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Fertilidad y alimentación

Ángeles Novo Martínez es Dietista-Nutricionista en la Clínica Pontón Fisioterapia

Como bien es sabido, la alimentación tiene un papel primordial en el buen o mal funcionamiento de nuestro organismo, y el sistema reproductor no es una excepción. Pero no solo en el caso de la mujer, si no también del hombre. Esto no quiere decir que haya que seguir ningún tipo de dieta en concreto, si no que lo que se necesitan son unos buenos hábitos de alimentación para conseguir que ésta sea equilibrada y completa, sobre todo en el caso de las parejas que estén en un proceso de fecundación in vitro, ya que una alimentación y un peso corporal inadecuado puede reducir las probabilidades de éxito de los tratamientos de fertilidad asistida.

Junto con el tabaquismo, el estrés y la demora de la maternidad, la alimentación es otra de las principales causas de infertilidad en países desarrollados. En relación con la alimentación, los principales problemas a la hora de tener un bebé son:

  • El sobrepeso y la obesidad: tanto en el caso del hombre como de la mujer, se está convirtiendo en una de las causas más comunes de infertilidad en nuestra sociedad. En el caso del hombre puede provocar alteraciones hormonales, un retraso en la maduración sexual, problemas en la generación de espermatozoides y, por lo tanto, disminución de la calidad del semen. Y en el caso de la mujer, además de alteraciones hormonales que dificulten el embarazo, problemas durante el embarazo, como riesgo de preeclampsia, diabetes gestacional…).  Numerosos estudios muestran relación entre el sobrepeso y la infertilidad, se han mostrado tasas de fertilidad hasta un 60% mayores en mujeres con normopeso que en mujeres con obesidad.
  • Bajo peso: en el caso del hombre queda mucho por estudiar en la relación entre el bajo peso y la fertilidad, pero si que parece existir un descenso en la actividad y en el número de espermatozoides. En el caso de la mujer, el bajo peso produce alteraciones hormonales debido a la baja cantidad de grasa corporal, que está relacionada de forma directa con la ovulación, mujeres con déficit de grasa pueden ver interrumpida su ovulación y no menstruar, o hacerlo de forma irregular. 
  • Hipotiroidismo: el bajo funcionamiento de la glándula tiroidea produce problemas de fertilidad en muchísimas mujeres, y la alimentación tiene un papel clave en la mejora de esta patología, por lo tanto, indirectamente está relacionada con la mejora de la fertilidad en estos casos. 

¿Qué relación existe entre los nutrientes y la fertilidad? El estrés, los hábitos tóxicos, la mala alimentación… provocan estrés oxidativo y el estrés oxidativo se relaciona con menores posibilidades de concepción. Y, para entendernos, ¿qué es el estrés oxidativo? El estrés oxidativo es el desequilibrio entre los prooxidantes (radicales libres) y los antioxidantes, a favor de los radicales libres, que dañan a las células del cuerpo (los óvulos y los espermatozoides, al igual que los órganos reproductores y las glándulas que producen hormonas, pueden verse dañados). En términos de alimentación, una dieta desequilibrada, hipercalórica o muy alta en grasas, producen un aumento significativo de radicales libres. Y, desde la alimentación, ¿Cómo se combaten los radicales libres? Con los antioxidantes, que son la vitamina E, la vitamina C, los polifenoles y los carotenoides, aunque también tienen un papel importante en la oxidación el selenio, cobre, cinc y el selenio.

  • Vitamina C: es una vitamina hidrosoluble, es decir, no se acumula en el cuerpo si no que se elimina por orina y sudor, por lo que, aunque se ingiera en altas cantidades no produce toxicidad y se recomienda consumirla a lo largo de todo el día. Está presente principalmente en vegetales crudos (ya que con el cocinado se elimina gran parte de ella) y en frutas. Además, es muy importante para absorber y asimilar otros nutrientes como el hierro y el ácido fólico.
  • Vitamina E: es una vitamina liposoluble, es decir, está presente en algunas grasas como el aceite de oliva virgen extra (con el refinado de los aceites eliminamos parte de sus vitaminas y compuestos bioactivos), semillas de girasol, cacahuetes, almendras, mantequilla, huevos (en la yema) o en leche entera.
  • Carotenoides: son los principales antioxidantes de las plantas, responsables del color rojo, amarillo o naranja de muchas frutas y hortalizas. Son liposolubles, por lo que se acumulan en el organismo, por ello, lo ideal es que provengan de la alimentación y no de suplementos alimenticios, cabe destacar que nuestro organismo los asimilará mejor si van acompañados de grasa. Dentro de los carotenoides nos encontramos a los beta -carotenos, precursores de la vitamina A, responsable de mantener el buen estado de muchos tejidos celulares, fortalecer el sistema inmunológico...

Llegar a un peso saludable aumenta las posibilidades de embarazo debido a que se reestablece el equilibrio hormonal pero además, es muy importante en el caso de la mujer a la hora de vivir un embarazo más seguro ya que el sobrepeso y la obesidad durante el embarazo están relacionados con mayor riesgo de que el embarazo finalice con una cesárea, de sufrir hipertensión, preeclampsia, diabetes gestacional, con el consecuente riesgo de que el bebé nazca con diabetes o macrosomía (exceso de peso al nacer, con mayor probabilidad de sufrir obesidad durante el resto de la vida).

Por lo tanto, según la evidencia con la que contamos actualmente, ambos miembros de la pareja deben cuidar o mejorar su alimentación para concebir. Lo que se trata de eliminar los tóxicos del día a día como el alcohol y el tabaco, controlar el estrés y basar la alimentación principalmente en vegetales y frutas, consumir vegetales crudos y cocinados preferiblemente al vapor para evitar la pérdida de nutrientes, consumir grasas de buena calidad como el aceite de oliva virgen extra, frutos secos crudos o tostados y sin sal, semillas, pescado azul… y aumentar el consumo de legumbres en detracción de la carne. 

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