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Carne roja, ¿amiga o enemiga?

Ángeles Novo Martínez es Dietista-Nutricionista en la Clínica Pontón Fisioterapia

Con una pieza de carne de más de 100 g. ya se cubren todas las necesidades diarias e incluso se sobrepasan
Con una pieza de carne de más de 100 g. ya se cubren todas las necesidades diarias e incluso se sobrepasan

Hace unos días, algunos medios de comunicación publicaban que la Sociedad Española de Medicina de Atención Primaria acaba de recomendar consumir carne de vacuno entre tres y cuatro veces a la semana alegando que contiene un alto valor nutricional, que es una de las principales fuentes de proteína y que por eso es indispensable, y que además comerla con legumbres facilita la absorción del hierro. Tanto la recomendación en sí como las alegaciones son un despropósito tras otro.

En primer lugar, 100 g. de carne de vacuno nos ofrecen principalmente proteínas (75% de las necesarias) ,26 g. de grasas, principalmente grasas saturadas y monoinsaturadas, colesterol, potasio, hierro, cinc y vitaminas del grupo B (niacina, riboflavina, B6,B12). El valor nutricional de las legumbres, por ejemplo de los garbanzos, es el siguiente: proteínas (26% de las necesarias, aportando todos los aminoácidos esenciales, al igual que la carne), 17 g. de grasas, de los cuales la mitad son poliinsaturadas, 4 g. monoinsaturadas y solo 2 g. de grasas saturadas, 10 g. de fibra, hierro, fósforo, magnesio y ácido fólico. 

Como veis, con un filete más bien pequeño ya cubrimos prácticamente todo el aporte proteico del día (lo más probable es que ese filete pese más de 100 g. y ya se cubran todas las necesidades o incluso se sobrepasen), pero si además le añadimos legumbres ya habremos consumido más proteínas de las necesarias para todo el día en una sola comida. A esto debemos sumarle el aporte proteico que nos aporten otros alimentos consumidos a lo largo del día: lácteos, huevos, frutos secos, pseudocereales como la quinoa, semillas... En el mundo occidental, en el que el aporte de proteínas es excesivo, ¿qué sentido tiene que desde Atención Primaria se preocupen por que la población consuma suficientes proteínas y sin embargo no se preocupen de que la población consuma suficiente fibra? Cuando el excesivo aporte de proteínas, grasas o azúcares y el bajo consumo de fibra e hidratos de carbono complejos está causando enfermedades crónicas, esto es cuánto menos paradójico. Para que os hagáis una idea, un niño de 1 año solamente necesitaría comer 30-40 g. de carne o pescado, o 1 huevo pequeño en todo el día para cubrir sus necesidades de proteína, ¿Creéis que no llegan a las necesidades mínimas? 

Por otro lado, para tener una alimentación equilibrada es necesario mantener el equilibrio entre proteínas animales y vegetales. Si consumimos carne de vacuno cuatro veces a la semana y pescado azul mínimo 2 o 3 veces a la semana, más el pescado blanco, más la carne blanca, ¿qué espacio queda para el consumo de legumbres, frutos secos, semillas... y así poder equilibrar la ingesta de proteínas animales y vegetales? Es imposible hacerlo.

En segundo lugar, para absorber el hierro es necesaria la vitamina C, las legumbres no aportan vitamina C, ¿por qué dicen entonces que combinar la carne de vacuno con las legumbres facilita la absorción del hierro? Lo correcto sería combinar tanto las legumbres como la carne (pero por separado) con verduras, hortalizas y/o frutas que sí que aportan vitamina C. De todas formas, el hierro que aporta la carne es hierro hemo, que se absorbe fácilmente y el que aportan las legumbres es no hemo, que sí que precisa de la vitamina C para absorberse mejor. Por lo tanto si no comemos carne no habría déficit de hierro. 

Después de explicar el tema del hierro y de las proteínas no deberían quedar dudas de que en una dieta vegana o vegetariana no tiene por qué haber déficit ni de una cosa ni de la otra, pero esto ya da para otro tema. 

En el mundo occidental, en el que hay un claro exceso de proteínas en la dieta y las enfermedades son causadas por exceso de unos nutrientes (proteína, grasa, azúcar...) y falta de otros (fibra, ácidos grasos poliinsaturados...), ¿qué sentido tiene que desde los centros de atención primaria se promocione el consumo de carne de vacuno cuatro veces a la semana, si mientras se consume carne de vacuno no se consumen otros alimentos cuyo consumo es deficitario?  

Con esto no quiero decir que la carne de vacuno sea perjudicial siempre y cuando su consumo sea coherente. Pero no debe consumirse carne roja más de una vez a la semana. Seguramente a estas alturas ya haya surgido la misma duda de siempre, ¿qué podemos comer entonces? Pues podréis comprobar por vosotros mismos que de esta forma vuestra alimentación va a ser mucho más variada y menos monótona, ya que comeréis más alimentos diferentes a lo largo de la semana, sin necesidad de dedicar más horas a la cocina e incluso ensuciando menos a la hora de cocinar, que en los tiempos de ajetreo y estrés en los que vivimos también hay que tenerlo en cuenta.

Carne roja, ¿amiga o enemiga?
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