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El misterioso caso de la residencia de Castro

Residencia de Castro de Riberias de Lea. AEP
Residencia de Castro de Riberias de Lea. AEP
Se hará otro cribado en la Domus Vi después de que una residente diera positivo al ingresar en el Hula pero por una infección ya pasada

Una usuaria de la residencia Domus Vi de Castro de Ribeiras de Lea fue trasladada la semana pasada al Hula, donde, antes de ser sometida a una intervención quirúrgica y como se hace con todos los pacientes hospitalizados, se le hizo una PCR. Fue positiva.

Después de ese diagnóstico, Sanidade hizo un cribado completo a todos los usuarios y trabajadores del centro. Todas sus pruebas resultaron negativas. La mujer se recuperaba mientras en el hospital sin manifestar síntoma alguno de coronavirus. Pasados dos días se le repitió la PCR, que esa vez salió negativa.

Se pensó entonces en la posibilidad de que la primera, la que se hizo nada más ingresar, hubiera sido un falso positivo. Ni ella daba muestra alguna de tener covid ni tampoco ninguna de las personas con las que convivía a diario, de forma estrecha y cerrada, parecía tenerlo. Se decidió hacerle un test serológico y en él se comprobó que no se había tratado de un error. Tenía anticuerpos IGG, que son los que aparecen una vez que se ha superado la enfermedad, y no IGM, que son los primeros que se presentan, durante el período infectivo.

Además, en esa primera PCR se observó otro indicador que resulta muy informativo en casos como estos para distinguir si se trata de una infección reciente, aún activa, u otra pasada, ya superada. Uno de los datos que se incluyen en esa prueba es el CT (según las siglas en inglés de cycle threshold, el umbral de ciclo). Se refiere al número de veces que es necesario ampliar una muestra, en este caso nasofaríngea, para observar restos genéticos del virus. Si es muy baja, es que la carga viral es más evidente. Se trata entonces de una infección actual. Si es muy alta, si es preciso amplificar muchas veces esa muestra para que el ARN del virus sea detectable, quiere decir que la infección es pasada. No es extraño que pacientes que superan la enfermedad y que pasan días, o incluso semanas, sin síntomas sigan teniendo una PCR positiva.

En el caso de esta mujer, el CT era efectivamente alto, aunque no absolutamente disparado. Se confirmó de esa manera que, efectivamente, había estado en contacto con el virus pero ya había pasado la enfermedad.

Como el lugar y la manera en la que se contagió sigue siendo una incógnita, está previsto hacer de forma inminente, quizás ya este mismo fin de semana, un nuevo cribado a personal y trabajadores de la residencia, pero esta vez solo del área del centro en el que reside y de los compañeros con los que tiene un contacto estrecho. Se harán también serologías para ver si alguien está en el mismo caso que esa mujer.

El de la semana pasada fue el segundo cribado con PCR que se hizo recientemente en ese centro. Hubo otro en julio en el que también dieron todos negativo. Como se produjo un brote en el municipio la residencia canceló las visitas y no permitió tampoco salidas. Ese positivo sigue siendo un misterio.

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