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Aspas es un tío mundial

Iago Aspas tiene entre ceja y ceja jugar el Mundial de Rusia y parece que lo va a lograr, pero no por proponérselo, sino porque se lo merece. Solo le  hacía falta una exhibición como la que protagonizó ante Argentina. Y en Madrid, para que todos la viesen

A Iago aspas le bastaron 45 minutos para convertirse en la esperanza del fútbol gallego. ¿Es posible que sea el elegido? España entera descubrió en el amistoso ante Argentina lo que por aquí hace tiempo ya se sabía, que es muy bueno. Como tantos otros galleguiños, tuvo que irse a la capital para recibir el visto bueno. No sé si conocen esa facilidad que tienen por allí para poner nota a todo. "Oye, pues son bonitas las Rías Bajas", "espectacular la Ribera Sacra", "muy pétrea esta muralla"... como si hasta ese momento no existieran. Una vez que ha pasado por delante de sus ojos, todo es susceptible de ser aprobado, aunque con cierto tono de pena; siempre falta un poco de cemento, polución o ruido de ambulancias para ser perfecto.

Son muchos los gallegos que triunfaron en Madrid: Amancio, Míchel Salgado, Rajoy, Pablo Iglesias (el de la coleta no, el del PSOE y la UGT), pero  lo de Iago Aspas es distinto, está a punto de conseguir una plaza en el Mundial, quién sabe si hasta de titular, jugando en el Celta. Sí, en las bonitas Rías Baixas.

Lopetegui apuesta por jugadores que no solo miren a la portería, sino a cualquier sitio del campo en el que haya alguien con la misma camiseta

Teniendo en cuenta sus números, pocos tendrían dudas sobre la presencia de Aspas en Rusia, y menos aún por sus características como  futbolista: rápido, de buen pie, con facilidad para el juego en corto, capaz de actuar en todas las posiciones de ataque... Solo tiene un rival en el  cásting que le supera en un aspecto del juego: Diego Costa en el caso de que haya que jugar en largo, pero es que ése no es el estilo de la  selección. Lopetegui apuesta por jugadores que no solo miren a la portería, sino a cualquier sitio del campo en el que haya alguien con la misma camiseta.

En contra de Aspas cuenta el hecho de que en Palacio las parabólicas funcionan de una extraña manera. Desde Vigo, por ejemplo, apenas llegan  imágenes. Desde Londres, curiosamente, aterrizan muchas cuando Morata mete un gol. Ojo, que está bien saber qué tal les va a los emigrantes por la pérfida Albión, pero hombre, de ahí a tener que meter un tanto y dar tres asistencias ante Argentina para descubrir que Aspas es muy bueno...

Fue en Londres, precisamente, donde Aspas debutó con la selección. Lopetegui recurrió al punta celeste tras una lesión de Diego Costa y en el  mismísimo Wembley, donde se ha escrito parte de la historia del fútbol, dejó su sello de crack. Con España perdiendo 0-2 encaró a Stones, entró en el área por la zona derecha y, cuando llegó el momento de hacer algo, puso el balón en la escuadra como quien coloca la botella de orujo en el armario. ¿Recuerdan ese tanto? Tal vez no. Los goles son como los pimientos de padrón; algunos los repiten mucho, y otros no.

Los goles son como los pimientos de padrón; algunos los repiten mucho, y otros no

Lo que no estará repetido es el cromo de Aspas, ya que Panini no lo ha incluido entre los 18 jugadores españoles en el álbum del Mundial 2018. La  editorial italiana no lo tiene claro, o a lo mejor es que tiene la parabólica orientada hacia Londres. Sí, de Morata sí que hay cromo. 

Aspas está a punto de conseguir lo que no logró el último gran futbolista que dio Galicia: Fran. Otro zurdo con clase, con mucha clase, más que el '10' del Celta, probablemente, pero que nunca encontró el camino para hacerse con un hueco en la selección. No disputó ningún Mundial y su  presencia en la Eurocopa 2000 de Holanda y Bélgica fue testimonial. Al deportivista siempre se le acusó de falta de carácter, aunque en el campo  no fueron muchos los días en los que no lo exhibiera. Si acaso se le podía achacar falta de carisma, pero claro, con eso se nace, eso no se entrena. Y ahí Aspas va sobrado.

El deportivismo, por ejemplo, lo odia, pero daría lo que fuera por tener a un Aspas vestido de blanquiazul. Un  tío que muerde en cada jugada, que protesta, que siente los colores, que se besa el escudo cuando marca... un tipo que no pide perdón si molesta y que le importa un pimiento lo que piensan en Madrid de las Rías Baixas. Tiene entre ceja y ceja jugar el Mundial y si es por méritos propios, lo va  jugar. Hay un gallego camino de Rusia.

Aspas es un tío mundial
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