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Marco Polo, Ceilán y Galiza

SRI LANKA es esa isla preciosa que se encuentra debajo de la India. Antes era Ceilán. Supongo que la primera descripción de la isla es la que hizo Marco Polo y que quedó reflejada en su obra, conocida en español como Los viajes de Marco Polo. Los historiadores coinciden en que en esa obra hay mucho de realidad y otro tanto de fantasía, exageración, relatos que escuchó a terceros y alguna que otra mentira descarada. Hablamos del S. XIII. La obra se escribió en 1298, que fue cuando ambos personajes estuvieron presos y Marco Polo regresó tres años antes.

Ilustración del blog de Rodrigo Cota. MX

Puede que la culpa no sea enteramente de Marco Polo, sino compartida con el verdadero autor de la obra, un tal Rustichello de Pisa. Polo y Rustichello coincidieron en prisión tras la vuelta del comerciante y ahí, aburridos como estaban, uno empezó a contar su periplo y el otro a escribirlo. En tales circunstancias, la imaginación es normal que salga a volar. Como no sabemos qué partes de la historia son ciertas, podemos dudar tranquilamente de que hubiera visto Ceilán, pues se estima que lo más lejos que llegó y donde permaneció durante casi dos décadas fue principalmente en tierras de mongoles cuando estos dominaban parte de China. Sin embargo habla de Japón como habla de Ceilán, dos territorios distantes que puede no haber conocido o no conoció pero los describe, suponemos que de oídas, con cierto acierto: cierto acierto abierto y descubierto. Tengo alma de poeta de rima facilona.

Éste es un texto ambivalente, de ahí que remita a usted, a su amante, a sus hijas y a su mascota y al resto de su entorno, de ahí que remita, perdóneme, a otro texto de mi autoría que publicó este mismo periódico en esta misma sección hace dos semanas, acaso tres, en el que daba cuenta de las referencias a Galiza en la obra de Dante Alighieri. Marco Polo y Dante vivieron en la misma época. Coetáneos, se llama eso, no sé por qué, estimo que habrá alguna razón. El caso es que tanto un personaje como el otro nacieron y murieron con pocos años de diferencia y compartieron edades y lugares. Marco era de Venecia y Dante de Florencia. Ambos fueron grandes viajeros y aventureros, cada uno a su manera.

Iremos encajando las piezas de este texto delirante e inconexo si tiene usted, amantísima señora mía, un mínimo de paciencia. Volvamos a Sri Lanka, o al antiguo Ceilán, que vienen a ser la misma cosa y la misma isla. No nos interesa si Marco Polo estuvo o no en el lugar. Tampoco estuvo en Japón y lo describe de oídas. Da lo mismo, como comprobaremos. Vamos al lío, que este artículo tiene tan poco contenido que de alguna forma habrá que rellenarlo, digo yo.

Hablamos de Ceilán. En Ceilán, hoy Sri Lanka, describe Marco Polo un lugar de peregrinación que se encuentra en el pico de una montaña. Esto le dicta Marco Polo a su escribiente Rustichello: "Y ahora habéis oído cómo nació el primer ídolo. Los idólatras de todos los países vienen aquí desde muy lejos en peregrinación, como los cristianos van a ver a micer Santiago de Compostela de Galicia". Se refiere al gran centro de peregrinación de Sri Lanka, la isla antes conocida como Ceilán.

Vale. Dante, que vivió cuando Marco Polo, hacía distinción entre los romeros que caminaban a Roma, los palmeros que visitaban Jerusalén y los peregrinos que acudían a Compostela, poniéndolos a unos y otros en igualdad. Marco Polo, por su parte, cuando habla de un gran centro de peregrinación en Ceilán, solo encuentra la comparación en Compostela y hay algo ahí que choca si no buscamos una razón. Resulta que en la isla de Sri Lanka se encuentra el llamado Pico de Adán, una majestuosa montaña en cuya cumbre se ofrece un centro de adoración tradicionalmente multirreligioso. Los budistas creen que allí pasó nosequé, los hindúes que nosecuántos y los musulmanes otra cosa cualquiera. Hasta los cristianos de la isla siguen peregrinando a fecha de hoy, como todos los demás.

Marco Polo, Rustichello o sus editores, da igual, compararon al Pico de Adán con Compostela. No con Jerusalén, centro de culto de varias tradiciones religiosas. Tampoco lo compararon con Roma, que tanto Alighieri como Polo tenían más cerca y donde no tenían enterrado a un apóstol sino a dos. No es casualidad que dos italianos que vivieron en la misma época señalen a nuestra patria allá por el mis doscientos y pico como el mayor centro mundial del peregrinaje y, por tanto, epicentro de la sabiduría mundial.

Lo que sucede es que, por mucho que Dante tratara de equilibarlo en su obra, a finales del S. XIII, debemos dar la razón a Marco Polo: la referencia universal del peregrinaje era Galiza, y si debía compararse en otra punta del mundo a un lugar como receptor de peregrinos, en la India, en China o donde fuera, mismo en Ceilán, no existía parangón. En Europa, en el Mediterráneo, en Oriente, la única referencia que podía competir en el universo conocido era Galiza. Chimpum.

Marco Polo, Ceilán y Galiza
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