Viernes. 21.09.2018 |
El tiempo
Viernes. 21.09.2018
El tiempo

Ni la magia tumba al K2

RESISTENCIA ▶ Un mago que sale en la portada del Sgt Pepper’s Lonely Hearts Club Band y que tuvo una casa a orillas del Lago Ness que después compró Jimmy Page fue, en 1902, el primero en intentar escalar el K2. ¿A alguien le sorprende que sea el único ochomil sin derrotar en invierno?

Crowley, camino del K2 en 1902
Crowley, camino del K2 en 1902

OTRO INVIERNO que queda atrás y otro invierno que el K2 resiste. El hombre, más convencido cada día que pasa de que no hay reto que se le resista, por espinoso o estúpido que sea, sigue sin poner un pie en la cima de la montaña salvaje en la temporada invernal. El K2 cede en primavera y verano a un alto precio (por cada cuatro alpinistas que alcanzan su cumbre, uno muere en sus laderas), pero entre diciembre y marzo sus 8.611 metros siguen siendo inalcanzables. Lo dijo el poeta galés George Herber allá por el siglo XVII."Una milla son dos en invierno". En el K2 son como mínimo tres.

Muchos de quienes lo conocen de cerca sostienen que nunca será derrotado en invierno. El resto de ochomiles han doblado la rodilla, pero el K2 no. Esa montaña es un desafío de piedra. Está situada en la cordillera del Karakórum, más al norte que el Himalaya, en una zona donde los monzones descargan con una violencia sin piedad. Es una pirámide que se eleva 3.000 metros desde el campo base hasta la cima y cuyos últimos 500 metros sobresalen de tal manera del resto de montañas que la rodean que son habitualmente azotados por vientos huracanados.

La ruta de ascenso al Everest está plagada de cadáveres de alpinistas. Si caes en el K2 no frenas hasta la base

Ese tramo final es lo que convierte al K2 en el mayor reto al que se puede enfrentar un montañero. Es lo que se conoce como la montaña sobre la montaña, un tramo con una pronunciada pendiente que exige recurrir a técnicas de escalada. Al Everest se sube andando; al K2, escalando. La ruta de ascenso al Everest está plagada de cadáveres de alpinistas. Si caes en el K2 no frenas hasta la base. Los cuerpos llegan mutilados después de rebotar contra las piedras. El K2 no hace prisioneros.

¿Quién se puede sentir atraído por semejante cabronazo? Pues el primero de la lista está a la altura del propio K2. Fue en 1902 cuando se inauguraron los intentos de domar a la bestia. Con el siglo XX en pañales, la expedición estaba comandada por uno de esos personajes que la historia regala a la humanidad para ser amado u odiado, o ambas cosas al mismo tiempo, hasta tiempo después de su muerte. El primero en vérselas con la montaña asesina fue Alisteir Crowley... ¿Por dónde empezar? Procede hacerlo por su condición de alpinista, aunque no fue eso lo que le hizo famoso hasta el punto de aparecer en la portada del Sgt Pepper's Lonely Hearts Club Band. La tarjeta de presentación de Crowley asusta. Ocultista, mago, poeta, pintor, ajedrecista... y alpinista, sí, pero eso en un tipo de, que surgió una filosofía religiosa queda en un segundo plano... por mucho que fuera el primero en intentar escalar el K2 junto a su amigo Oscar Eckenstein y otros cinco aventureros austríacos.

Llegó a los 6.500 metros, donde al parecer apuntó con una pistola a la cabeza de un alpinista austríaco que se negaba a seguir escalando

Alcanzar la cima del K2 en 1902 sería algo así como sentarse en los anillos de Saturno hoy en día. No lo logró, claro. Llegó a los 6.500 metros, donde al parecer apuntó con una pistola a la cabeza de un alpinista austríaco que se negaba a seguir escalando. Media vuelta y cada uno para su casa. Tres años después lo intentó con el Kanchenjunga (8.586 metros) y según dijo alcanzó los 7.600 metros. Justo 50 años después, sus compatriotas George Band y Joe Brown hollaron la cima por la ruta que Crowley había seguido. Pero seguidores, lo que son seguidores, los consiguió tras escribir El Libro de la Ley, curiosamente entre las expediciones al K2 y al Kanchenjunga.

En 1904, Crowley se encontraba de luna de miel en El Cairo y en un mercado se encontró con un pergamino que, al leerlo, invocaba la aparición de un antiguo dios egipcio. Lo compró y lo recitó en el cuarto de su hotel. Un ente llamado Aiwass surgió de una sombra y, en tres cortas sesiones, le dictó El Libro de la Ley. Lo único seguro de todo esto es que el libro existe y que dio paso a una filosofía religiosa llamada Thelema, que contó con muchos seguidores. El libro se resume en dos principios. "Haz lo que tú quieras, será toda ley" y "Amor es la ley, amor bajo voluntad". Hay quien identifica aquí el germen del movimiento hippie, lo cual es discutible, pero es fácil imaginar que esas ideas calaran en The Beatles, David Bowie o King Crimson. Crowley fundó la Abadía de Thelema en Sicilia, un paraíso para los amantes del ocultismo, las orgías y el consumo de drogas, pero la muerte de uno de sus discípulos (unos dicen que por beber sangre de un gato muerto; otros, agua contaminada) provocó que Mussolini lo expulsara de Italia. Hizo algo parecido a orillas del Lago Ness, en Escocia, con una mansión a la que llamó Palacio de Boleskine y que años después compraría Jimmi Page, el guitarrista de Led Zeppelin, aficionado a las llamadas ciencias ocultas, en las que Crowley ocupa un puesto en el olimpo.

Crowley (arriba, segundo por la izquierda) en la de la portada del Sgt Pepper’s.

The Beatles Sgt.Peppers

El K2 resiste como único ochomil virgen en temporada invernal pese a intentos como los que el mes pasado protagonizó una potente expedición polaca reforzada con Denis Urubko. Ni se acercaron a la cima. Al K2 no se le asusta fácilmente. La montaña salvaje recuerda muy bien que el primero que quiso domarla fue Alisteir Crowley, el mago a quien su madre llamaba La Bestia, a lo qué mismo sumó el 666. Un miembro de la Orden Hermética de la Aurora Dorada, fraternidad de magia ceremonial y ocultismo de la que fue expulsado y que contó con miembros de la talla de William Butler Yeats, H.G. Wells o Bram Stoker. Un bisexual adicto a la heroína motivo de inspiración para Ozzy Osbourne, Iron Maiden o Marilyn Manson. Un demonio para muchos que se carteó con Fernando Pessoa y que aún a día de hoy es motivo de controversia. Si a Crowley le dejó subir solo hasta los 6.500 metros que nadie espere una ruta sencilla. Pasará la primavera, el verano y el otoño; llegará otro invierno y los locos volverán a las laderas del K2 en busca de un lugar en la historia del alpinismo y del deporte. Otra cosa es que salgan en la portada del Sgt Pepper"s Lonely Hearts Club Band.

Ni la magia tumba al K2
Comentarios