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Para ser concejal

El enemigo está dentro, está armado y dispuesto a todo

En mayo de 2019 se repartirá nuevamente el poder municipal y provincial en todos los países, naciones y regiones de España. Falta algo menos de un año y medio. Parece que es mucho tiempo, para usted o para mí, pero no tanto para quienes quieren concurrir. En España hay cerca de 70.000 concejales, a los que hay que sumar todos los que aspiran a serlo y no lo consiguen. Las municipales son como la lotería de Navidad: se reparte menos poder que en unas generales o en unas autonómicas, pero se reparte entre mucha más gente.

El caso es que dentro de un año las listas estarán casi hechas, a falta de algún ajuste. Quien quiera entrar en una lista debe empezar a moverse ya, a lo largo de 2018. No es fácil. Si usted quiere ser concejal o concejala en una lista que ya ha decidido quién será su candidato, la cosa se simplifica algo. Tiene que ir detrás de esa persona, ofrecerle tabaco, darle fuego y decirle que es muy guapa y que va a ganar sin duda. Ofrecerse sin que se note que está usted persiguiendo un cargo es otra opción, pero si no se nota es muy probable que el candidato no se dé cuenta. Debe notarse. Al mismo tiempo, tiene usted que desacreditar a sus rivales directos, que son los de su propio partido: hablar mal de ellos a sus espaldas, recordar constantemente sus errores, ridiculizarlos, resaltar sus defectos, chismorrear, e incluso mentir. Piense que un puesto de salida en una candidatura que aspira a sacar 10 concejales, que ya son concejales, está muy solicitado. Si descuenta al propio candidato, quedan 9, y de esos 9 al menos 4 son de un género distinto al suyo. Es decir, que quedan 5, pero a esos 5 hay que descontar al menos un par que están decididos de antemano. Así que hay 3 puestos libres y uno de ellos quiere ocuparlo usted. No crea que va a conseguirlo si no se lo trabaja.

Ahora bien: imagínese que su partido no ha decidido todavía quién será su candidato. La cosa se complica de manera exponencial. Apostar por uno es una posibilidad, pero si no es el elegido, sus opciones se agotarán en breve plazo. Mantenga la equidistancia. Hágales la pelota a todos y a todas, cójalos por separado y dígales que no se imagina a nadie que pueda ser mejor alcalde que él o ella, y así con cada uno de los precandidatos. Es una manera de ganar tiempo. Si tiene opción, intente inclinar la balanza. Si se encuentra con un líder provincial, hágaselo ver: "Fulanito sería un gran candidato si no se metiera tanta farlopa, no como Menganito, que jamás se droga salvo en las bodas".

2018 será el año de los codazos, las zancadillas y los apuñalamientos, especialmente entre miembros de un mismo partido. Los que ya son concejales, además, tienen experiencia, pues ya han vivido el proceso. Desconfíe especialmente de ellos. Fingirán que usted tiene todo su apoyo, pero no están dispuestos a soltar el cargo ni con aceite hirviendo. Esos son los primeros a los que tiene usted que derrotar. Sígales el juego y en cuanto tenga ocasión mátelos.
Imagen para el blog de Rodrigo Cota (03/12/17)
Si no juega usted bien sus cartas, es probable que finalmente lo llamen para un puesto de relleno, o peor, para una suplencia. O ni eso. Acabará de interventor en una mesa viendo como sus rivales van ahí a darle una palmada en la espalda mientras ríen abiertamente porque le han quitado el puesto. No pase por ahí. Tenga un plan B. Vaya registrando una candidatura independiente. Más vale quitarle un concejal a su expartido aunque usted no salga elegido, antes que tener que ver cómo en su municipio todos se ríen de usted por ir de suplente en una lista. Con suerte, hasta se convierte en llave y acaba mandando más que el alcalde.

Piense que pasarse todo 2018 buscando un puesto para que le acaben diciendo eso de "serías una persona idónea para acompañarme en la lista y ayudarme a sacar adelante mi proyecto, pero esta vez no ha podido ser", es lo más humillante que le puede pasar a alguien que quiere dedicarse a la política.

Olvídese del resto de las candidaturas. Hasta 2019 no son sus rivales. No pierda ni cinco segundos de 2018 en ellos. El enemigo está dentro, está armado y dispuesto a todo. No se fíe ni de su sombra, pero finja que usted sí es de fiar. En los actos del partido, ignore que todos cuchichean a sus espaldas y cuchichee usted a las suyas. Averigüe dónde toman café los diputados y hágase el encontradizo. Y sobre todo, si llega el momento en que está seguro de que no lo llamarán, llame usted y diga que deja el partido porque no comparte su línea programática. Todos le creerán porque los programas no existen.

Pero si finalmente lo llaman, vaya preparándose. Una vez que uno llega, si juega bien sus cartas, podrá ir eliminándolos uno a uno hasta llegar a Madrid.