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Socios y también rivales

La crisis de gobierno puede reactivar la competencia en el bipartito a dos años de los comicios
Foto del pacto de gobierno usada esta semana en una pancarta del PP. ARCHIVO
Foto del pacto de gobierno usada esta semana en una pancarta del PP. ARCHIVO

La ventaja de que el gobierno local de Lugo no esté sustentado por una coalición entre las derechas es que, a pesar de una crisis como la vivida esta semana con la marcha de un concejal que al parecer se va decepcionado de la política (al menos de momento), no hay riesgo de que se presente una moción de censura por sorpresa, de que haya ediles que se cambien de partido comprados a golpe de chequera B o de que se convoquen elecciones, porque los alcaldes, afortunadamente, no tienen capacidad para adelantarlas. 

Por contra, al bipartito de PSOE y BNG la salida de Miguel Couto podría ponerles las pilas cuando estamos a punto de llegar a mitad de mandato. A unos, los socialistas, para tratar de dar un golpe de timón con una renovación de caras en las áreas que dirigen y en las que se van a producir importantes avances en los próximos meses, con la puesta en marcha de obras, la readjudicación de grandes contratos o la planificación de acciones para reactivar la economía, como el plan que movilizará 12 millones de euros para atraer inversiones a Lugo o la mesa por la industrialización que acaba de impulsar la alcaldesa. 

A los otros, los nacionalistas, para tratar de aprovechar las inversiones en marcha del área de movilidad y ofrecer de paso al electorado la imagen de estabilidad en sus filas, lograda tras haber filtrado hace años las disidencias que tantos quebraderos de cabeza le dieron a la actual dirección del BNG. 

De hecho, Lara Méndez, a quien la crisis de gobierno le pilló confinada y recuperándose del covid-19, ya mira desde el retrovisor desde el inicio de mandato la evolución de sus socios de gobierno, que lejos de prepararle el terreno a la reelección en 2023, están tratando de parcelar claramente su trabajo con el objetivo de dar un sorpasso al PSOE que en muchos ayuntamientos gallegos donde se produjo en su día acabó siendo prolongado. 

Los regidores son en teoría los grandes beneficiados de que un gobierno de coalición funcione, aunque no siempre ocurre y en esos casos las alcaldías suelen perderse por los conflictos internos. En Lugo, aunque no afloran los problemas entre los socios, a los socialistas les tocará demostrar que hay cohesión en su grupo en torno a la alcaldesa para no dar la sensación que ha querido transmitir la oposición del PP al culpar del abandono de Couto a las fricciones entre los afines a José Ramón Gómez Besteiro y a Gonzalo Caballero. Porque esa oposición también intenta aprovechar esta crisis para tomar aliento y tratar de presentarse como alternativa después de más de dos décadas apartado del poder local en Lugo. 

En fin, lo que está claro es que en esa competencia, que se dice que es sana, entre los partidos del gobierno municipal de la ciudad el que más puede salir beneficiado es el ciudadano, que puede ver cómo sus trece integrantes se afanan en acelerar esos proyectos de mejora de la ciudad que en algunos casos llevan años parados por la burocracia o la desidia.

30 años sin tránsfugas

Aunque algunos no se quieran acordar, en Lugo también se incentivó el transfuguismo y en 2021 se cumplen 30 años del último caso de compra de un edil para evitar que el PP perdiese la alcaldía. El sujeto fue el concejal electo por el PSOE Antonio Mouronte, cuyo voto facilitó la elección del popular Tomás Notario. Años antes los socialistas habían sufrido otro caso similar con Fabriciano González, que apoyó a Vicente Quiroga.


Auditorio vs Tinería

El cruce de actos simbólicos entre PP y BNG vivió esta semana otro episodio a cuenta del retraso en la apertura del auditorio de Magoi, que la concejala de cultura justifica sin ambages al decir que por ahora no se necesita. De nuevo la respuesta a la pancarta irónica del PP fue una visita de los nacionalistas al barrio de A Tinería, rehabilitado por la Xunta al mismo ritmo que avanza la modernización del ferrocarril en Lugo.


Los errores del antecesor

La concejala de gobernanza compareció esta semana en el pleno para explicar las medidas implementadas durante su etapa en el área de personal para tratar de solucionar los problemas enquistados desde hace décadas. El problema es que mientras Paula Alvarellos defendía su gestión también mostraba las vergüenzas de sus predecesores en el cargo, todos ellos socialistas como ella.

Socios y también rivales
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