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El tamaño sí que importa

Lois Caeiro | Carta abierta al director |

El Progreso de Lugo | 09 de febrero de 2020

El área conocida como Grande Porto representa más población que toda Galicia

SEÑOR DIRECTOR:
El alcalde de Oporto, Rui Moreira, es una figura conocida en Portugal, no solo en su ciudad. Lo era ya antes de su éxito electoral. Ofrece un perfil que coincide con figuras políticas de varios países: formación, negocios, deporte y presencia mediática. Fue alumno del liceo alemán, estudió economía en Inglaterra, practica y compite en el deporte de la vela, columnista en varios periódicos, empresario en el comercio marítimo y en la construcción y políticamente se presenta como independiente. No está libre de alguna investigación judicial. Este político destacado por su protagonismo y por el cargo que ocupa volvió a lanzar esta semana la idea de una federación o entente entre España y Portugal. Tuvo quizás más eco la noticia en medios madrileños que en los gallegos y portugueses. Creo que hay algunas explicaciones.

Entiendo también, si a usted le parece oportuno, que conviene ver la declaración desde una óptica de Galicia, por lo que esa vía de mayor integración entre España y Portugal pudiera representar de oportunidades para la economía gallega.

IlustraciónPero sobre todo habría que aprovechar esta declaración como una oportunidad más en un camino que no acabamos de andar: situarnos todos -gallegos y minhotos- en el contexto del noroeste peninsular: Eixo Atlántico, que se dice ahora. En un mapa de Europa, y para contar con una voz que se escuche en Bruselas, solo existiremos como una realidad de esa dimensión. Lo cual hace imprescindible conocernos y aceptar el peso, protagonismo y potencialidad de las partes . Entiendo que se hace imprescindible un cambio de mentalidad a uno y otro lado. Los medios de comunicación, sobre todo los públicos en Galicia, tienen una gran tarea pendiente.

Hay un ejemplo suficientemente indicativo de la necesidad de entendimiento unitario en el noroeste peninsular para tener voz y peso.

A la hora de los grandes diseños de las infraestructuras europeas y de su planificación presupuestaria primó la visión radial y centralista de Madrid y de Lisboa.

No existe una salida directa por ferrocarril desde el noroeste peninsular para las mercancías a Europa. Ni para ese puerto exterior de Aznar y Paco Vázquez.

Intereses diferentes
La atención a la declaración del alcalde de Porto desde Madrid obedece a otro contexto, de política interna española. Mientras el independentismo catalán supone un serio problema para España, el alcalde de la segunda ciudad portuguesa invita a formas de unidad entre los dos países. Llama a la unión y no a la segregación. Por ahí situaría yo el interés madrileño por la propuesta que llegaba desde Portugal.

No le negaría yo a usted que no haya también algo de viejos resabios de superioridad nacionalista castellana frente a Portugal. Sencillamente ridículo. También del lado portugués afloran, a veces con ridiculeces mayores, los sentimientos antiespañoles o anticastellanos.

Esa línea que marca el alcalde de Oporto tiene para Galicia otras vertientes de interés, como el incremento de los intercambios comerciales, el turismo interno dentro de la eurorregión, los caminos de Santiago, o la normalización, con la frontera superada, de las relaciones entre las poblaciones de uno y otro lado del Miño. Se lo debemos a la integración en la Unión Europea.

En la declaración del alcalde está presente la intensificación de las relaciones entre Galicia y el norte portugués, el peso del turismo gallego en Oporto o el buen entendimiento con la Xunta de Galicia.

Es todo un indicador, en este sentido, el hecho de que el aeropuerto de Porto sea una vía de uso normal para los viajeros gallegos. Cuestión de análisis interno en Galicia sería que el Sá Carneiro represente la mayor competencia para la suma de los tres aeropuertos gallegos, distraídos en las viejas peleas localistas que impiden a las terminales gallegas una coordinación eficiente para los usuarios del transporte aéreo.

Iberolux, como usted habrá leído y oído, es el nombre que le aplicó a esta idea de mayores lazos entre España y Portugal el alcalde de Oporto, o Porto si respetamos el topónimo portugués como queremos que se respete Ourense o Sanxenxo.

Iberolux no le diré yo que sea un acierto como término, es una referencia al Benelux que integraron Holanda, Bélgica y Luxenburgo y que recordó Rui Moreira.

Centralismo lisboeta
A esta idea no es ajena la histórica rivalidad entre Oporto y Lisboa. La resistencia que pueda haber en Portugal al centralismo lisboeta la lidera Porto, segundo centro urbano y económico del país. Rui Moreira alimenta la demanda descentralizadora.

La idea de mayor integración entre España y Portugal y, en concreto, del norte portugués con la Galicia autonómica estuvo ya en la campaña electoral y hasta la llevó a la alcaldía.

Sin embargo, no parece que la opinión pública portuguesa se incline mayoritariamente por una descentralización hacia fórmulas de autonomía al modo español.

El norte portugués, con Porto a la cabeza, es una línea diferente y reclama descentralización. Y es este norte la cuna de Portugal como nación, como recuerda Ramón Villares cuando mira "al otro lado del Miño".

Porto es una ubicación estratégica dentro de la región norte portuguesa y en el área noroeste de la península: es el gran motor y capital, en una carrera que Vigo perdió por las pugnas internas en Galicia y porque algunos políticos ignoraron que la otra gran ciudad gallega, A Coruña, no estaba situada geográficamente en posición competitiva. Le repito por lo que tiene de significativo de la forma de hacer aquí: no le dieron ni ferrocarril de salida a España y Europa al puerto exterior coruñés.

El llamado Grande Porto, que incluye a once concellos del entorno de la capital, representa 2.900.000 habitantes, supera en población a la de toda Galicia (2,7 millones). Parece este un dato a no despreciar. Este gran núcleo es el motor de la exportaciones portuguesas, con el puerto de Leixôes, en Matosinhos, como una gran infraestructura europea de salida y entrada de mercancías. Es también el gran puerto para el noroeste peninsular.

La economía de esta área representa un peso importante en el sector secundario en Portugal y crece con tasas superiores a la media del país. Oporto tiene un PIB por habitante de 21.674 euros, por debajo del de Lisboa, de 32.434 euros.

En este contexto, la propuesta del alcalde de la gran capital del norte portugués es un mensaje al centralismo de Lisboa: si no hay regionalización o descentralización real las consecuencias de pérdida de poder para el centralismo lisboeta pueden ser mayores: miramos y llamamos a España.

No parece que el mensaje del alcalde contenga componentes ni argumentos de romanticismo político. Nada tiene que ver con el histórico iberismo de literatos y nacionalismos. Nada que ver con etéreos reintegracionismos lingüísticos o políticos gallegos. Cuestión diferente sería que la normalización y normativización del idioma gallego debiera mirar más al portugués por quienes dictaron y dictan.

Estamos ante la economía y la búsqueda de mayor potencialidad competitiva, sobre todo para el área noroeste de la península Ibérica, la histórica Gallaecia si se quiere ver así, o las tierras del Eixo Atlántico que suman Galicia y el norte portugués.
De usted,s.s.s.

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