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De Jordan a Anderson

Justin Anderson aplaude al público tras el partido ante el Zaragoza. VICTORIA RODRÍGUEZ
photo_camera Justin Anderson aplaude al público tras el partido ante el Zaragoza. VICTORIA RODRÍGUEZ

Lo importante era conseguir la tercera victoria de la temporada y el Río Breogán lo hizo. El triunfo ante el Casademont Zaragoza es un paso adelante, pero también dejó evidencias de lo mucho que habrá que remar y sufrir durante esta temporada para alcanzar la permanencia. La victoria del domingo permite no descolgarse en la clasificación. El equipo lucense sigue en zona de descenso, pero ahora con dos triunfos de ventaja con respecto al último, el Palencia. Además, está igualado con otros dos equipos, Granada y Zaragoza, e implica directamente en la batalla por evitar el descenso a los equipos que disponen de cuatro victorias, esto es Bilbao, Andorra y Obradoiro e incluso al Joventut, que ocupa la undécima posición con cinco triunfos. Es decir, se amplia el escenario del drama.

Además del triunfo, el partido frente al equipo que dirige Porfirio Fisac dejó otras notas positivas. Los jugadores del equipo lucense supieron dar un paso adelante en su trabajo, en su implicación, para dar la vuelta a un partido que se les había puesto muy cuesta arriba. Desde luego, el conjunto maño en el momento clave del partido, el inicio del último cuarto, se vio superado por el mayor deseo del rival. Incluso pudo llamar la atención el cierto conformismo en esos momentos al en otras ocasiones muy temperamental Fisac. La buena y rápida adaptación de Justin Anderson y la evolución de Momo Diouf, ambos claves en la remontada, son también aspectos a destacar en el conjunto lucense.

Sin embargo, no puede caer en el olvido el mal primer tiempo del conjunto breoganista. En realidad fueron los 30 primeros minutos de partido de dominio visitante. La defensa del Breogán estuvo, en la primera mitad, lenta en las ayudas y permitió un buen número de lanzamientos liberados, con mala defensa en el pick and roll. Sobre todo en los dos primeros cuartos, el ataque local volvió a mostrarse muy espeso, lento y con muy poca o nula aportación del juego interior. Es cierto que los problemas en la dirección que afectó el juego del Breogán durante muchas jornadas tuvo una incidencia muy directa en el rendimiento de los hombres grandes y muy pocas veces les llegaron balones con cierta ventaja con respecto a sus pares. 

Pero ahora ya es necesario que tanto Martynas Sajus como Matej Rudan den un paso adelante en su aportación al equipo, en especial ahora, si como anunció Veljko Mrsic, Diouf tiene que estar fuera de las canchas durante dos o tres semanas. Un equipo con las limitaciones del Río Breogán necesita la aportación de todos sus jugadores, sobre todo de aquellos que llegaron para tener un rol significativo. Recuperarlos cuanto antes, si es posible, sería un gran paso por su aportación, pero también para limitar los picos de rendimiento que viene mostrando el equipo y que limita sus posibilidades. 

No siempre se podrá dar la vuelta a un partido como ocurrió ante el Zaragoza. Tampoco se pueden dejar pasar los errores y las malas decisiones de los últimos minutos. En Girona eso implicó la derrota y, el pasado domingo, desperdiciar una renta que llegó a ser de quince puntos a falta de tres minutos y que puede ser vital en el average al final de temporada.

Es decir, queda trabajo, mucho trabajo por delante, porque aún da la sensación de que en muchos aspectos a este equipo le falta maduración, claridad de ideas y aportación global. En su descargo hay que decir que todo los males que afectaron a la plantilla han afectado sin ninguna duda y que aún hay jugadores que tienen que entrar en el ritmo del equipo e incluso asumir su rol. Si se ve desde esta perspectiva, y siendo moderadamente optimistas, solo cabe mejorar y aumentar la capacidad competitiva del equipo.

El partido de Justin Anderson no pasó desapercibido para nadie. Fue clave en la victoria del equipo lucense. Su adaptación al baloncesto Fiba y al propio equipo ha sido rápida y pocos dudan ya de que el norteamericano es un jugador fundamental para el Breogán. Y por ello, por su importancia, no hay que obviar que el contrato de Anderson finaliza al día siguiente del encuentro ante el Obradoiro; es decir el día de Nochebuena, y que en caso de no continuar el potencial del Río Breogán se vería afectado negativamente. 

Incluso más de uno, porque hay quien está en todo, ya recordó que en la temporada 2018-19 el Breogán no renovó —primero porque no quiso y después porque no pudo— el contrato a Jerome Jordan, quien había llegado con un contrato temporal mientras se esperaba por el lesionado Henk Norel. El pívot estadounidense se fue de Lugo fue el último día de diciembre de 2018 con el equipo encadenando tres triunfos ante Real Madrid, Andorra y Fuenlabrada. Después se le echó mucho de menos y la temporada acabó en descenso. Su marcha fue fatal.

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