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Un objetivo para visibilizar

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Una de las imágenes de la colección. MARÍA VÉREZ
La pontesa María Vérez se estrena en el festival Ffoco de A Coruña con Gracias Dios por hacerme lesbiana, un proyecto a través del que busca llenar un vacío y sumar referentes visuales para un colectivo sobre el que aún existen muchos tabúes

Su trabajo es una forma de expresión que rasga los convencionalismos. Sin pudor y con mucho color, la pontesa María Vérez, alejada de las etiquetas, utiliza la fotografía como una herramienta más en un mundo artístico en el que lucha contra "la heteronorma", "la religión como base de los problemas culturales, que lo salpica todo", y normas no escritas como que "a una mujer se le valore o se le defina como madre". Son temáticas que se repiten y se entremezclan en sus trabajos, que esta vez vuelven a estar presentes para visibilizar.

María Vérez se estrena en el festival Ffoco en A Coruña -en el que también expone por primera vez en solitario la pontesa Lua Ribeira, la tercera española en ingresar en la agencia Magnum- con su último trabajo, Gracias Dios por hacerme lesbiana, una exposición que busca romper barreras y cubrir un vacío sumando referentes visuales para un colectivo sobre el que todavía pesan muchos tabúes.

"Se le ocurrió a mi novia el tema de la exposición, hablando de la problemática de las lesbianas y la falta de referentes visuales que hay en cuanto a sexo. No estamos acostumbrados y siempre hay una connotación negativa, de represión, culpa o vergüenza", explica María, que indica que como "lo que no ves parece que no existe" apostó por hacer un trabajo para "visibilizar, que es algo fundamental". "Simplemente estar ahí me parece darle un punto de normalidad. A mí me hubiera gustado ver algo así cuando era adolescente", asegura, mientras habla de que la falta de referentes "es un problema enorme".

"Cada vez hay más en televisión, desde hace algunos años, pero nos falta mucha visibilidad. Además aún se presenta a las lesbianas como una relación de amistad, que se acepta en un ámbito privado o relacionado con el amor, pero no con el sexo, y también tenemos deseo", dice, al tiempo que indica que la homosexualidad femenina ha permanecido más oculta que la masculina.

La colección, formada por seis fotografías, podrá verse en Ffoco en A Coruña hasta el 12 de diciembre

Y aunque en su caso personal asegura que nunca se ha sentido incómoda -"estoy en un ámbito muy cerrado, en un círculo muy arropada por mis amigos y mi ámbito familiar"-, reconoce que aún queda mucho camino por andar. "A mí me da miedo salir de ese círculo seguro. Los gays y lesbianas sufrimos agresiones de todo tipo a diario, quizás de forma diferente, que no tienen que ser físicas, a veces son rechazo, miradas... Y a nosotras nos sexualizan más", dice. Quizás por eso decidió mostrar su propia mirada.

Asegura que no le importa "molestar", aunque no busca la polémica con sus trabajos, aunque ya se los censuraron en varias ocasiones y no dejan indiferente, y que no tiene problema en desnudarse, de alguna forma por dentro y por fuera ante su cámara. "Ya lo hice más veces", dice, mientras explica que en este trabajo, que no considera todavía cerrado, salen su novia y ella.

La colección, que se podrá ver hasta el 12 de diciembre, está formada por seis fotografías, con "un poco de artificio y elementos naïf". "Mis trabajos siempre son muy coloridos, muy estridentes, chirrían a la vista... Soy muy incorrecta técnicamente, pero en esta ocasión eso ayuda a llamar más la atención", asegura.

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