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Un vecino de Outeiro de Rei presume de una col de más de cuatro metros

Manuel Álvarez
Manuel Álvarez
Creció de forma espontánea en un muro de su huerta y después de cuatro años por fin floreció

Hay noticias que son intemporales, también en tiempos de pandemia. Como por ejemplo esta, que las coles florecen en la primavera. Noticias que no se escriben porque son el mismo rumor del mundo, pero que también tienen hueco, a veces, en las páginas de un periódico, aunque para eso tengan que aumentar un poco. Concretamente, cuatro metros y medio.

Generated by  IJG JPEG LibraryEso es lo que mide la col que creció al lado del muro de la huerta de Manuel Álvarez Parga, en el núclo outeirao de Candai. Si las coles tienen un ciclo de un año de vida, en el que dan berza, después flor, y después semillas, esta tardó cuatro años en florecer, hasta ahora.

"Naceu ela soa, dalgunha das sementes coas que habituamos a sementar por aquí", indica Manuel. De los "hijos" que le crecen alrededor ya extrajeron varias veces semillas que plantaron en su huerto, semillas que fueron coles que llegaron a ser caldo en la mesa, mientras la "madre" col seguía creciendo y resistiéndose a cumplir el ciclo. Hasta ahora.

"Debeu de pensar que xa estaba ben, que xa tocaba, e floreceu", cuenta Manuel, que de tantos años viéndola crecer ya habla como si le adivinase el pensamiento. Ahora solo queda esperar que de la flor salga el "bagullo", y que este madure las semillas, para que la vida siga.

Manuel Álvarez quiso compartir esta rara hazaña de la col que espontáneamente creció en su huerto, como si fuese un cuento. Quiso hacerlo en esta época, para alegrar un poco los días marcados por la tragedia.

Piensa que esta vecina que crece al aire libre puede batir un récord en altura entre las de su especie, pues había visto en la televisión, hace tiempo, que esa medida estaba en los tres metros y medio. Pero lo que le importa no son los centímetros, sino lanzar ese mensaje de que la vida sigue, resiste y crece aún en estos tiempos. Y, sobre todo, en la huerta.

"Temos moita sorte de poder estar aquí, porque a nosa vida non cambiou moito, só se suspenderon as actividades ás que iamos pola tarde, pero polo resto segue igual", indica. Seguro que cuando esta col acabe su ciclo la echará de menos. Pero también es cierto que le agradecerá haber florecido en momentos trágicos, poder mirarla y pensar que la vida sigue.

Un vecino de Outeiro de Rei presume de una col de más de cuatro metros
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