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El candidato socialista

qweqweEl nuevo delegado del Gobierno, José Miñones, tras tomar el cargo, entró en su despacho, se sentó en su silla, se acodó sobre la mesa y lo primero que hizo como nuevo delegado fue postularse para la Secretaría Xeral del PSdeG. Los socialistas gallegos siempre han sido así. Sus líderes conforman una larga lista de gente olvidada. Haga la prueba, dígame el nombre de tres o cuatro. No es mucho pedir, pues en las últimas cuatro décadas el PSdeG ha tenido mil secretarios xerais, cien arriba, cien abajo. Pues ya ve el esfuerzo que hay que hacer para acordarse de alguno. Ahora está Gonzalo Caballero, que lo busqué en Google porque ya no me acordaba.

Dijo en más de una ocasión Touriño que a los socialistas gallegos siempre les ha faltado un proyecto de país; que su experiencia en Galiza era municipalista. Y lo sigue siendo. Es cierto que los socialistas han gobernado y gobiernan ahora mismo en casi todas las grandes ciudades y es igualmente cierto que no tienen proyecto de país ni lo han tenido nunca. Emilio Pérez Touriño, ya que hablamos de él, era aquel hombre de gafas y pelo canoso que llegó a presidir la Xunta entre 2005 y 2009, los cuatro años que mediaron entre Fraga y Feijóo. Si busca la foto igual le suena más.

Por eso Touriño duró una legislatura y ni antes ni después lograron gobernar, con la salvedad del período de González Laxe, que se sirvió de la traición de Xosé Luís Barreiro para ganar una moción de censura en 1987 que lo mantuvo como presidente durante dos años y medio. Eso fue en la prehistoria y ya nunca más supimos de él. Tampoco tenía un proyecto de país. Nos acordamos de Abel Caballero porque tras perder estrepitosamente contra Fraga dejó pasar unos años y apareció reinventado en ese alcalde de Vigo que todos dicen que genera gran controversia y eso es falso. Si tan controvertido fuera no lo estaría votando Vigo entero.

El sorpasso del BNG al PSdeG en las últimas autonómicas se debió a muchos factores: uno de ellos, que solamente había dos proyectos de país en las papeletas, y esos dos proyectos polarizaron el debate dejando a Gonzalo Caballero en medio del escenario sin nada interesante que decir, soltando los mismos rollos que les soltará a sus alumnos de economía en la facultad. Un líder debe hacerse una pregunta muy simple antes de aceptar o luchar por una candidatura a presidir la Xunta. Una pregunta muy simple: "Que vou facer con este país se o goberno?". Si tiene una respuesta que se pueda resumir en siete frases y sabe transmitir ese mensaje, tiene algo que ganar. Si no, el electorado no le hace ni caso y que pase el siguiente, que tampoco en el PSdeG se dan segundas oportunidades.

El PPdeG, o más bien Feijóo, tiene un proyecto, le guste a usted más o menos. No se puede decir que alguien que ha sacado cuatro absolutas seguidas carece de proyecto, porque eso sería como decir que la mayoría del pueblo gallego es tonta de remate. Tampoco es necesario decir que el BNG tiene un proyecto para este país. Eso lo sabe todo el mundo, que les costó lo suyo llegar hasta hoy como segunda fuerza manteniendo un discurso nacionalista. Mucho lastre tuvieron que soltar por el camino, en personas y en formas. Afortunadamente pasaron los tiempos en el que abroncaban a sus votantes en los mítines y luego culpaban al pueblo alienado de sus sucesivas derrotas, y eso fue desde Beiras hasta bien entrado Guillerme Vázquez.

Así que entre Feijóo y Ana Pontón no sabemos lo que se nos ofrecen los socialistas. Desde luego, las consabidas luchas internas por hacerse con el liderazgo, cosa que los socialistas gallegos hacen estupendamente y desde siempre en cada parroquia, en cada municipio, en cada ciudad y provincia y en todo el país. En eso sí son unas máquinas. Y menos mal que a pesar de ello gobiernan razonablemente bien en un montón de concellos y en tres de las cuatro provincias, con apoyo del BNG en la mayoría de los casos.

Y luego los líderes, que parece que los piden por Amazon o los compran en un chino, todos ellos sin ápice de carisma, con esa oratoria de académicos y esos trajes que no sabe uno si le están presentando a un candidato o a un vendedor de seguros. Y así llevan toda la vida, una y otra vez y la siguiente, no aprenden. Y los arreglos que mandan de vez en cuando desde Madrid vienen siendo iguales que aquellos que les precedieron y les precederán. Que inventen un molde nuevo, si está claro que este no gusta.

Y un proyecto de país, que eso del rollo federal que les mandan de Madrid no han sabido decir en qué consiste desde que lo inventaron. Es que para salir a perder vale cualquiera. Yo mismo si me lo proponen, que no lo creo, o usted, que tampoco lo creo. Salgan a ganar, pero antes pregúntense qué país quieren construir.

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