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Síndrome de dolor orofacial



José Parga. Fisioterapeuta



El síndrome del dolor orofacial es una disfunción músculo-esquelética que cursa con dolor o rigidez sobre las regiones del cuello, la mandíbula o la cabeza, extendiéndose frecuentemente a espalda y hombros.

Su incidencia va en aumento en la sociedad occidental, debido principalmente al sedentarismo, los malos hábitos posturales en el trabajo o al movimiento repetitivo en las actividades de la vida diaria.


¿Cuáles son sus síntomas?

- Dolor en cervicales, cráneo o mandíbula.
- Rigidez mandibular (sonidos articulares) y dificultad al movimiento cervical.
- Pitidos o molestias en los oídos.
- Hormigueo en la cara, cuello, brazo y manos.


¿Cuál es su tratamiento?

El tratamiento correcto debe estar basado en un enfoque multidisciplinar, siendo un factor clave la especialización en dolor orofacial por parte de los profesionales sanitarios involucrados.

El tratamiento lo realizan fundamentalmente odontólogos, fisioterapeutas y cirujanos maxilofaciales:

1. Los odontólogos suelen pautar un tratamiento farmacológico antiinflamatorio, así como una férula de descarga mandibular de uso sobre todo nocturno (generalmente, férulas duras llamadas Michigan) que se encarga también de proteger el esmalte dental durante el bruxismo o apretamiento dental nocturno.

2. La cirugía maxilofacial estará indicada en pacientes que tengan fracturas por traumatismos graves, así como en casos de degeneración articular por sobrecarga mecánica.

3. El tratamiento de fisioterapia está indicado en aquellos pacientes con los síntomas referidos después de descartar una causa orgánica. Está basado en dos pilares:  fisioterapia pasiva y prescripción de ejercicio terapéutico activo.

     - Fisioterapia pasiva: una serie de técnicas de terapia manual, que se aplican con objeto de mejorar el dolor y la rigidez sobre las articulaciones. La terapia manual produce una serie de adaptaciones en el sistema osteomuscular, reduciendo el dolor y preparándose para un posterior aprendizaje terapéutico mediante el movimiento.

     - Ejercicio terapéutico activo: el movimiento activo mediante ejercicio terapéutico produce una mejoría funcional en el control motor y la postura. El paciente consigue modificar eficientemente los hábitos y las actividades de la vida diaria, evitando movimientos erróneos y reforzando los  movimientos correctos. Se exponen las articulaciones a una "carga" de forma gradual y, de esta manera, se obtiene una mayor resistencia mejorando su calidad de vida en las actividades de la vida diaria.


Evolución

La evolución tras el tratamiento provoca una serie de cambios posturales  y conductuales cuantificables. No solo se modifica la postura sino también la ejecución de las tareas del día a día, siendo fundamental la parte final del tratamiento con ejercicio en el que el paciente hará ya de forma inconsciente y correcta las actividades y movimientos rutinarios.

La evolución adecuada se produce en cuatro fases:

1. El paciente no es consciente ni eficiente en cuanto a las posturas/movimientos incorrectos, que realiza diariamente y de forma automática. Estos movimientos patológicos perpetúan y agudizan los cuadros clínicos de dolor orofacial.

2. El paciente es consciente (ya identifica patrones erróneos de movimiento y conducta biomecánica), pero sigue sin ser eficiente (aún no sabe como modificarlos).

3. El paciente es consciente y eficiente (aprende ergonomía y autoterapia con movimiento, de esta forma va obteniendo una postura eficiente y unos movimientos fisiológicos correctos).

4. El paciente pasa a ser "inconscientemente eficiente", realizando de manera automática y eficiente los movimientos y posturas en el día a día, manteniéndose de esta manera libre de dolor o síntoma.


¿Cómo prevenir y tratar el dolor orofacial?

Un estilo de vida saludable, no sólo a nivel general, sino también postural y biomecánico, nos ayudará a enfrentarnos al proceso patológico de una manera mucho más efectiva (aprender a dormir boca arriba, a no elevar los hombros o la lengua, a no dejar caer la cabeza por delante de los hombros…).

- Dieta más blanda durante los periodos de agudización del dolor tales como manzanas o bocadillos ( se deben evitar también alimentos como por ejemplo la lechuga,  parecen blandos pero requieren mucha masticación).

- Estiramientos ayudan en el dolor de cuello y espalda e, incluso, en algunos casos de cefaleas (cefalea cervicogénica, cefalea tensional). Un buen momento para los estiramientos puede ser durante la ducha con agua caliente o después del ejercicio.

- Actividad aeróbica diaria (ejercicio de baja intensidad y alta duración como, por ejemplo, andar a baja velocidad aumentando progresivamente la distancia en las siguientes sesiones de entrenamiento).

Obtendremos múltiples efectos sobre la musculatura y los huesos y, al mismo tiempo, conseguiremos metabolizar/quemar grasa en caso de existir sobrepeso; pero el efecto fundamental se concentrará sobre el dolor,  ya que el ejercicio aeróbico se considera analgésico debido a la segregación de endorfinas.

Síndrome de dolor orofacial
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