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Fiebre lotera: ¿Y si vuelve a tocar?

Colas en la administración Alcázar de Vilalba. M.MANCEBO
Colas en la administración Alcázar de Vilalba. M.MANCEBO
Las cifras de venta de Lotería de Navidad se mantienen en Vilalba dos años después de que cayese un Gordo histórico de 520 millones. La tendencia positiva también continúa en municipios limítrofes como Guitiriz o As Pontes

"71.198". "4.000.000 de euros". El soniquete de los niños de San Ildefonso todavía retumba en Vilalba dos años después de que cinco cifras que salieron al azar de un bombo cambiasen la vida de cientos de vecinos. 520 millones de euros. Un Gordo histórico y de cifras estratosféricas. El mayor repartido en Galicia, y con el que se logró situar para siempre la capital chairega en el mapa de la fortuna.

Un lugar en el que todavía permanece tras aquel 22 de diciembre de 2017 en el que la alegría se desbordó. Y es que la fiebre lotera continúa casi intacta cerca de 730 días después en A Chaira. Son muchos los que piensan: ¿Y si vuelve a tocar aquí? Por eso las cifras de venta de la Lotería de Navidad mantienen un ritmo elevado, tal y como confirman desde Alcázar, la administración tocada por la varita de la suerte que desde hace semanas acumula colas de clientes a cualquier hora del día.

"Desde que a recibimos empezamos a vendela ben, o tirón do premio inflúe moito non só nestes últimos días, senón durante todo o tempo e en calquera dos sorteos ao longo do ano", afirma Mari Carmen Fernández, una de las empleadas que repartió millones entre vilalbeses y otros tantos afortunados.

Administración Alcázar, en Vilalba. M.MANCEBO

El 71.198 "ao que quedaremos abonados para sempre, tanto nos sorteos dos xoves e os sábados como na lotaría de Nadal e Reis, xa se agotou hai semanas", indica la lotera, quien recuerda que a las 130 series de 2017 se sumó otro décimo del Gordo el pasado año despachado por terminal.

"Levamos dous de dous, así que non perdemos a ilusión de que poida caer outra vez aquí. A posibilidade sempre está aberta e a ilusión por suposto témola toda", dice Mari Carmen, quien recuerda que son muchos los curiosos llegados desde distintos puntos de la geografía española los que se acercan a Vilalba "solo a pola lotaría".

"A xente regala décimos de aquí, dos que se sellan na nosa administración, porque son os que tocan", comenta entre risas una de las empleadas de Alcázar, satisfecha por haber cambiado la vida de mucha gente.

"En xeral a xente gobernou as súas vidas moi ben, sen volverse tolos. O que máis ilusión nos fai e que fose tan repartido», recalca Mari Carmen, quien espera que este 22 de diciembre la suerte vuelva a posarse sobre la capital chairega en forma de millones.

INERCIA POSITIVA. La tendencia positiva en las ventas también continúa en otros municipios limítrofes como As Pontes, según reconoce Hugo Blanco, que el pasado año vivió sus primeras Navidades al frente de la administración la Mina de Oro, ubicada en la Avenida de Galicia.

"Que tocase en Vilalba para nosotros fue una suerte. La gente está mucho más receptiva", confirma el lotero, quien cree que este año está vendiendo "algo más" porque ha logrado ampliar también "el número de clientes".

Además, el futuro incierto de la central pontesa también está ayudando al goteo constante en las ventas. "Tenemos la lotería de Endesa —se juegan dos números, uno es siempre el mismo y el otro cambia cada año—, y muchos tienen la creencia de que con la desgracia que hay encima vendrá la suerte por otro lado", explica Hugo, quien reconoce que le gustaría que fuesen esos décimos los agraciados con el Gordo, "ya que se venden íntegramente aquí".

También sale de la Mina de Oro la lotería que reparte el Santaballés —donde hubo lluvia de millones en el año 76—, lo que alimenta que en algún momento la suerte puede regresar a esta administración, donde arrasa la terminación en 5 y también en 19.

Administración la Mina de Oro, en As Pontes. M.MANCEBO

Las mismas cifras que causan furor en el despacho mixto La Bombonería, también en As Pontes, donde en el último sorteo celebraron haber repartido dos décimos por terminal de un cuarto premio.
Aunque acaba de cambiar de dueños, Belinda Bañobre sigue siendo la cara visible detrás de un mostrador en el que las cifras de ventas continúan siendo altas, también influidas por la inercia positiva del premio vilalbés.

"En verano se registró bastante movimiento. Estos últimos meses hubo un pequeño retroceso en el gasto, pero la gente siempre reserva dinero para los regalos de Navidad y para la lotería. Ya no hay 15 ni 19 y los cinco salen raros", explica Belinda, quien cada vez vende más números elegidos por ella. «Antes la gente quería números específicos, ahora me dejan elegir a mí», comenta, esperanzada en que alguna de sus elecciones no falle y deje premio en la localidad.

Lo mismo que desean otros debutantes. Pablo Vilasuso y Carla Fernández, que afrontan sus primeras Navidades en el Milenio de Oro de Guitiriz, una administración que también repartió por terminal un cuarto premio del pasado sorteo.

"No tenemos referencias, porque sabemos que además el año pasado fue excepcional por el Gordo de Vilalba. Pero comparativamente se mantiene el tirón", defiende Carla, quien espera tener la suerte del principiante.

CASCUDO. Otro de los puntos calientes a unos días de que llegue el esperado sorteo de la Lotería de Navidad es el bar Cascudo de San Xoán de Alba. Allí se vendieron medio centenar de series del Gordo de 2017 y, dos años después, han vuelto a agotar su número —siempre acabado en 8— al poco de ponerlo a la venta.

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