De Vilalba a Santiago del tirón

Dos compañeros de trabajo caminan hasta Compostela sin hacer descansos, ni siquiera de noche. Salieron el martes de la capital chairega y llegaron a la capital gallega en la noche de este miércoles: en total, alrededor de 27 horas de viaje
Miguel Pérez y Andrés Soto, a su llegada a Santiago en la noche de este miércoles. EP - Interior
photo_camera Miguel Pérez y Andrés Soto, a su llegada a Santiago en la noche de este miércoles. EP

A veces las mejores aventuras surgen así, sin pensarlo mucho ni organizarlo demasiado. El vilalbés Miguel Pérez, que trabaja de cocinero en el Spa Attica 21 de Vilalba, empezó a "fantasear" con hacer el Camino de Santiago del tirón desde la capital chairega. Sin parar, ni siquiera de noche. Y en pocos días, lo que parecía una idea loca se convirtió en un reto al que se sumaron pronto otros dos compañeros, los camareros Andrés Soto, natural de Marín, y la muresa Belén Chao.

En un primer momento se unieron a Miguel con la intención de acompañarlo en las horas sin luz, cuando nadie camina, pero finalmente Andrés se animó a hacer suyo el reto también y completar el Camino Norte del tirón desde Vilalba, con más de 120 kilómetros por delante en un recorrido que, como mínimo, suele dividirse en cinco etapas y se termina en un tiempo estimado de 29 horas. Ellos, con el cansancio acumulado, sin horas de sueño y con "paradas para cafés e bocatas", esperaban recorrerlo en unas 30 o 31 horas y llegar a Compostela este miércoles sobre la medianoche, pero finalmente pudieron mejorar esas previsiones y lo lograron antes: en alrededor de 27 horas.

Belén, Andrés y Miguel, en la Praza de Santa María de Vilalba, antes de salir. C. ARIAS
Belén, Andrés y Miguel, en la Praza de Santa María de Vilalba, antes de salir. C. ARIAS

Belén, y otro amigo del "ideólogo" de esta aventura, el veterinario Alfredo Pintor, natural de la parroquia vilalbesa de Insua, se unirían solo durante la noche, hasta Sobrado dos Monxes, a donde estimaban llegar este miércoles sobre las 07.00 horas. "Non atopamos médico e levámolo a el", decían entre bromas antes de salir.

Los caminantes arrancaron desde Vilalba este martes pasadas las 18.00 horas para llegar a tiempo a Baamonde para sellar las credenciales. Era la primera etapa: 19 kilómetros, que normalmente se recorren en cuatro horas y 45 minutos. Llegaron a las 21.30. La segunda, hasta Sobrado dos Monxes (40,2 kilómetros para los que se necesitan unas siete horas y 25 minutos) les tocó recorrerla a la luz de la luna, equipados con linternas y reflectantes. Completaron su avituallamiento con barritas energéticas, frutos secos y dátiles, además de agua y "algún chourizo da casa".

"Teño un neno de oito anos que me dixo que non fose de noite porque había lobos e outras cousas, pero díxenlle que ía coa máis valente da empresa", decía Miguel, que hacía una referencia al vilalbés Ángel Campos, el Maño, como "inspiración". Tiene 42 compostelanas y muchos retos superados.

"Cando sexa de día, en Sobrado, nós abandonamos, furgo e para a casa", decía Belén, unas horas antes de empezar la larga caminata.

Llegaron a las 6.30, cuando aún no había nada abierto. Tras una parada y un café, sus dos compañeros iniciaron la siguiente etapa: Sobrado-Arzúa, 22,2 kilómetros, que se suelen recorrer en cinco horas y 30 minutos; Arzúa-Arca, 18,4 kilómetros, cuatro horas y 35 minutos, y Arca-Santiago, con 20,2 kilómetros, en cinco horas y cinco minutos.

Los cuatro consiguieron hacer la ruta nocturna y dos de ellos continuaron este miércoles desde Sobrado hacia Santiago 

"Imos sen presión, aínda que agora que o contamos temos que chegar", bromeaban. Miguel, aunque ahora tiene problemas en el tendón de Aquiles y no compite desde hace dos años, participó en varios trails y ultratrails. "O máximo foron 63 kilómetros correndo, pero foi en 2013", matizó. Los últimos fueron el Trail das Bestas de Muras o el de Mondoñedo, de unos 40 kilómetros. "Pero malo será, isto é a outro ritmo", decía positivo, consciente de que el objetivo es "pasalo ben" y "non enfadarnos". "Se non facemos un amigo novo, polo menos non perder ningún", decía divertido.

Andrés, por su parte, tiene entrenamiento reciente, ya que hizo el Camino Inglés en marzo. "Salí de Ferrol pero lo hice en cinco etapas", dice. Esta vez es diferente, "es una superación personal".

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