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Un futuro muy prometedor

Marta Sánchez Paramio, en la Escuela Judicial de Barcelona. EP
Marta Sánchez Paramio, en la Escuela Judicial de Barcelona. EP
La burelesa Marta Sánchez Paramio aprobó las oposiciones a la judicatura con 27 años y ahora está formándose en la Escuela Judicial de Barcelona antes de poder elegir destino

El 2020 fue un año complicado, difícil de olvidar, pero para unos pocos lo será por una buena causa. Es el caso de la burelesa Marta Sánchez Paramio, que el pasado octubre aprobó las oposiciones a juez, cuatro meses después de cumplir los 27 años, lo que la convierte en una de las personas más jóvenes de España en lograrlo, aunque antes de ocupar su primera plaza como titular debe pasar un periodo de formación de año y medio, diez meses en la Escuela Judicial de Barcelona, donde se encuentra en la actualidad, y ocho de prácticas tuteladas en un juzgado.

Una experiencia práctica que la llevará a convertirse en jueza titular antes de los 30 años, una meta difícilmente alcanzable y que ella ha logrado a base de tesón, esfuerzo y una constancia a prueba de todo, que le ha llevado a permitirse solo un día libre a la semana en los algo más de cuatro años en que tardó en aprobar la oposición, una buena ratio si se tiene en cuenta que la media para lograrlo está entre los cinco y los siete años.

"Ahora que me veo en la Escuela Judicial tengo claro que compensa el esfuerzo; en mi caso han sido menos de cinco años y se me ha pasado hasta rápido, pero mientras estás estudiando no sabes si lo vas a sacar y es mucha la incertidumbre que tienes que vivir", explica Marta, quien es consciente de que mientras preparas la oposición "tu vida está en pausa".

"Dedicas entre nueve y diez horas diarias a estudiar, un periodo que se incrementa en época de exámenes, durante seis días a la semana, porque en mi caso descansaba el sábado. Pasas el día casi sin ver la calle y sin poder hacer planes, pues a veces los amigos organizaban algo para el fin de semana y tú ni te lo planteas", recuerda la joven burelesa, que tiene claro que son necesarias grandes dosis de fuerza de voluntad, porque "te pasas el día estudiando sin saber cuándo lo vas a poder sacar".

Por ello, no duda en aseverar que ha habido momentos de bajón, pues "no sabes si lo vas a conseguir y te cuestionas si va a merecer la pena seguir adelante porque la gente sigue viviendo, pero tu vida está parada".

CONFINAMIENTO. Una sensación de incertidumbre acrecentada el pasado año por la pandemia, pues a Marta el confinamiento de marzo la pilló en medio de la oposición. "Tuve el segundo examen el 26 de febrero", rememora, mientras recuerda que entonces no podía imaginar que en ocho meses, el 26 de octubre, le darían una de las mejores noticias de su vida: era una de las aprobadas de la septuagésima primera promoción de jueces de España.

"El encierro fue un momento duro y eso que parece que para la gente como yo que se pasa el día ya encerrada estudiando sería más llevadero, pero no, porque el único momento del día en que podías salir a dar un paseo y despejarte ya no podías hacerlo", relata Sánchez Paramio, a la que la angustia por lo que estaba pasando en el mundo se sumaba la incertidumbre de qué sería de sus exámenes. "Se aplazaron las convocatorias y no se sabía cuándo se iban a convocar y estabas un poco a ciegas porque nada era seguro y con las noticias y viendo cómo evolucionaba la situación también era más difícil concentrarse", relata.

Lo único positivo es que pudo estar acompañada de sus padres, que se instalaron con ella en Oviedo, donde estudió toda la carrera y preparó la oposición. Un encierro del que se permitió la libertad de pasar un fin de semana de agosto en Burela, donde aún conserva muchos amigos y mejores recuerdos, como las tardes de playa en A Marosa o las fiestas patronales, de las que llegó a ser dama infantil, recuerda como anécdota.

"Es el sitio en el que nací, donde viven mis padres y donde conservo muchos amigos, con los que de vez en cuando me reúno y donde tengo muchas ganas de volver", cuenta desde Barcelona, donde la vida le ha puesto delante a otros amigos con los que comparte muchas inquietudes. "Estamos todos en lo mismo y la verdad es que conectas mucho", recuerda sobre sus compañeros de la escuela judicial. "Barcelona es una ciudad muy bonita y, a pesar de las restricciones por la pandemia, para mí es un cambio de vida que nada tiene que ver que lo de los últimos años", señala. 
 

Cualidades. "Hay que ser honesto y tener objetividad" 

Marta Sáchez Paramio siempre quiso estudiar Derecho. "Ya desde el instituto lo tenía claro", confiesa, aunque lo de juez vino después, a raíz de unas prácticas en cuarto de carrera cuando el trabajo en el día a día del juzgado la atrapó por completo. Sabe que ser juez es una profesión complicada para la que no todo el mundo vale: "Tienes mucha responsabilidad, pero es muy bonito y me gusta lo de trabajar directamente con las personas y resolver los problemas de la gente", cuenta la burelesa, quien tiene claro que para el desempeño de sus funciones "hay que ser honesto y conservar siempre la objetividad".

Destino
Sobre su futuro destino como titular de un juzgado, Galicia y Asturias estarían entre sus preferencias. "Me gustaría acercarme a casa", confiesa.

 

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