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Sillas calientes en el Concello

La estabilidad del mandato se ve truncada por la renuncia de un edil. En el anterior hubo cinco
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Miguel Couto, en una imagen de archivo. AIDA SOENGAS

No son los puestos más buscados los de concejales entre aquellos que buscan hacer carrera política. No son los mejor pagados y, cuando toca gobernar un área compleja, suelen dar más trabajo y problemas de lo esperado. Por ello no seducen mucho estos cargos públicos a los profesionales liberales bien asentados o a los funcionarios de la escala superior, hasta el punto de que se dieron casos de ediles que al final llegaron a perder dinero por haber decidido aceptar una dedicación exclusiva al gobierno local.

Miguel Couto seguramente era uno de esos casos ya que, antes de ser fichado por Lara Méndez para la candidatura municipal, este ingeniero industrial ocupaba la dirección de una mutua en Lugo y había sido vocal del Xurado de Expropiacións de Galicia. Pero quizá este afiliado socialista pensase entonces que era el momento de hacer carrera política y se dejase seducir por unos cantos de sirena que dieron paso después a la cruda realidad de bregar con una de las áreas más problemáticas del Concello, la de urbanismo.

La silla caliente que se encontró Couto ya había sido toda una pesadilla para su antecesor, Daniel Piñeiro, quien además tuvo que hacerse cargo en el mandato pasado de otras dos áreas que le desbordaron, la de personal, con dos sectores de funcionarios enfrentados por la RPT, y la de medio ambiente, con el contrato trampa de la fábrica de la luz y la gestión del ciclo del agua o la limpieza de la ciudad.

El caso es que el nuevo edil de urbanismo llegó en 2019 con ganas a su nuevo destino y durante los meses previos a la pandemia se afanó en buscar soluciones a problemas atascados, como la aprobación de la parte pendiente del PXOM o el cuello de botella que se había formado hace años en la concesión de licencias urbanísticas. El refuerzo de la plantilla dio sus frutos y en unos meses comenzó a bajar el montón de expedientes acumulados en el servicio de arquitectura. Pero cuando todo parecía que estaba encarrilado e incluso reinaba sintonía con lostodo comenzó a fracturarse.

Couto había elegido a dos personas para ocupar las jefaturas de servicio de su área pero, en el último momento, un informe del interventor dio al traste con la designación en arquitectura y se desencadenó una tormenta interna que nunca llegaron a reconocer ni el propio edil, que prefirió guardar silencio y no desmintió las informaciones sobre la crisis, ni la alcaldesa, cuyo gabinete se afanó en aclarar que no hubo desacuerdo y que todo se debió a que la candidata que apadrinaba Couto no cumplía los requisitos. Luego el Colegio de Arquitectos trató de intervenir con un comunicado crítico con la elección del nuevo jefe de servicio, que acabó por enrarecer más el ambiente, hasta que el viernes pasado se llegó al desenlace con el mutis por el foro del concejal, mientras la Alcaldía lo justificaba por "razones personales".

La estabilidad que se avecinaba pues en este mandado quedó truncada con la primera crisis de gobierno, que obligará a la alcaldesa a reorganizar las áreas, como ya tuvo que hacer en el anterior con la marcha primero de Juan Carlos Rodríguez Santín y luego con la de José Manuel Díaz Grandío. Claro que ese mandato fue un no parar de sobresaltos, ya desde el primer minuto con la renuncia de José López Orozco a su acta y años después con los abandonos de otros dos cabezas de lista, Jaime Castiñeira, del PP, y Santiago Fernández Rocha, de Lugonovo, un grupo que también sufriría la baja del edil Iñaki García. En total fueron cinco salidas; ahora ya ha caído el primero.

Calienta Rosana Rielo

Si no fuera porque es difícil que pueda haber dos bajas más en las filas del PSOE antes de acabar el mandato, a la socialista Rosana Rielo se le podría avanzar aquella frase que dicen los entrenadores a los del banquillo: "Calienta". El caso es que la que fuera edil durante los cuatro mandatos anteriores, había entrado en los tres últimos en la corporación tras renunciar a su acta tres ediles. En 2019 ocupó el puesto 11 de la lista.

El próximo puede ser de Cs

La portavoz municipal de Cs, Olga Louzao, descartaba ayer en una entrevista una ruptura de su partido en Lugo tras el sismo que vive la formación a nivel nacional. Sin embargo, nada está escrito en política y hoy por hoy tanto Louzao como su compañero en el Concello, Juan Vidal-Pardo, no están libres de acabar renunciando al acta o de pasar al grupo mixto si ven que lo de Ciudadanos acaba como el rosario de la Aurora.
 

Sillas calientes en el Concello
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