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Nadie sabe nada

El impago 8 años del canon de un párking municipal revela el descontrol de las concesiones

El párking público 'fantasma' de la Praza Viana do Castelo. J.VÁZQUEZ
El párking público 'fantasma' de la Praza Viana do Castelo. J.VÁZQUEZ

QUE DE REPENTE se descubra que una empresa que tiene en régimen de concesión un párking municipal con 166 plazas no paga el canon desde hace 8 años es un ejemplo del nivel de desidia al que han llegado políticos y funcionarios a la hora de velar por los intereses de la administración que gestionan y que paga sus sueldos. No hablamos de una cantidad millonaria, porque la deuda de la concesionaria del aparcamiento de la Praza Viana do Castelo con el Concello ascendería a unos 5.700 euros, según calcula el PP, que denunció el caso. Pero el simple hecho de que desde 2012 ya se desistiese de reclamar los pagos revela la diferente vara de medir que hay cuando se trata de perseguir a una empresa morosa o a un ciudadano al que se le pasa la fecha de pago de un impuesto.

En el primer caso, la firma se aprovecha de la falta de control de un contrato público que le obliga a cumplir con todas las cláusulas a riesgo de perder la concesión, mientras que en el segundo supuesto, la empresa contratada por el Concello para hacer la recaudación por vía ejecutiva exige al administrado hasta el último céntimo de la deuda más una penalización e incluso el vecino pierde el derecho a tener ayudas en tanto no se ponga al día en los pagos.

En el caso del párking público ‘fantasma’, también se da la circunstancia de que pasó por diferentes manos tras haber sido adjudicado en 1996 por un gobierno del PP, pero se desconoce si en algún momento fueron regulados por el Concello los precios que deben regir en el mismo, tal y como ocurre con los otros tres aparcamientos municipales del centro de la ciudad.

El ejecutivo local reconocía que estaba abierta una investigación sobre el asunto, sin detallar si se abrió a raíz de la denuncia de los populares, aunque no es la primera vez que una empresa concesionaria que incumple su contrato se va de rositas después de comprobarse las irregularidades. Ocurrió durante este mandato con la empresa que gestiona la depuradora de aguas residuales, que usó sin autorización el laboratorio de la planta para hacer pruebas para otros ayuntamientos. Del expediente abierto en su día nunca más se supo.

La concesionaria del bus urbano también tendría que haber implantado ya las mejoras en el servicio previstas en el contrato, como una aplicación para conocer a través del móvil dónde se encuentra cada bus y cuánto tardará en llegar a la parada. Aunque lo más grave es que ni siquiera hay un sistema informático para controlar los kilómetros que recorre cada bus y el Concello se tiene que fiar de los que dice la concesionaria que se realizan.

Otra de las grandes concesiones municipales que parece trabajar sin una rigurosa inspección municipal es la de la limpieza, cuyo contrato lleva además caducado hace casi dos años. Contenedores dañados, basura sin recoger a su alrededor o suciedad en las calles son un síntoma de un descontrol en el Concello que podría definir el refrán: "Unos por otros, la casa sin barrer".

Lo del matadero, sangrante
Si hubo un caso sangrante en el Concello de Lugo por la falta de control de una concesión ese fue el del matadero municipal. La empresa Frimiño, que lo gestionó durante 20 años, no solo dejó de pagar cerca de un millón de euros del canon municipal sino que, tras su quiebra, dejó un agujero de 1,1 millones en cuotas de trabajadores impagadas a la Seguridad Social que tuvo que abonar el Ayuntamiento.

¿La grúa no dio ganancias?
El contrato de la grúa municipal, criticado por la oposición municipal por su elevado coste, reportaba al año medio millón de euros a la concesionaria Cechalva. Pese ello, parece ser que no llegó a reportar ganancias a la empresa, ya que adeuda tres pagas a los trabajadores y facturas a proveedores. Sus propietarios alegan que no hay dinero en caja debido a que el Concello no les pagó los últimos cuatro meses de servicio.

Ataúdes muy pesados
El Concello va a comprar una grúa para que los operarios de cementerio municipal no tengan que cargar con los ataúdes. Los trabajadores argumentaron que era necesario este aparato porque no pueden levantar más de 20 kilos de peso. En la necrópolis municipal ya hay un descensor de tumbas y diverso material para facilitar la labor de los funcionarios, que también se quejan de la falta de efectivos.
 

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