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Guitiriz llora la muerte de Jonathan Carro, pionero en la gimnasia rítmica masculina

Jonathan Carro, en los premios del Deporte Lucense de 2009. AEP
Jonathan Carro, en los premios del Deporte Lucense de 2009. AEP
La iglesia parroquial de San Xoán acogerá este martes, a las 17.00 horas, la misa funeral por el joven, de 26 años.

"La gente se extraña, pero nunca me ha importado lo que digan. Me gusta bailar y lo seguiré haciendo a pesar de todo", aseguraba en un reportaje en este periódico, hace una década, el joven guitiricense Jonathan Carro, uno de los pioneros de la gimnasia rítmica en Lugo, el primero en participar en una competición oficial en la provincia. La pasada madrugada, Jonathan fallecía a los 26 años, causando un hondo pesar en familiares, amigos y vecinos. Perdía la batalla contra una enfermedad, pero deja tras de si una historia de superación y de lucha por la igualdad.

Apasionado de la danza, alguien que lo vio bailando le aconsejó practicar rítmica y, sin hacer caso a prejuicios y estereotipos, a los doce años entró en las escuelas deportivas municipales de Guitiriz, a través de las que compitió en diversos campeonatos, tanto a nivel individual como formando parte de un conjunto con varias de sus compañeras. 

"Si trabajas duro y entrenas bien puedes hacer lo mismo", defendía un joven que fue reconocido por su labor tanto en la gala del deporte de Guitiriz como en los premios al deporte lucense del año 2009. Y es que los méritos y el éxito de Jonathan no se cuentan en medallas, sino en algo mucho más importante, romper tabúes y mostrar que es posible seguir los sueños.

Jonathan, admirador de Almudena Cid o de programas como Fama, no ha podido llegar a ver cumplido uno de sus grandes sueños, que la gimnasia masculina tuviese su hueco en los Juegos Olímpicos, pero sí ha sido un referente para aquellos

Y aunque con el tiempo dejó la rítmica, nunca se desvinculó del mundo de la danza y el espectáculo. Durante un tiempo fue monitor en las escuelas deportivas municipales de Guitiriz, donde también colaboró con el Concello desarrollando labores de voluntariado, antes de fijar su residencia en Valencia hace varios años. Pese a la distincia, mantenía estrechos lazos con Guitiriz, a donde regresaba para visitar a su familia, que siempre lo apoyó y con la que mantenía una estrecha relación.

Sus restos mortales se velan en el tanatorio Teixido de Guitiriz, desde donde partirá la comitiva fúnebre mañana martes, a las 17.00 horas, hacia la iglesia de San Xoán, donde se oficiará una misa por su eterno descanso. A continuación, será incinerado en la intimidad familiar. 

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