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O ataque a outro can na porta da súa casa perpetúa a preocupación polo lobo en Viveiro

Noa muestra una foto de su perro Lacky. JOSÉ Mª ÁLVEZ
Noa muestra una foto de su perro Lacky. JOSÉ Mª ÁLVEZ
Lacky foi arrincado da súa cadea e os seus restos apareceron a uns cincuenta metros da vivenda, en San Pedro

Tristeza e impotencia invaden a Noa Fernández y a su familia, residentes en Sobrado, en la parroquia vivariense de San Pedro, tras la muerte atroz de su perro Lacky en la madrugada del martes prácticamente "na porta da casa". Estaba atado en el patio a una cadena que quedó "rebentada, non había por onde collela" y los restos del animal, cruce de raza pequeña, aparecieron en un prado a unos cincuenta metros de la vivienda. No tiene duda en atribuir al lobo este ataque y comenta que su abuelo llegó a verlo días antes por la zona.

"Despois de trece anos con Lacky quen espera algo así", comenta Noa sobre el final de su perro y lamenta no haber podido despedirse de él. "O can de noite queda atado fóra e a miña habitación dá para ese lado da casa, pero non me enterei absolutamente de nada", relata la joven, que por la mañana tampoco se percató de lo sucedido al irse a trabajar ya que sale por otro lado de la casa y se enteró al regresar. "Déronme a noticia meu avó e meu pai, que foron quen se atoparon co asunto", dice. Relata que los familiares lo buscaron primero en coche por las carreteras de la zona por si se había escapado, pero viendo que el enganche de la cadena estaba "totalmente desfeito" supusieron que habría tenido otro final y lo encontraron "do outro lado da casa, a uns cincuenta metros, coa cabeza por un lado, as patas por outro...".

 

"Non debe haber un metro entre onde estaba o can e a porta da casa", lamenta Noa, quien añade que ante esta situación "non sabes que facer" y espera que las autoridades "fagan algo" para evitar que los lobos se acerquen tanto a zonas habitadas y pongan en peligro ya no solo el ganado, sino los animales domésticos e incluso a los propios vecinos, entre los que se extiende la preocupación por la repetición de ataques junto a las casas.

En esta zona la presencia del lobo empezó a ser habitual en los últimos tiempos. "Meu avó di que en toda a súa vida se acorda de que pasara algo así e menos na porta dunha casa", sin embargo él mismo lo vio hace pocos días. "Viuno unha tarde na estrada que vai ao cemiterio, primeiro pensou que podía ser un can pero despois xa dixo que debía de ser o lobo", cuenta. Otros vecinos, agrega, "tamén dixeron que o viran e outros que o sentiran ouvear".


Antes de que esto sucediera la familia ya había tomado medidas con respecto a su ganado tras ver que se sucedían los ataques en la zona y que conocían casos cercanos como el del novio de Noa, al que el lobo mató varias ovejas junto al consistorio de Ourol. "Dende aí xa empezamos a gardar as nosas ovellas e a mirar un pouco máis delas, a ver se estaban todas", comenta esta vecina, quien añade que tras el ataque a su perro también decidieron guardar de noche otro que tienen, un mastín que está con el ganado, "por medo a que lle puidese pasar o mesmo".

En Galdo: un pastor y cámaras para proteger a Urco
Bruno Fernández, cuñado de Noa, cuenta que en su casa de Galdo tiene a su perro de un año Urco suelto en la finca pero tras la muerte de Lacky decidió meterlo en casa, donde lo tendrá hasta recibir un pastor eléctrico que compró para "reforzar o peche da finca", en la que también pondrá "cámaras de videovixilancia".

"ASUSTA SABER QUE ANDAN ARREDOR DE TI". La preocupación es máxima, asegura, pues «antes era a nivel gando pero agora empeza a afectar a cans de compañía, que andan con nenos, e xa é algo máis delicado». En la parroquia de Galdo, recuerda, ya faltan varios perros, "dous incluso da mesma casa", y uno que poco antes de ser devorado "estivera xogando cuns nenos nun cumpreanos". "Asusta un pouco", añade, "saber que andan arredor de ti, verse tan vulnerable nun sitio tan tranquilo coma este".

CADA VEZ MÁS RASTROS. Bruno es cazador y asegura que cada vez encuentran más rastros de lobos.

O ataque a outro can na porta da súa casa perpetúa a preocupación...