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Propósitos de Año Nuevo

Ángeles Novo Martínez es Dietista-Nutricionista en la Clínica Pontón Fisioterapia

La báscula se llega a convertir en una auténtica obsesión para las personas que quieren perder peso. PIXABAY
La báscula se llega a convertir en una auténtica obsesión para las personas que quieren perder peso. PIXABAY

Año nuevo… ¿vida nueva? Ya estamos en enero y con él llegan nuestros propósitos de Año Nuevo y generalmente hay algunos que se repiten año tras año… ¿Cuántos de vosotros os habéis propuesto "hacer dieta" una vez pasen las Navidades? ¿Cuántas veces este ha sido uno de vuestros propósitos de año nuevo y lo que es más importante, cuántas veces habéis logrado vuestros objetivos? Si ya has hecho dieta en anteriores ocasiones y/o este año repites el propósito de hacer dieta es que algo falla… ¿Te has parado a pensar cuál es tu principal objetivo? ¿El número que marque la báscula, aprender a comer, ganar salud, bajar kilos rápidamente, mantener el peso y los hábitos a largo plazo…?

Si quieres empezar a comer bien de manera definitiva, ganar salud y mantenerte en un peso saludable a largo plazo olvídate de "hacer dieta", las dietas no aportan, quitan y prohíben. Sin embargo aprender a comer aporta además de salud, una buena relación con la comida (que es muy importante teniendo en cuenta que lo harás todos los días de tu vida varias veces al día).

Pero tan importante como aprender a comer es prestar atención a cómo comemos. ¿Diferencias el hambre real del hambre emocional? ¿Eres consciente de si cuando comes tienes hambre real? ¿Cuánto tiempo dedicas a comer? ¿Dedicas tiempo a leer las etiquetas de lo que compras? ¿Y a la planificación de tus comidas?

Puede que ahora estés pensando qué es eso del hambre real y el hambre emocional, si, existen dos tipos de hambre. El hambre real es el hambre fisiológica, ocurre cuando "suenan las tripas", aparece de forma gradual y se nota en la barriga. El hambre emocional es aquella que aparece cuando estás nervioso, te aburres, es hora de comer o de cenar… suele aparecer de forma repentina y se siente en el estómago. Normalmente para saciar el hambre real te valdrá cualquier alimento, pero no será así cuando tengas hambre emocional, que querrás comer algo en concreto.

Para tener el control sobre tu alimentación y que la comida no te controle a ti es importante saber si cuando comes tienes hambre de verdad o no. ¿Cómo podemos saberlo? Además de pensar en dónde sientes el hambre (en el estómago o en la barriga), hazte la siguiente pregunta ¿Para qué voy a comer? Si tienes hambre la respuesta ha de ser "para saciarme", si la respuesta es "para sentirme mejor" seguro que encuentras cualquier actividad que puedas hacer en ese momento que te haga sentir mejor y que no sea comer. Debes preguntarte para qué y no por qué, ya que cuando te preguntes "por qué" siempre encontrarás justificaciones.

¿Dedicas tiempo a comer o es algo que haces rápido, como un mero trámite, para enseguida ponerte con "las cosas importantes"? Si tu caso es el segundo y después de comer te sientes hinchado, con sensación de pesadez, sueles tener gases, no vas bien al baño… puede que el momento de comer sea tan importante como el resto de las cosas que tienes que hacer y quizás deberías cambiar algo de tu rutina (por ejemplo cambiar las horas de las comidas) o planificarte para poder dedicarle el debido tiempo, que son 20 minutos como mínimo. 20 minutos es el tiempo que tarda en llegar la sensación de saciedad del estómago al cerebro, si no dedicas este tiempo a comer acabarás comiendo más cantidad de la que necesitas, es muy probable que tengas digestiones pesadas, gases, sensación de pesadez…

¿Lees las etiquetas de la comida que compras? Si no lo haces tu alimentación no será todo lo saludable que piensas, ya que hay muchos integrales que en realidad no lo son, sin azúcar no quiere decir que sea saludable, bajo en grasa o 0% materia grasa, con pocas calorías… tampoco. Ni rico en calcio u otros minerales así como rico en vitaminas… natural, sin colorantes ni conservantes, ecológico, apto para veganos… no son sinónimos de comida saludable. Toda la información está en la lista de ingredientes, los cuales están ordenador por orden de mayor a menor. A grandes rasgos, debemos de buscar listas de menos de 5 ingredientes y en las cuales no aparezcan o estén al final tanto la sal como el azúcar y que si llevan cereales, después del cereal aparezca la palabra integral. Leyendo etiquetas, además, te darás cuenta de que comer sano no es más caro.

¿Planificas tus comidas semanalmente o comes lo primero que se ocurre en el momento de hacer la comida? Si te acostumbras a llevar un orden en tus comidas a parte de ganar tiempo también ganarás salud. Habitualmente lo que ocurre es que las legumbres quedan en el olvido y el consumo de carne y cereales es excesivo. Planificando tus comidas semanales lograrás comer 3 veces a la semana legumbres, 2 o 3 veces pescado azul, no más de 1 vez a la semana carne roja, no más de 2 huevos diarios, entre 2 o 3 veces a la semana carne blanca, no más de 2-4 lácteos diarios… e introducir los vegetales tanto en la comida como en la cena, así como la fruta a lo largo del día. 

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