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El final de siempre

El partido del próximo sábado ante el Granada pasa a tener la máxima trascendencia para el futuro del Río Breogán
Banquillo del Río Breogán durante el encuentro ante el Gran Canaria. XESÚS PONTE
photo_camera Banquillo del Río Breogán durante el encuentro ante el Gran Canaria. XESÚS PONTE

El fin de semana no pudo ser más negativo para los intereses del Río Breogán. La jornada fue terrible. Empezando por la propia derrota del equipo lucense que, una vez más, se quedó con la miel del triunfo en los labios al perder tras una prórroga un partido que dominaba por diez puntos de diferencia a falta de ocho minutos para la conclusión. El fallo de los jugadores de Veljko Mrsic se agravó en sus consecuencias con los triunfos del Andorra, del Granada y del Obradoiro. El resultado de todo esto es que el conjunto breoganista vuelve a situarse, a falta de cuatro jornadas, en posición de descenso y que su continuidad en la Liga Endesa se complica hasta el límite. El partido del próximo sábado en Granada pasa a tener la máxima trascendencia para el futuro de la entidad lucense en la Liga Endesa.

El desenlace del encuentro ante el Gran Canaria no fue distinto a otros de los vividos por el Breogán esta temporada. Es como recrear una y otra vez el mismo final de una película sabiendo que no hay posibilidad de variar el argumento ni a los protagonistas para que se produzca un desenlace distinto. Los antecedentes de no haber podido sentenciar un partido que los breoganistas tuvieron de cara antes de llegar al tiempo suplementario no presagiaba nada bueno. Ni siquiera teniendo en cuenta que enfrente estaba un equipo, el Gran Canaria, que esta campaña no había ganado ninguna de las cinco prórrogas disputadas hasta ese momento. En realidad, cuando Jordan Sakho falló el lanzamiento para deshacer el empate a 58 puntos, el desencanto en las gradas fue evidente. Ni siquiera el posterior error de Albicy, que daba paso a la prórroga, sirvió para cambiar los ánimos de los aficionados, y acaso de algún jugador, porque eran conscientes en su mayoría que el partido ya se había perdido en los minutos finales. La experiencia así lo dictaba porque son muchos los golpes recibidos y alguno aún de recuerdo muy reciente.

Una vez más, el trabajo realizado, el esfuerzo exhibido por los jugadores de Veljko Mrsic fue encomiable durante 33 minutos. No es fácil conseguir que el sexto equipo en anotación de la Liga, con una media superior a los 84 puntos por encuentro, se plante en el minuto 33 de encuentro con solo 47 puntos anotados. Pero, una vez más, se ha demostrado que con esto, solo con defensa y con el esfuerzo no es suficiente. No llega.

La precariedad ofensiva del Breogán es más que evidente. Cada punto anotado exige un tremendo esfuerzo y esta es una limitación que pesa, está pesando, y mucho en las opciones de triunfo del equipo lucense.

Como está dicho, a falta de poco menos de ocho minutos, la ventaja del Breogán era de diez puntos (57-47) y los jugadores de Mrsic quisieron jugar con la ventaja y el marcador, aunque era mucho el tiempo que quedaba por delante. El Breogán intentó alargar las posesiones, aún más de lo que es habitual, llegando incluso a renunciar a alguna transición en superioridad y esto también tuvo que ver con algunas malas decisiones que se tomaron en este tramo final. En ese momento, además, Veljko Mrsic decidió jugar sin McLemore ni Robinson, con lo que aún se limitaron más las posibilidades de anotación. La especulación combina muy mal con el baloncesto. Muy pocas veces se premia y el resultado fue que en ese tramo final, el Breogán solo fue capaz de anotar un punto, a todas luces insuficiente, como se volvió a demostrar. Una vez más.

También hay que considerar que ante el Gran Canaria fue cuando más se acusó la ausencia de un pívot como Martynas Sajus, y de forma especial en el último cuarto. Y no queda otra que referirse a un arbitraje desafortunado, poco amable con los locales y sobre todo con un criterio muy variable dependiendo de a quién favorecía. Y ni hay que decir que en un encuentro que se decide en la prórroga, cualquier detalle, como algunas decisiones de los colegiados, determina su desenlace. Esto es indiscutible tanto como el hecho de que a la situación actual el Breogán llegó por otras circunstancias y por propios errores. Estos son los que habrá que mitigar, porque corregir a estas alturas ya no parece posible para tener opciones en la trascendental visita a Granada.

El lituano volverá al equipo ante el Granada

La noticia más positiva para el Breogán es la más que probable reaparición de Martynas Sajus en el equipo de cara al decisivo partido del sábado (18.00 horas) ante el Granada. El jugador superó los diferentes procesos de la recuperación y trabajará esta semana con sus compañeros con normalidad, lo que supone todo un refuerzo en el juego interior de cara a un partido que tiene todos los ingredientes de una final por la permanencia. 

El jugador del Río Breogán Mouhamet Diouf trabajó el pasado lunes con el resto de sus compañeros en una sesión suave en el Pazo dos Deportes de Lugo y entrará desde este martes en la dinámica del grupo tras pasar satisfactoriamente el proceso de trabajo individual después de su lesión. Lógicamente, apenas queda margen para que el pívot juegue el duelo ante el Granada. La idea del club es que pueda estar frente al Tenerife, el siguiente rival de los lucenses en la Liga Endesa.

El Granada busca el lleno en el Palacio de los Deportes granadino en el decisivo partido del próximo sábado por la tarde ante el Breogán. Para ello, el club andaluz ha puesto en marcha una promoción de entradas para abonados de la entidad, que podrán adquirir un máximo de dos entradas para el encuentro ante el conjunto gallego por el precio único de 15 euros cada una. El resto de aficionados podrá adquirir las entradas online en la web de la entidad, con la previsión de que se agoten en pocos días.

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