El doctor oculto tras las paredes multiusos de As Pontes

La Casa Dopeso recuerda con su nombre a un gran desconocido para las nuevas generaciones de ponteses. Cesáreo González fue médico de empresa entre 1942 y 1978 en As Pontes. Trabajó primero para Encaso y después para Enfersa y Endesa. Fundó el primer equipo de fútbol de la localidad y fue incluso alcalde entre 1955 y 1960
Edificio que lleva el nombre del doctor Cesáreo González Dopeso. MARTA MANCEBO
photo_camera Edificio que lleva el nombre del doctor Cesáreo González Dopeso. MARTA MANCEBO

Una placa con su nombre en la fachada del edificio que ocupó el solar donde un día estuvo su vivienda y consulta en As Pontes es lo poco que las nuevas generaciones conocen del doctor Dopeso, un hombre que sí dejó una fuerte pegada en aquellos familiares, amigos y pacientes que tuvieron la fortuna de tratarlo y conocerlo, hace ya varias décadas.

Cesáreo González Dopeso era el mayor de siete hermanos, nació en 1914 en O Carballiño (Ourense) pero con apenas seis años se instaló con su familia en A Coruña, donde falleció en 1999. Fue en la ciudad herculina donde cursó el bachillerato en los Hermanos Maristas, para trasladarse posteriormente a Santiago de Compostela a estudiar Medicina.

"Allí hizo los dos primeros cursos, luego le pilló la guerra, y acabó completando sus estudios en la Universidad de Valladolid en 1941", explica su hija mayor, Elena González Trallero, indicando que se especializó en Traumatología y, posteriormente, se diplomó también en medicina del trabajo.

Su primer destino fue en el municipio de Moeche, el mismo año en el que terminó la carrera, y donde asumió la plaza que le cedió el doctor Enrique Quintero. Así lo recuerda su yerno, Antonio Abeijón, quien también mantuvo una relación estrecha de amistad con González Dopeso.

"Fue el médico en la Calvo Sotelo desde 1942 -posteriormente asumió la misma tarea en Enfersa y Endesa-, donde yo llevé el timón de la seguridad y la prevención de accidentes. Eso hizo que tuviésemos una relación muy estrecha a nivel profesional, pero también personal", confirma Abeijón, quien lo define como un hombre "amigable y acogedor", además de un "muy buen profesional".

Cualidades que también destaca de él su propia hija, quien añade que era además "simpático, muy culto, trabajador, cordial y cariñoso con toda la gente" que acudía a su consulta.

La Casa Dopeso (arriba), Cesáreo González en un acto de Encaso (al fondo) y retrato de la revista de las fiestas.
Dopeso (al fondo), en un acto de homenaje a trabajadores de Encaso. ARCHIVO DOCUMENTAL FUNDACIÓN MUSEO ETNOGRÁFICO MONTE CAXADO

"Siempre procuró atender en As Pontes a todos los heridos antes de mandarlos para otro sitio. En el hospitalillo trató y salvó a mucha gente. Era un médico muy completo, hacía de pediatra, traumatólogo o internista, incluso de dentista -hasta que se instaló el primer odontólogo en As Pontes, al que cuentan que le cedió todo su instrumental-. Y también trajo a muchos ponteses al mundo", cuenta con una sonrisa de orgullo Elena, que fue la única de los seis hijos de Cesáreo que no nació en As Pontes -solo quedan con vida la mayor, Elena, y la pequeña, Belén-.

Pese a ello, siente que esta es su "segunda casa". "Tengo muy buenos recuerdos de entonces y, aunque no voy con mucha frecuencia, siempre que me acerco la gente me reconoce y es muy amable", dice Elena, dando más detalles de la casa donde se crió, y que fue también "a primeira residencia de enxeñeiros de Encaso".

Así lo confirma Manuel Souto, presidente de Hume, quien indica que este fue un emplazamiento momentáneo "mentres non se terminaban de executar as obras de construción do Poboado das Veigas". "Unha vez feita a residencia e as vivendas grandes para os enxeñeiros, meteron alí ao médico", cuenta.

La vivienda, localizada en el solar de la Rúa Rosalía de Castro donde hoy está el edificio de usos múltiples Casa Doutor Dopeso, pertenecía a la Empresa Nacional Calvo Sotelo. Tenía un pequeño chalet, un jardín y otra casa aledaña donde estaba la consulta. "También había un garaje grande donde se guardaban los coches de la empresa", rememora Elena.

Años después de que Cesáreo dejase de pasar consulta en este lugar, del que se marchó en 1978 para A Coruña -todavía estuvo un tiempo en activo como médico en la Seguridad Social, pero como tenía problemas de movilidad le otorgaron una incapacidad total-, y en virtud de un convenio entre el Ayuntamiento y Endesa, se acordó demoler y construir el nuevo edificio, que mantuvo el nombre popular por el que era conocido.

"No hubo un acuerdo expreso en el pleno, la decisión se tomó por un consenso generalizado. Todo el mundo la conocía ya como la Casa Dopeso", recuerda Aquilino Meizoso, alcalde de As Pontes en 1992, año en el que se inauguró esta instalación de la que rememora una anécdota.

"Pedimos un letrero en bronce para instalar en la fachada con el nombre, pero dos días antes nos encontramos con que venía con un error. En vez de Casa Dopeso ponía Casa del peso, así que tuvimos un pequeño trastorno momentáneo", relata Meizoso, destacando que este médico fue muy importante en la localidad.

OTRAS FACETAS. Además de su ya de por sí destacada profesión, Cesáreo González Dopeso fue también regidor de As Pontes entre los años 1955 y 1960. Durante su mandato se produjo un "desarrollo acelerado de los núcleos urbanos y la proliferación de obras de infraestructuras relacionadas con su mejora y ampliación", según se desprende de la información recogida sobre su figura en el libro 'Alcaldes de As Pontes', de María Sande.

También fue el encargado de fundar el primer club de fútbol vinculado a la Calvo Sotelo, y que a la postre se convirtió en el equipo de la localidad. En él ejerció de presidente, médico y hasta de entrenador, según cuentan los que lo conocieron.

La Casa Dopeso (arriba), Cesáreo González en un acto de Encaso (al fondo) y retrato de la revista de las fiestas.
Imagen de Cesáreo González en una revista de las fiestas. ARCHIVO DOCUMENTAL FUNDACIÓN MUSEO ETNOGRÁFICO MONTE CAXADO

"Foi unha excelentísima persoa. Fixo de todo polo fútbol", afirma José Castro 'Sé', uno de los jugadores que pasaron por sus manos, hermano de Cayetano I y Cayetano II, que también vistieron la elástica del club.

"O meu irmán maior veu de Venezuela cun cancro terminal e Dopeso ía velo á casa aínda que fosen as tres, as catro ou as cinco da mañá. E ao mediano axudoulle despois dun accidente. Caéranlle 80 quilos de peso nunha man e quedoulle aplastada. Operouno durante cinco ou seis horas e deixoulla perfecta, unha operación que non se fai aínda agora", cuenta Castro, insistiendo en que Dopeso era "un fenómeno como profesional".

"Ninguén pode ter mal recordo del, era unha gran persoa e axudaba a todo o mundo", añade este vecino de As Pontes que, al igual que todos los que lo conocieron, ensalza su figura, que seguirá pasando de generación en generación a través de ese inmueble al que da nombre.

Familia
Cesáreo era el mayor de siete hermanos. Al igual que él, el segundo de ellos, José, también ostentó importantes cargos. Fue conselleiro de Xustiza e Interior con Alianza Popular entre 1981 y 1985; también fue vicepresidente del Deportivo de La Coruña y de la Federación Galega de Tenis.
Curiosidades
Una de las hijas de José, María Fernanda González Dopeso, fue la primera mujer del tenista Manolo Santana, con el que tuvo tres hijos.

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