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Hígado graso

Ángeles Novo Martínez es Dietista-Nutricionista en la Clínica Pontón Fisioterapia
Expositor de fruta. ÁNGEL DÍAZ (EFE)
Expositor de fruta. ÁNGEL DÍAZ (EFE)

Hoy me veo en la obligación de hablaros del hígado graso, una afección que típicamente aparecía en pacientes adultos, pero que cada vez se ve en personas más jóvenes, como en adolescentes, y el motivo no es otro que la alimentación. 

El hígado graso es una afección en la cual se acumula grasa en el hígado, y puede ocurrir por dos motivos, un consumo habitual de alcohol, en cuyo caso estaríamos hablando del hígado graso alcohólico, o por unos hábitos insalubres de vida y alimentación, hígado graso no alcohólico, que está directamente relacionado con patologías como la diabetes, el sobrepeso, la obesidad, la hipertensión, el colesterol alto… y todo esto nos conduce hacia las enfermedades cardiovasculares.

¿Qué está pasando con nuestra alimentación para que cada vez más personas jóvenes salgan de la consulta del médico con un diagnóstico de hígado graso? Pues sencillamente, que no sabemos comer alimentos y basamos nuestra alimentación en productos ultraprocesados. Productos que aportan altas cantidades de grasas y además de pésima calidad, azúcar, harinas refinadas… Nos fijamos más en que un producto esté enriquecido en ciertos nutrientes, que en consumir alimentos, sin darnos cuenta de que nos aportan más nutrientes los alimentos sin más, que un ultraprocesado enriquecido. 

¿Una vez tengo hígado graso ya diagnosticado, puedo curarlo? Sí, el hígado graso no alcohólico puede remitir si nos alimentamos de forma saludable y si realizamos ejercicio físico

¿Y cómo tengo que alimentarme para que el hígado graso remita? Lo más importante de todo es que nuestra dieta se base en frutas y verduras. Es decir, si desayunamos, lo primero que debemos de consumir es fruta y en caso de comer algo más como tostadas o cereales, estos han de ser integrales y sin azúcares añadidos ni grasas trans o saturadas. Si comemos algo entre horas, ha de ser fruta o frutos secos crudos o tostados y sin sal. Y la base de nuestras comidas y cenas han de ser las verduras. Debemos consumir proteínas de origen animal magras o con ácidos grasos insaturados, es decir carnes y pescado blancos y pescados azules, sin olvidarnos de la proteína de origen vegetal, legumbres y frutos secos, que además de aminoácidos, nos aportarán la tan necesaria fibra y ácidos grasos insaturados. Éstos serían los pilares básicos, además de eliminar de nuestra alimentación los embutidos y fiambres, refrescos (aunque sean light), zumos, alcohol, azúcares, harinas refinadas, carnes rojas… 

Y recuerda… que un producto sea rico en fibra o esté enriquecido con vitaminas y minerales no quiere decir que sea saludable y que no contenga azúcares, grasas trans, grasas saturadas… ¡Come comida y verás como tus valores hepáticos vuelven a la normalidad!

Hígado graso
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