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La fórmula

El Río Breogán siguió trabajando y supo esperar su momento, cuando a su solidez se añadió un mayor tino en el lanzamiento
Momirov. XESÚS PONTE
photo_camera Momirov. XESÚS PONTE

El Río Breogán ganó y sigue muy vivo en la pelea por la permanencia. Era de lo que se trataba y se consiguió. Tras los resultados de la última jornada, el equipo lucense ascendió a la decimoquinta plaza, es decir, tiene a tres equipos por debajo en la clasificación y parece que ahora el futuro se ve algo mejor, menos negro, que antes de jugar frente al Palencia. Pero no se engañen, ha sido un paso necesario pero la situación sigue siendo harto complicada. Las seis jornadas que restan serán una montaña rusa en cuanto a sensaciones. Si durante la semana pasada el pesimismo se apoderó de gran parte del entorno breoganista, en la actual esa sensación se minoró entre los seguidores lucenses y se trasladó con toda su fuerza a Santiago y Granada tras las duras, contundentes y poco esperanzadoras derrotas del Obradoiro y el Covirán Granada. Pero esto, seguro, volverá a cambiar. Serán seis jornadas en las que no hay nada garantizado, salvo el sufrimiento. De esto va a sobrar.

Lo que conviene tener claro es que a estas alturas de la temporada y en una situación tan problemática como la del equipo lucense y la de los otros implicados en la pelea por seguir en la Liga Endesa ya no caben esperar mejorías milagrosas ni cambios radicales en el juego de los equipos.

Hay lo que hay y cada uno tendrá que defender su suerte aprovechando lo mejor posible lo que tiene e intentado paliar en lo posible sus carencias que entre estos conjuntos, por eso están donde están en la clasificación, son numerosas.

Desde la óptica del Río Breogán, esto quiere decir que ya pierde relevancia y hasta sería redundante insistir en sus problemas de anotación o en sus bajos porcentajes de acierto. Es algo con lo que tendrá que convivir. Salvo alguna tarde especialmente inspirada, ojalá sean más, los hombres de Veljko Mrsic saben que sus opciones de victoria estarán en lograr que en cada uno de los partidos sus rivales no se vayan muy por encima de los 70 puntos. Todo un reto cuando todos los equipos de la Liga Endesa -salvo el propio equipo lucense, el Palencia y el Bilbao- tienen una media superior a los 80 puntos. Pero también hay que tener en cuenta un dato significativo y es que el equipo lucense, a pesar de su bagaje de ocho triunfos y veinte derrotas, es el conjunto de la competición que menos puntos encaja después de los dos conjuntos que encabezan la clasificación, el Unicaja y el Real Madrid.

Ni que decir tiene que este planteamiento exigirá un gran esfuerzo a los jugadores de Mrsic, pero para el que parecen estar preparados para soportarlo, en especial ante rivales de parecido potencial, siempre y cuando sean capaces de mantener no solo la motivación y el esfuerzo físico sino también la paciencia y la fe para no irse de los partidos en los malos momentos que los habrá sobre todo en las fases de desacierto. Como ocurrió ante el Palencia. Aun siendo el castellano el último clasificado, no cabe restar méritos al triunfo breoganista, en primer lugar porque con tanto como lo que había en juego para ambos conjuntos ningún partido es fácil, y también por las circunstancias. No era una buena noticia que el equipo de Lugo tuviera que volver a jugar sin su pívot más utilizado, en especial ante un rival con dos torres, y buenos jugadores, como Anzejs Pasecniks o Matt Haarms.

El Río Breogán fue capaz no solo de compensar su inferioridad, sino que incluso se impuso a su rival dentro de las zonas. La diferencia en el rebote y, sobre todo, las quince capturas bajo el aro rival, que fueron claves, así lo demuestran. Los de Mrsic compensaron su desacierto (un 25% en triples) con un gran trabajo atrás y también porque no se descompusieron cuando el rival se llegó a distanciar hasta en diez puntos. El Río Breogán siguió trabajando y supo esperar su momento, cuando a su solidez se añadió un mayor tino en el lanzamiento.

Y esta será la fórmula con la que el equipo lucense defenderá sus opciones de permanencia en la competición. No es fácil determinar si será suficiente para lograr el objetivo pero después de lo visto durante este fin de semana, sobre todo en Zaragoza y en Andorra es muy importante mantener una cierta consistencia, la que te permite seguir peleando -para esto también hay que tener carácter- los partidos aun después de malos momentos. Y esto no todos lo tienen.

La defensa, la intensidad atrás no depende de un buen o mal día, sino del esfuerzo mientras que el acierto no se puede asegurar, tiene mucho de aleatorio. A lo mejor van a ser la defensa, la implicación y el trabajo los factores que van a determinar la permanencia. Ojalá.

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