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Un checo y una alemana, confinados en Sarria en una tienda de campaña

Lucía Porto | 26 de marzo de 2020

Peter y Benita, con sus perros en el campo de la feria. PORTO.
Peter y Benita, con sus perros en el campo de la feria. PORTO.
Afirman que se les terminó el dinero hace seis días, no disponen de comida y no pueden continuar

A la alemana Benita y el checo Peter, con sus perros Arco y Flecha, la declaración del estado de alarma los pilló en Sarria cuando recorrían el Camino de Santiago y desde entonces viven en una tienda de campaña en el campo de la feria de la localidad.

Peter comenzó a andar el pasado agosto en Praga después de perder su granja. “Tenía más de 100 animales, vacas, caballos, cerdos..., pero el banco se quedó con todo. Yo me quedé en la calle con los perros y empecé a caminar para desconectar”, asegura este checo, quien con anterioridad ya había completado la ruta jacobea en sus vacaciones. Durante su recorrido se encontró con Benita y optaron por continuar juntos el Camino. Ella decidió realizar el histórico itinerario porque terminó sus estudios y “no sabía qué hacer”, cuentan.

De esta forma, llegaron a Sarria justo cuando se declaró el estado de alarma, de lo que los informaron las fuerzas de seguridad. “Nos pararon y explicaron que no podíamos andar por la calle. Nos fuimos para el campo de la feria con la tienda de campaña”, relatan los caminantes, quienes no se encontraron a más peregrinos en la zona. “Seremos los últimos. Antes de nosotros iba un grupo de cuatro brasileños y no vimos a nadie más”, señala el checo, quien habla un casi perfecto español que aprendió, dice, al mantener durante un año en su país una relación con una mujer de Zaragoza.

Afirman que se les terminó el dinero hace seis días, no disponen de comida y no pueden continuar. Ante ello cuentan con la ayuda de la concejalía de servicios sociales del Ayuntamiento, que les dio diversos alimentos, como zumos y conservas, y les facilita comida caliente cada dos días. Durante la crisis sanitaria esta delegación también entrega alimentos a otras cuatro personas de Sarria (un matrimonio y dos personas mayores que viven solas).

El checo asegura que al finalizar la ruta jacobea no tiene una casa a la que regresar en su país. Por ello, le gustaría encontrar un trabajo en una granja

Peter y Benita se muestran sorprendidos por la declaración del estado de alarma. “No nos imaginábamos encontrarnos con esto”, afirma el checo. Según explica, en su tierra, cuando era niño, “casi cada invierno había una epidemia de gripe y la escuela estaba cerrada una semana o como máximo dos”. “Nosotros estábamos felices porque salíamos a esquiar o jugar al hockey sobre hielo. Esta crisis del coronavirus es algo muy diferente”, manifiesta.

Pasan el día en el campo de la feria, se desplazan hasta el cementerio para coger agua y poder lavar su ropa, o pasean con los perros alrededor del mercado ganadero. Confían en que esta situación acabe rápido y, una vez que se levante el estado de alarma, continuarán su recorrido hasta Compostela. “Cuando nos dejen caminaremos otra vez. Queremos terminar el Camino, nada nos va a parar, llegaremos a Santiago”, afirma convencido Peter, quien lleva andando ya “cerca de 3.000 kilómetros”.

El checo asegura que al finalizar la ruta jacobea no tiene una casa a la que regresar en su país. Por ello, le gustaría encontrar un trabajo en una granja o bien como voluntario en un albergue. Baraja desplazarse a Asturias para poder lograr un trabajo en una explotación ganadera y empezar así una nueva vida.

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