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El porqué del fin de las térmicas

Vista de la central térmica de As Pontes. AEP
Vista de la central térmica de As Pontes. AEP
El encarecimiento de los derechos de emisión de CO2, la bajada del gas y cambios en política energética determinan la pérdida de competitividad de estas centrales ► El parón es irreversible

Tres factores expulsaron a la central térmica de As Pontes del mercado español de generación, un revés que también afectó a instalaciones similares de las distintas compañías eléctricas, pues se trata de un fenómeno general y también estructural, es decir, definitivo. De ahí que la salida haya sido la misma para las empresas: el cierre de las plantas.

Los tres elementos que determinan la pérdida de competitividad de las térmicas son el aumento de precio de los derechos de emisión de dióxido de carbono (CO2) a la atmósfera; la bajada del coste del gas, un combustible que compite con el carbón; y los cambios en la política energética nacional. Esta situación sobrevino cuando Endesa estaba finalizando una inversión de 217 millones de euros para modernizar su central pontesa, una medida que resultaba insuficiente para evitar quedarse definitivamente fuera de juego.

A finales de diciembre, la empresa presentó ante el Ministerio para la Transición Ecológica la solicitud formal de cierre de la planta de carbón importado de As Pontes. La decisión se adoptó después de un largo período de inactividad, al sufrir una drástica falta de competitividad en la cobertura de la demanda de mercado.

La medida tampoco sorprendió, pues ya en el mes de septiembre Endesa había anunciado la decisión de promover la discontinuidad de la actividad de la central. El consejo de administración de la compañía eléctrica verificó entonces que se había producido "una profunda modificación en las condiciones de mercado, derivadas fundamentalmente del precio internacional de las commodities y la efectividad de los nuevos mecanismos de regulación del mercado de derechos de emisión de CO2, que desplaza a las centrales de mayor volumen de emisiones en beneficio de otras tecnologías". Una situación que "ha determinado que las centrales de carbón no sean competitivas, y por tanto su funcionamiento no resulte previsible en el futuro".

Endesa se brinda a acelerar la inversión en Galicia de más de 1.500 millones en eólica para promover el empleo y el desarrollo

La firma puso cifras a la pérdida de competitividad de sus térmicas: "El valor neto contable, a fecha de hoy, del conjunto de centrales de carbón peninsular asciende aproximadamente a 1.300 millones de euros, cifra que incluye el importe estimado de la provisión para el desmantelamiento".

ALTERNATIVAS. A pesar de quedar fuera del mercado, los técnicos de Endesa buscaron para As Pontes alternativas de funcionamiento que, sin embargo, resultaron insatisfactorias. Como consecuencia, se presentó la solicitud formal de cierre el pasado diciembre, si bien fuentes oficiales de la empresa remarcan que Endesa "se reserva el derecho de desistimiento de esta petición, en su conjunto o parcialmente, en el supuesto de que, como consecuencia de las nuevas pruebas con distintas mezclas de biocombustibles, que se realizarán este verano en As Pontes, pudieran variar los resultados y garantizar la viabilidad de la planta".

Las mismas fuentes indican que "la solicitud de cierre es plenamente coherente con el objetivo de conseguir un sistema energético totalmente descarbonizado en 2050, y recuerdan que es un «compromiso compartido y apoyado por la compañía y por todos los países que firmaron los acuerdos de la Cumbre de París COP21". Cabe recordar en este sentido que el sector eléctrico español causa el 20% de las emisiones totales nacionales de dióxido de carbono.

Parte de ese proceso es la apuesta firme por las energías renovables, donde Galicia jugará un papel relevante por sus idóneas condiciones para los parques eólicos. El tercer elemento del proceso de modernización emprendido por el sector energético radica en la electrificación de la demanda, donde destaca la movilidad eléctrica.

APUESTA EÓLICA. En ese auge que se aguarda para las energías verdes, Endesa pretende ser protagonista. La empresa se brinda para desarrollar hasta 1.500 megavatios de nueva capacidad eólica en Galicia hasta 2026, con una inversión estimada de 1.580 millones de euros y la generación de más de 1.250 empleos directos de media anual durante la fase de construcción y 125 para la de operación y mantenimiento durante los siguientes 25 años.

Parte de los nuevos parques podrán levantarse en el norte de Galicia, cerca de As Pontes, y alguno incluso en el propio término municipal. En la zona ya existe, además, un tejido empresarial que fabrica bienes o presta servicios para la actividad eólica, cuya alta competitividad le augura oportunidades en este proceso.

Plan para atenuar el impacto del cierre en el empleo y la economía local
En paralelo a la tramitación de la solicitud de cierre de la central de As Pontes, Endesa está aplicando de manera voluntaria un proyecto de actuaciones para atenuar el impacto provocado por la disminución de actividad de la térmica. Se trata del Plan Futur-e, destinado a promover el desarrollo y la generación de empleo en la zona.

La compañía respetará el puesto de trabajo de todos sus empleados, para lo que está abierto un proceso de recolocación, y ha iniciado medidas formativas que mejoren la capacitación técnica de la plantilla. El personal de las empresas auxiliares también tendrá prioridad en la contratación para los trabajos de desmantelamiento de la central y el desarrollo de las nuevas instalaciones renovables. Para esas personas están previstos programas de formación.

PROVEEDORES LOCALES. Para la ejecución de sus nuevos proyectos, Endesa fomentará la compra de materiales a proveedores locales que impulsen el desarrollo industrial verde de la zona.

EN BUSCA DE INVERSIÓN. En el marco del plan Futur-e, la compañía contempla también la búsqueda de alternativas empresariales a la instalación actual. El objetivo es, mediante un concurso internacional de ideas, promover que empresas, instituciones y otros agentes públicos y privados presenten alternativas viables a través de un proceso "participativo, transparente y abierto", para buscar proyectos de inversión y creación de empleo sostenibles en el emplazamiento de la central.

TRAYECTORIA. La térmica pontesa inició su actividad hace 44 años, en 1976.

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