las impulsan a la creación pictórica.

"Nós, e falo polas dúas –Luísa asiente– temos tamén ese amor pola palabra que nos axuda a expresarnos, que nos leva a ampliar o concepto que temos en mente. Non son dúas facetas independientes, unha cousa tira da outra", expone Concetta.

Las pintoras lucenses son nombres que suelen asociarse, no es la primera vez que se combinan sus estilos y talentos para realizar un acto como este.

"Aínda así temos as nosas riñas, as nosas controversias, porque chocamos un pouco nalgúns temas por moito tempo que pasemos xuntas", reconocía Concetta entre risas mientras Luísa apostillaba ejemplos de discusión. "Me habla muy alto a veces".