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Desesperación y miedo entre los marineros que están confinados en el Adviento I

Parte de la tripulación del Adviento I cenando ayer en la embarcación. EP
Parte de la tripulación del Adviento I cenando ayer en la embarcación. EP
Piden que les saquen del barco, donde tienen un baño para 17 personas y algunos están enfermando y cada vez están peor ►"Empeoramos y no nos hacen caso", señalan

La situación de los 17 marineros que se encuentran en una situación de confinamiento en el barco Adviento I amarrado en el puerto de Burela está volviéndose desesperada. El confinamiento de ese volumen de personas en un pesquero de 30 metros de eslora es imposible de cumplir. La carga viral aumenta y los enfermos —todos son positivos— están empeorando. Uno de ellos, el cocinero, es Rodolfo Zamorano, que se muestra muy contrariado: «Tengo diarrea desde que llegué y estoy cada vez peor. Pedí vez para el médico ayer —por el viernes— pero no me daban hasta el lunes y ni siquiera van a venir aquí. Antes llamé y me dieron un medicamento que no me metieron en la tarjeta y mi mujer tuvo que pagarlo». Pero lo peor de todo no es eso, lo peor es que «estoy empeorando y yo soy el cocinero. Tengo que seguir cocinando porque si no mis compañeros no comen. Estamos empeorando y yo veo que no nos hacen caso». 

Rodolfo Zamorano lleva años trabajando y cuenta que «hacemos la parte más dura del trabajo, mareas en el Gran Sol de hasta quince días o así. Hace ya muchísimos años que cotizamos a la Seguridad  Social y ahora resulta que ni siquiera nos dan una atención médica correcta». Su compañero Jorge Ángeles también dice sentirse «totalmente abandonado por Sanidade", como sus compañeros. Cree que sería muy importante  «que nos sacasen de aquí. Lo pido por favor, porque algunos estamos encontrándonos cada vez peor y no nos están atendiendo correctamente. A algunos nos cogen el teléfono y a otros no y esto está empeorando y es un problema grave». Dice que es necesario «que sean conscientes de cómo estamos en el barco. Porque estamos totalmente hacinados. No nos hacen un seguimiento médico de nada. Somos 17 y tenemos que usar un único cuarto de baño de dos metros así que ya se puede hacer uno una idea de la situación». 

Por eso tanto Jorge Ángeles como Roberto Zamorano hacen una petición que extienden a todos sus compañeros: «Queremos sobre todo que nos saquen de aquí y nos lleven a un sitio con unas condiciones dignas mínimas. No podemos estar aquí cuatro en un  camarote, o dos en otros. Pedimos que nos lleven a otro lugar, porque es imposible que no haya un sitio en el que podamos cumplir la cuarentena con unas garantías mínimas». 

Y desde luego también piden «una atención médica normal. Que vengan a vernos», comenta Zamorano, quien recuerda que llamó a un teléfono que les indicaron «y sin saber nada de nada lo único que me dijeron es que llamase al 061. Y ya está. Y eso no puede  ser, que pagamos a la Seguridad Social y a Hacienda como todo el mundo». 

También explican que cada vez están más nerviosos «porque nos cuidamos entre nosotros, qué remedio», cuenta Ángeles, que dice que «nos ponemos nerviosos si a uno le falta aire o le sube la fiebre, no sabemos qué hacer. Y nuestros familiares están igual». 

Los dos se muestran agradecidos al armador, que aseguran que "se está portando muy bien desde el principio" y lamentan que esta situación "le esté haciendo perder dinero, porque nos ayudó y aquí no nos falta de nada". El propio armador, Ramiro Expósito, ya pidió al principio que los marineros fuesen enviados a otro lugar que no fuese el barco a pasar la cuarentena porque no lo encontraba un lugar apropiado. Ellos dicen que lamentan la situación que perjudica a la empresa y le agradecen su apoyo.

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