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El más rápido del pueblo

El protagonista de la mayor gesta en la historia del atletismo español será el padrino del II Medio Maratón Cidade de Lugo. Fermín Cacho tiene en su casa medallas que harían enloquecer a cualquiera. A él no. No le cegó ni el brillo del oro de Barcelona 92

cacho
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Un viernes, al acabar el entrenamiento, Jorge Valdano le dijo a un chaval de 17 años que al día siguiente iba a ser titular con el Real Madrid en el campo del Zaragoza. Así que aquel adolescente se marchó con sus granos y su voz de pito a la humilde casa de sus padres convertido en Raúl.

El sábado, camino de Zaragoza, a Valdano se le pasó por la cabeza la posibilidad de que Raúl estuviese hecho un manojo de nervios y subió a la planta de arriba del autobús para charlar con él. Cuando llegó se lo encontró dormido como un tronco, así que el técnico argentino respiró tranquilo. Si es capaz de dormir en las horas previas a su debut es que está preparado, pensó. 

Lo que no sabía Valdano es que si Raúl estaba dormido es porque se había pasado la noche anterior en vela preso de los nervios ante la perspectiva de convertirse en futbolista a la edad en que solo está permitido soñarlo. Después de aquella siesta con truco Raúl falló tres goles cantados y el Real Madrid perdió (otra cosa es lo que vendría después).

«Me voy a echar una siesta que esta tarde voy a ser campeón olímpico»

La siesta que fue reglamentaria fue la que se echó Fermín Cacho en las horas previas a la final olímpica de 1.500 metros lisos en los Juegos de Barcelona 92. La final era a las 20.15 horas, así que el atleta soriano comió a eso de la una del mediodía; terminó y le dijo a Martín Fiz: «Me voy a echar una siesta que esta tarde voy a ser campeón olímpico».

Cacho no es ningún fanfarrón y Martín Fiz pensó que no podía hablar en serio, que cómo iba a dormir en semejante situación. Pero sí, y a pierna suelta. Pasaba el tiempo y los miembros de la Federación Española de Atletismo se preguntaban que dónde estaría Fermín. Y Fermín ‘planchado’ como un bebé. A las dos horas se despertó y se marchó para el estadio. Subió a las gradas con su entrenador y le dijo: «Dentro de unas horas serás el entrenador de un campeón olímpico». No le quedaba otro remedio, así que a eso de las 20.19 cruzó primero la línea de meta en una de las mayores gestas en la historia del deporte español.

Fermín Cacho será el padrino de la segunda edición del Medio Maratón Cidade de Lugo, que se disputará el próximo 13 de mayo. El listón estaba alto con Abel Antón, que lo fue el año pasado, pero ha sido superado. Eso sí, que nadie espere que el récord caiga en el futuro. El atletismo español no tiene una figura superior a la de Cacho. 

España se levantó del sillón al grito de «¡¡¡va a ganar!!! «¡¡¡va a ganar!!!. Y ganó. Vaya si ganó. Aún tuvo tiempo para alzar los brazos en la línea de meta y dejar una imagen para la historia

El atletismo, una carrera, tiene algo de primitivo que lo convierte en maravilloso. Hay entrenadores, estrategias, técnica... pero al final no deja de ser un desafío para saber quién llega antes de un punto a otro, como hacen los niños en la playa. En el reto de aquel 8 de agosto de 1992 nadie estuvo a la altura de Cacho. Fue un 1.500 lento en el que siempre se mantuvo en el grupo de cabeza. A falta de unos 200 metros solo tenía por delante a Joseph Chesire, quien cometió el error de dejarle hueco por dentro. El soriano aceleró y su dorsal número 404 se hizo cada vez menos legible para sus rivales. España se levantó del sillón al grito de «¡¡¡va a ganar!!! «¡¡¡va a ganar!!!. Y ganó. Vaya si ganó. Aún tuvo tiempo para alzar los brazos en la línea de meta y dejar una imagen para la historia. 

Llegó el momento de las celebraciones, de dar la vuelta al estadio y de saludar al Rey Juan Carlos, quien le comentó la carrera: «Te colaste por dentro», le dijo, «¿qué habrías hecho si no hubiese hueco?». «Pues colarme por fuera», contestó Cacho. También tuvo que atender a la prensa y fue sobre la pista del estadio Olímpico de Barcelona, ante las cámaras de TVE, aún sudado, cuando se acordó de un lucense, de un atleta al que el infortunio le privó de competir en aquellos Juegos Olímpicos. Fermín Cacho mandó un recuerdo para Tito Margaride, quien meses antes había sufrido un ictus en Budapest cuando buscaba la mínima para los Juegos Olímpicos. «Desde aquí le doy ánimos y que se cure pronto. Que sepa que nos acordamos de él». 

«Te colaste por dentro», le dijo El Rey, «¿qué habrías hecho si no hubiese hueco?». «Pues colarme por fuera», contestó Cacho

El detalle habla de una persona noble, a la que tal vez la humildad le ha privado de figurar más alto el la lista de mejores deportistas españoles de la historia. Porque el oro de Barcelona no es la única razón para incluirlo en el olimpo. Al año siguiente se proclamó subcampeón del mundo en Sttutgart. En 1994 ganó el oro en el Europeo de Helsinki; en 1996, la plata en los Juegos de Atlanta; en 1997, la plata en el Mundial de Atenas, y en 1998, el bronce en el Europeo de Budapest. Siempre en el 1.500, la prueba reina del atletismo, distancia en la que presenta como mejor marca personal unos estratosféricos 3.28.95 minutos, que fue récord de Europa desde agosto de 1997 hasta que en julio de 2013 Mo Farah cubrió la distancia en 3.28.81 minutos. Farah, británico, nació en Somalia, así que Cacho sigue siendo el más rápido de entre los nacidos en Europa.

Lugo tiene tiempo para preparase ante semejante visita. Un lujo poder ver de cerca a una leyenda del atletismo. Pero eso sí, en la hora de la siesta, que nadie le moleste. A lo mejor está a punto de ser campeón olímpico. 

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