Melquíades Álvarez: "Mis raíces son gallegas y respiro Galicia por los cuatro costados"

Nació en A Teixeira (Ourense) y hoy regenta en Madrid el mítico Café Varela, lugar de tertulia de escritores, desde Baroja o Unamuno hasta Manuel Jabois. Melquíades Álvarez será, a partir de este domingo, uno de los caballeros de la Orde Serenísima da Alquitara de Portomarín
Melquíades Álvarez entregándole el premio del Café Varela a Luz Casal. DANIEL GONZÁLEZ
photo_camera Melquíades Álvarez entregándole el premio del Café Varela a Luz Casal. DANIEL GONZÁLEZ

Podría decirse que, a la vez que hostelero, el ourensano Melquíades Álvarez ha sido siempre embajador de Galicia en Madrid. En su gestión de El Torreón, en El Pardo, o en el Café Varela, fueron muchos los premios entregados a personalidades gallegas. El próximo domingo será él el reconocido como caballero de la Orde Serenísima da Alquitara, en la Festa do Augardente de Portomarín.

¿Qué supone para usted este reconocimiento en Portomarín?
Cada vez que voy a Galicia es un orgullo para mí, porque mis raíces son totalmente gallegas. Yo respiro Galicia por los cuatro costados.

Es hoy un hostelero de referencia en Madrid, en especial para los gallegos. ¿Lo habría soñado de niño?
Los sueños no sé si se cumplen, sé que importan el esfuerzo y el trabajo, también la casualidad y las circunstancias.

¿Cómo entró en el mundo de la hostelería?
Por casualidad. Mi padre quería que hiciese Medicina. Yo no quería seguir estudiando, pero para buscarme algo hice Turismo. No era lo mío, lo iba a dejar, pero un verano me fui a trabajar de camarero a Suiza, en el hotel Beau Rivage, de Ginebra.

Y ahí nació su pasión.
Sí, era un hotel muy bueno. Fue el lugar donde mataron a la emperatriz Sissi, y tenía un restaurante que era de los más importantes de Ginebra. Por allí pasaba toda la élite mundial, del rey Faisal a Kissinger.

En El Torreón celebrábamos la Gran Noche de Galicia, donde se juntaban 1.500 personas y otras 500 quedaban fuera"

¿Llegó a tener trato con ellos?
Cuando eres camarero, pues hablas con todos los personajes a los que atiendes.

¿Qué pasó después?
Luego estuve trabajando unos meses en Barcelona en un hotel. Allí precisamente me reencontré con el director del hotel Le Negresco de Niza, que había conocido en Ginebra. Así que ya estando en Barcelona tuve dos ofertas, una para Canarias y otra para Niza, que fue la que elegí.

Pero no llegó a incorporarse.
No, iba a hacerlo al acabar el verano, que lo pasé en Galicia. Pero vino un familiar mío de Brasil a hacer una gestión a Madrid, para renovar su pasaporte. Hacía tanto calor que nos fuimos a tomar el aire a El Pardo. Allí vimos que se traspasaba un negocio, y ya no me fui de la capital de España.

Y así pasó a gestionar El Torreón.
Sí, así fue. Llegó a ser un lugar referencial en toda España, con una gran capacidad, donde se hacían muchos eventos.

Entre esos eventos, allí celebraba la Gran Noche de Galicia.
Sí, todos los años se juntaban 1.300 personas, y quedaban 500 siempre sin lugar. Venía todo tipo de público: artistas, políticos... todos los ministros de todos los gobiernos, los presidentes de la Xunta, Zapatero sigue yendo... Camilo José Cela iba siempre a caminar por allí.

¿Y qué otra casualidad lo llevó a hacerse con ese edificio en el centro, que fue del conde de Romanones, donde hoy gestiona el Café Varela y el Hotel Preciados?
A mí me gustaban los hoteles, y en aquel momento los créditos eran relativamente más fáciles de conseguir que hoy, y los edificios más asequibles. En principio cogimos el Café Varela, que ya no tenía nada que ver con el café que había sido, solo el letrero. Montamos una marisquería durante catorce años. Más tarde compramos el edificio, que era de una señora, doña Paz Díaz, de Pol. Una vez quedó libre el edificio se hizo el hotel y se recuperó el café.

Un café mítico, que desde finales del siglo XIX y en distintas épocas acogió a varios escritores.
Sí, Azorín, Baroja, Unamuno, Maeztu, Valle Inclán, Machado, León Felipe, Alberti, María Teresa León, Gloria Fuertes, Cela...

Y hoy sigue siendo un lugar de reunión de escritores.
Sí, por aquí pasan Pérez Reverte, Juan Eslava Galán, Raúl del Pozo, José María García, Manuel Jabois...

Todos los días hay alguien con un cuaderno.
Sí, sí.

¿Cómo logró esa recuperación?
Poco a poco volvió el café que se había perdido, ese lugar tan emblemático de Madrid. Que es café y restaurante de referencia en la comida gallega. Sí, casi todo el producto viene de Galicia.

¿Cómo es el día a día en el Café Varela?
Pues de cercanía total con los clientes, tratando que la gente coma lo mejor posible y que el ambiente sea muy agradable.

También continúa la tradición de los premios.
Damos los premios Café Varela a gente de la cultura, que este año fue para Luz Casal. Del mundo de la cultura, todos pasan por aquí. Geraldine Chaplin es una gran clienta nuestra, por ejemplo.

Después de toda esta trayectoria, ¿no ha pensado volver a Galicia?
Es difícil. Pero en cierto modo yo nunca me he ido de Galicia.

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