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Chiste malo

La propuesta de la Xunta para recuperar San Fernando es una oportunidad a explorar
Cuartel de San Fernando. ARCHIVO
Cuartel de San Fernando. ARCHIVO

NO SÉ si es la mejor solución, pero sí creo que es una oportunidad. Una posibilidad que vale la pena valorar, desnudos de prejuicios, de ideas prefijadas y de trincheras políticas en las que solo pueden guarecerse unos pocos. Se habla por parte del gobierno local de la existencia de "una apuesta clara" y de un "gran consenso social" para que el cuartel de San Fernando sea rehabilitado y convertido en la sede del futuro Museo da Romanización. No puedo negar ni afirmar que eso sea realmente así. Hemos leído y escuchado opiniones muy diversas en las últimas semanas. Que yo sepa, no se ha realizado ninguna consulta pública a la ciudadanía para saber qué piensan los vecinos de la ciudad en relación con las distintas opciones que han sido puestas sobre la mesa. La mía, como la de tantos otros, es una opinión particular. Habla alguien que solo se representa a sí mismo. Otros se pronuncian en nombre de los demás. Es cierto que lo hacen con la representatividad que les otorgan los votos, sus cargos públicos o su situación preeminente como cabeza visible de diferentes sectores o colectivos sociales y económicos. Nada que objetar.

Siempre he pensado que el dinero público, con independencia de cuál sea la institución que lo gaste, sale del mismo bolsillo. No hay más banco que el nuestro. Además, una premisa del ámbito jurídico dice que normalmente es mejor un mal acuerdo que un buen pleito. Entiendo, y defiendo cuando se me plantea la ocasión, que las administraciones tienen que hablar entre ellas, colaborar y trabajar de forma conjunta, con independencia de quién o quiénes estén en el puente de mando. Es innegable que para los ciudadanos, para los sufridos administrados que cumplen religiosamente con sus obligaciones tributarias y pagan todas las facturas, es mucho más beneficioso el entendimiento que la confrontación. Por desgracia, en las frecuentes luchas de intereses en el ámbito político no siempre prima el provecho de la mayoría. Hay mucho mar de fondo y, generalmente, poco altruismo a favor de la gente común.

Creo que la propuesta que vino a presentar el conselleiro de Cultura y Turismo es una oportunidad. Lo es, en primer término, porque ofrece salida a un camino que, al menos hasta ahora, carecía de ella. Al gobierno gallego no le gusta la idea de ubicar el Museo da Romanización en el Cuartel de San Fernando cuando «a pocos minutos a pie» hay edificio un extraordinario, el Museo Interactivo de la Historia de Lugo (MIHL), que está absolutamente "infrautilizado", sin apenas contenido y con una cifra casi «ridícula» de visitantes al día. No parece que su postura vaya a cambiar al respecto.

La otra parte se aferra, sin embargo, a aquel protocolo suscrito al inicio de los peores años de la crisis, antes incluso de que se construyese esa otra sede cultural en Frigsa, para enrocarse y no escuchar siquiera otras posibles alternativas. Lo dicho, una vía muerta.

Ahora, la Xunta se ofrece a pagar la mitad de lo que cueste rehabilitar San Fernando para convertir el cuartel en un Parador con espacio para la exposición de restos romanos, unos cinco millones de euros, y a trabajar con las administraciones locales para crear un museo galaico-romano «en red», con el MIHL como epicentro, pero conectado con el Castro de Viladonga y el yacimiento de Santa Eulalia de Bóveda. Además, promete trasladar al Pazo de Dona Urraca, en A Tinería, la primera sede externa del Centro Galego de Arte Contemporánea. La idea parece madurada y Román Rodríguez daba detalles sobre el coste de la operación, la propia estructura del establecimiento hotelero y las ventajas que podría suponer para la llegada de turismo nacional e internacional a la ciudad.

Estaría bien que el Ayuntamiento de Lugo y el gobierno gallego se sentasen a hablar de forma constructiva. Que explorasen en serio si es posible llegar a un acuerdo. Para ello, habría que estudiar antes cuánto costaría el Museo da Romanización en San Fernando, quién y cómo lo iba a pagar, qué piezas iba a custodiar, cuánto supondría anualmente su mantenimiento y qué flujo de visitantes podría generar en la ciudad, detalles de los que, al menos hasta este momento, poco sabemos. Así se podrían confrontar ideas y sería más sencillo tomar partido.

Lamentablemente, no parece probable, al menos a día de hoy, el entendimiento. Desde el gobierno local, los socialistas aseguran que la propuesta responde a la "improvisación" de la administración autonómica ante la proximidad de la campaña electoral. El BNG calificó la propuesta como un «chiste malo». En todo caso, lo que realmente hace poca gracia es ver como un edificio que es Bien de Interés Cultural se va cayendo a pedazos mientras los políticos se tiran los trastos a la cabeza. Además, es fácil comprobar si la propuesta de la Xunta es un "farol": Basta con subir la apuesta.

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