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Mestre Mateo, el lucense

Hoy vamos a meternos en un terreno tan mal explorado como necesario cuya conclusión es de todo punto inconclusa. O sea, que nadie llegará a una solución demostrable pero si nos ponemos a ello con todas nuestras fuerzas podemos acercarnos a lo más parecido a la verdad aunque no seamos capaces de demostrarla. ¿Dónde nació el Mestre Mateo? La pregunta puede ser tan necesaria como la respuesta innecesaria, pues fuera cual fuese el origen del genio su obra es de tan merecimiento que fuese natural de Galiza o de Escandinavia lo conocemos y lo recordaremos por su obra, no por su lugar de nacimiento.

Pues resulta que su producción es tan prestigiosa y el personaje tan loable que es necesario profundizar en todo aquel detalle que nos acerque a la naturaleza del arquitecto, escultor, artista y creador, pues cuando surge un artista de su importancia todos se pelean por asignarle un origen.

La discusión se originó hace siglos y en ella se han batido un montón de estudiosos y estudiosas tan respetuosas como respetables. Creemos que vivió entre los siglos y XI y XII, aunque la certeza es tan conjetural que no podemos asegurar que entre uno y otro siglo haya nacido o haya muerto. Hay quien sin ningún criterio lo hace natural de León, basándose en nada de nada. Yo me abono a la tesis más fundamentada de que era natural de Galiza y concretamente de Lugo, no necesariamente de la ciudad de Lugo aunque sí de los alrededores.

A ver. En mil ochocientos setenta y pico se imprimió un librillo, Revista de España, cuyos autores permanecieron en el anonimato pero en uno de sus artículos defienden que nuestro gran arquitecto, escultor y artista era natural de Lugo. Es cierto que entre la vida del Mestre Mateo y la publicación de ese libro anónimo habían transcurrido tantos siglos que no es oportuno prestarle veracidad, de no ser porque cita algunas fuentes verificables.

Anteriormente un tal Neyra, historiador y cronista, que era tan malo en una cosa como en la otra, propone que nuestro Mestre Mateo era leonés. Bien, desconfíe usted, ya se lo digo, de cualquier español que venga a escribirnos la historia de Galiza. No hay elemento alguno, sea documental o histórico que nos haga creer que nuestro Mestre Mateo era leonés: con las pruebas de Neyra los mismo podía ser boliviano.

Yo creo que era lugués o lucense, sean ambos patronímicos mencionados sin pretensión de preferencia ni de ofensa. Vienen así en Internet, donde los hacen iguales. A mí me gusta más lucense, sea eso bueno a malo. Corríjanme si me equivoco, que aquí estamos para aprender.

Bien, el Mestre Mateo vivió, como queda dicho, entre los siglos XI y XII, épocas en la que todos quienes vivieron están rematadamente muertos. Pero hay documentación que quizá pruebe que Mateo era hijo de un tal Raimundo, maestro pontero natural de Lugo, es decir, ingeniero y reconstructor de puentes, oficio que según está constatado ejerció Mateo en Pontecesures y otros lugares antes de convertirse en el mejor arquitecto y escultor de su época no solamente en Galiza sino en toda la Europa de su época.

El tal Raimundo, natural de Lugo, figura en ciertos documentos como arquitecto pontero, lo que llevó a Murguía a emparentar a ambos personajes. También es cierto que Murguía era un enorme fabulador, pero posteriormente aparecieron otros papeles que relacionan al Mestre Mateo con la ciudad de Lugo, específicamente algunas escrituras que prueban que Mateo era propietario de algunos terrenos y otras posesiones en Lugo, algunas heredadas de un Raimundo, lo que nos lleva a sospechar que en efecto uno era hijo y heredero del otro. También hay papeles que prueban que Raimundo era maestro de obras en la catedral de Compostela y es de señalar que algunos de esos documentos están datados en 1155, época en la que se realizaba la reconstrucción de la catedral bajo la dirección de Mateo.

Existe otra documentación que nos permite seguir, aunque sea a trompicones, la trayectoria de Mateo, quien abandonó en su juventud la construcción y rehabilitación de puentes para dedicarse a la arquitectura de iglesias y catedrales. Fue el buen hombre dejando su sello por toda Galiza. A pesar de la escasez de documentación, que estamos hablando de hace mil años, siglo arriba, siglo abajo, el maestro arquitecto y artista fue dejando una obra reconocible, tan reconocible que algunas obras posteriores se adjudican a la escuela del Mestre Mateo, bien diseñada por él y ejecutada por otras, bien realizada por sus discípulos.

Mientras no aparezca documentación que rebata la tesis del Mestre Mateo natural de Lugo, para mí es de Lugo. No lo podemos demostrar, pero lo difícil es sostener lo contrario. Sólo hay dos teorías: la que lo hace natural de León y por tanto español, cosa que no tiene ningún soporte documental, y la que nos dice que es natural de Lugo. Pues a morir con Lugo, que bien haría en reconocer al mejor artista de su época como uno de los suyos. Amén.

Mestre Mateo, el lucense
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