Nary Li: "Me reconforta que mi historia sirva para ayudar a otra gente"

Esta camboyana que consiguió escapar de los campos de la muerte de los Jemeres Rojos para estudiar Biología en Francia o Estados Unidos y llegar a ser atleta olímpica estará hablando este viernes en Ribadeo en los actos del 8-M
Nary Li, en Phonm Penh, capital de Camboya.
photo_camera Nary Li, en Phonm Penh, capital de Camboya.

Los actos DEL 8-M en Ribadeo arrancan este viernes con la presencia de la camboyana Nary Li en la localidad con su impresionante historia de supervivencia que le sirve para presentar su libro Una chica extradinNARYa en la que cuenta su periplo vital, huyendo de lo jemeres rojos, estudiando Biología en Francia y Estados Unidos y preparándose para el atletismo hasta llegar a los juegos olímpicos. Todo ello se puede en ese libro que se puede adquirir en librerías, a través de su Facebook Nary Author o por correo electrónico en [email protected] "y estaré encantada de hacerles una dedicatoria personalizada si lo desean".

Es la primera vez que está en Ribadeo?

No, estuve en 2021 para presentar mi autobiografía, fue también para hacer una presentación en el Instituto de Ribadeo Dionisio Gamallo. Tengo amistad con profesores del instituto y también algunos amigos muy amables desde el principio, cuando fui la primera vez, que fue en 2015 para ver a unos amigos de mi pareja actual, pero en ese momento no hablaba español y fue complicado (ríe).

¿Mantiene contacto todavía con Camboya?

Sí, sí. Siempre tengo contacto con familia y amigos de Camboya que escaparon a Francia o a Estados Unidos. También es gracias a mi libro y el documental que hice en Movistar. Gracias a ellos, de vez en cuando recibo mensajes muy bonitos, como anteayer, que me llegó uno que me decía que el documental le había hecho llorar. Era un refugiado palestino en España. De vez en cuando recibo esos mensajes de gente que pasó momentos difíciles en momentos distintos de sus vidas y eso me reconforta porque veo que hice cosas bien en mi vida que le sirven a la gente. Incluso a veces es muy doloroso ver las historias tan dolorosas que cuentan. Pero comparto esas historias con la gente, incluso cosas de las que no había hablado nunca y eso me da mucha serenidad: ver que toqué la fibra de alguien que no conozco. 

FACETA MEDIÁTICA
"Ni con el vídeo documental que grabé para Movistar puedo vivir, es solo algo que uso para poder compartir"

Es curioso porque su historia tiene un final feliz pero un comienzo muy triste.

Incluso con los libros recibo mensajes de gente francesa que me cuentan que les gustó porque también vivieron en Camboya, y eso de dar un momento de placer a los lectores, es muy importante. También tuve contacto con los kurdos en la escuela de adultos, con chicas refugiadas kurdas, y durante la presentación me preguntaban cosas y las emocionó y al final lloramos todas. Fue como una terapia conjunta.

Hace mucho hincapié siempre en la importancia de sentirse emocionalmente bien.

Sí, sí. Es muy importante. En mis exposiciones, como la que haré en Ribadeo, tengo un vídeo muy bonito. Y aunque ahora publiqué el libro o está el documental, no puedo vivir con ese trabajo. Es siempre algo que uso para compartir, como salud mental, para tener paz interior.

¿Llega la gente en España a entender la complejidad de lo que vivió en Camboya?

Yo ya no estoy refugiada en España, pero trato de compartir mi historia y mostrar mi conocimiento y mis emociones también porque mucha gente nunca oyó hablar de Camboya. Y mira, al final veo que es más o menos parecido a lo que pasó aquí con Franco, que también mató a mucha gente. Tratamos de sobrevivir y buscamos la paz y la justicia. Y para mí es importante agradecer a la gente que te ayudó durante el camino de tu vida. Pero no quiero deprimir a nadie, solo mostrarles que hay un camino y enseñarlo, pero hacerles ver que ellos son los que tienen que hacer ese camino. Eso con los más mayores, con los pequeños hago más un taller más para jugar y aprender.

¿Sigue yendo a su país?

Ahora voy más a menudo así que no es tan emocionante como cuando fui la primera vez después de escapar. Ahora voy pero con misiones de compartir, enseñar… Pero siempre hay momentos de emoción porque los alumnos después de mis clases, que tengo más de 300 divididos en siete grupos son maravillosos. La última vez uno se levantó a hablar por todos los demás y darme las gracias por ir desde León a Camboya a enseñarles y me regalaron flores. Eso es muy bonito. Solo eso te hace olvidar los malos momentos y te reconforta.

AYUDA
"Hable con refugiadas kurdas contando lo que nos pasó a todas y las emocionó. Lloramos todas y fue una terapia conjunta"

Es curioso que pese a tener un periplo vital tremendo, viviendo en Francia o Estados Unidos, haya acabado en una zona rural de León. ¿Sigue viviendo allí?

Sí, sigo viviendo en León. Es como todo: si estás enamorada, todos los sitios son buenos. Pero es verdad que León tiene muchos espacios grandes a donde puedes escapar, puedo ir a correr, a coger setas… La Naturaleza te da muchas cosas, incluso para comer. Es un buen sitio. Distinto a las grandes ciudades donde yo trabajé en el pasado.

Hay que preguntarle por su faceta olímpica. ¿Todavía sigue haciendo deporte?

Sí, sí. Sigo haciendo deporte, pero ahora más para disfrutar yo misma. Voy a carreras populares, no para competir, o si compito solo con amistades.

¿Lo disfruta más así, o cuando era atleta profesional?

Ahora lo disfruto mucho más, porque ahora todo eso ya no es una prioridad en mi vida. Si un día no puedo hacer un entrenamiento, pues no pasa nada. Las carreras a las que voy es más para ver a los amigos y pasar un buen rato. Antes entrenar era algo necesario, como un protocolo diario. Había un horario para levantarse, para comer, elegir bien lo que hacer, había que tener mucha precaución alrededor del entrenamiento. Esto es mucho más relajado.

"Ya solo voy a carreras populares, pero lo disfruto más que entrenando para los Juegos Olímpicos"

Es curioso que pese a tener un periplo vital tremendo, viviendo en Francia o Estados Unidos, haya acabado en una zona rural de León. ¿Sigue viviendo allí?

Sí, sigo viviendo en León. Es como todo: si estás enamorada, todos los sitios son buenos. Pero es verdad que León tiene muchos espacios grandes a donde puedes escapar, puedo ir a correr, a coger setas… La naturaleza te da muchas cosas, incluso para comer. Es un buen sitio. Distinto a las grandes ciudades donde yo trabajé en el pasado.

Hay que preguntarle por su faceta olímpica. ¿Todavía sigue haciendo deporte?

Sí, sí. Sigo haciendo deporte, pero ahora más para disfrutar yo misma. Voy a carreras populares, no para competir, y si compito, solo con amistades

¿Lo disfruta más así o cuando era atleta profesional?

Ahora lo disfruto mucho más, porque ahora todo eso ya no es una prioridad en mi vida. Si un día no puedo hacer un entrenamiento, pues no pasa nada. Las carreras a las que voy es más para ver a los amigos y pasar un buen rato. Antes entrenar era algo necesario, como un protocolo diario. Había un horario para levantarse, para comer, elegir bien lo que hacer, había que tener mucha precaución alrededor del entrenamiento. Esto es mucho más relajado.

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