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Descubre los diferentes tipos de puff y sus mil usos

En la actualidad existen muchas nuevas tendencias en el hogar, en decoración, en diseño y en funcionalidades. Así como se están recuperando algunos espacios que se habían quedado en un segundo plano, como la cocina o el baño, también están volviendo a cobrar protagonismo algunos muebles, por su versatilidad, practicidad y multitud de usos, por lo que cada vez las personas tienden a comprar puff online para dotar a estos espacios de movimiento propio y personalizado sin gastarse mucho dinero.

Los puffs vuelven a vivir su etapa dorada. Así como lo hicieron en los 80 y principios de los 90 donde no existía una casa que no contara con estos objetos, de difícil pronunciación y de difícil escritura, ahora, años más tarde, vuelven a conquistarnos.

Estos sillones sin respaldo, que no suelen ser incómodos, datan su origen en el siglo XVIII, en la zona de Turquía y del Magreb y, si se piensa bien, no suena raro, evocando momentos de un té árabe en nuestra cabeza.

Lo cierto es que estos asientos, por sus distintos tipos y modalidades, son capaces de dar un toque personalizado a una estancia. Igual puede servir como un sillón auxiliar en un sofá elegante como un punto de descanso en la habitación de un estudiante.

La recuperación de su uso se debe a su doble característica, la de funcionalidad y decoración. Esto, unido al hecho de que suele ser un mueble con un precio no muy desorbitado – y bastante económico en comparación con otro tipo de asientos – hace que cada vez más familias se decanten por volver a usarlos.

A continuación recogeremos algunas ideas y consejos para su ubicación dentro de la casa según el modelo:

  1. Salón: Junto al sofá y el chaise longue también se puede incluir un puff. Uno con base bastante sólida, más asemejable a un reposapiés. Siempre hay visitas más numerosas de lo previsto y este puff siempre puede ser un buen recurso para evitar tener que coger sillas de la cocina o similar.
  2. Rincón de pensar: En cada hogar siempre hay un rincón preferido, donde poder estar tranquilo, tomándose algo y que no ocupe mucho espacio. Para ello, el puff es la solución perfecta, sobre todo si son de esos que parecen grandes almohadones. En este sentido, ¡ojo! esos grandes almohadones, si se elige un color fuerte, no podrán estar en cualquier parte y tendrán que ir acorde con la decoración, a menos que no se quiera dar un toque rompedor si el resto es neutro.
  3. Habitación de los niños: Aquí se pueden poner los puffs que se definían como parecidos a los almohadones, habiéndolos con motivos infantiles y juveniles y convirtiéndose en un sitio donde pasarán más tiempo del que deberían.
  4. Habitación de matrimonio: Siempre es cómodo tenerlo y que sirva para apoyar algo de ropa en un momento determinado o el bolso, o sentarse para atarse los zapatos. Aquí hay que tener mucho cuidado, hay que evitar que se pierda de vista por cubrirlo con ropa de toda la semana y sumar un problema en lugar de restarlo.

Descubre los diferentes tipos de puff y sus mil usos
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