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Redactor de El Progreso en A Mariña y director de La Comarca del Eo. Me ocupo de la sección semanal Recto verso.

¿Y tú de quién eres?

La curiosa historia de la playa (de As Catedrais) que resulta no ser de nadie

La playa de As Catedrais. AEP
La playa de As Catedrais. AEP

EL 30 DE marzo, cuando hablé con el alcalde de Ribadeo porque una joven había muerto en As Catedrais al caerle una piedra accidentalmente en la cabeza, demostró tener una clarividencia muy superior a la mía. El trabajo que tiene le enseñó a ser desconfiado. En medio de la conversación Fernando Suárez me comentó que le preocupaba muchísimo la situación y que se iba a complicar más allá del evidente trauma que siempre genera la muerte de una persona.

Superado el trago del fallecimiento, la primera que disparó fue la Xunta, que inmediatamente recordó que sus competencias allí se limitaban a controlar cuánta gente entra en la playa. Y punto. En materia de seguridad o intervenciones en la playa, dijeron, todo era cosa del Ayuntamiento. Esto fue en abril.

Enseguida se montó una de esas tanganas entre la Xunta y el alcalde de Ribadeo, que esgrimió dos argumentos que parecían difíciles de rebatir: cualquier cosa que se haga allí, incluso mover una piedra (literalmente) tiene que ser aprobada directamente por Costas (esto creo que más o menos lo sabe todo el mundo por lo de las competencias en dominio público marítimo terrestre) y, segundo argumento, ni siquiera él como alcalde puede entrar en la playa cuando le apetece en verano, porque tiene que pedir permiso a la Xunta.

Costas no dijo ni mu. Hasta que un día le pregunté al Ministerio de Medio Ambiente por el asunto. Tardaron en contestar, pero resultó que "los abogados del Estado", así lo dijeron, habían emitido un informe al respecto. Impresiona eso de "abogados del Estado". Pero ni decían sus nombres ni citaban legislación alguna. Se limitaron a apuntar con el dedo a la Xunta y al Ayuntamiento dejando a Costas al margen de cualquier competencia allí.

En la Xunta no tengo ni idea de cómo se lo tomaron, pero el Concello movió pieza inmediatamente y el alcalde puso a su gente a trabajar en ello ante lo que considera una aberración: descargar la competencia de una playa en un Ayuntamiento, porque indicó con cierta razón que eso debe de valer entonces para todo y para todas las playas. Cada Concello con mar podría entonces actuar en sus playas según le venga en gana sin que Costas intervenga. Ese informe jurídico para rebatir a los "abogados del Estado" está gestándose, o ya gestado pero no es público.

No mucho después llegaron noticias importantes e imprevistas: la familia de la fallecida quería abrir una causa judicial para depurar responsabilidades en la muerte de la joven Irene Baladrón. Aunque la jueza de Mondoñedo archivó sus pretensiones, en sus argumentaciones debió de disparar varias alarmas, porque en todo momento se refirió a las actuaciones "de la Xunta de Galicia". Y ahora no lo decía un ente abstracto, unos abogados del Estado. Era una sentencia judicial. Debieron de dispararse todas las alarmas en O Hórreo sin que se dijese nada, pero en ese momento ocurrió un imponderable: hubo una moción de censura y desalojaron al PP del Gobierno. Costas pasaba a depender del Partido Socialista. ¡Quién lo hubiera dicho! Ahora sí, en Santiago hicieron su propio informe. Este dejaba totalmente al margen al Ayuntamiento y descargaba las competencias de la playa (entiendo que de todas las playas) en la Dirección General de Costas.

Sin ser jurista. ¿Realmente Costas no tiene ninguna competencia en una playa? ¿No? ¿En zona de dominio público marítimo terrestre Costas no cuenta? Justo en As Catedrais la Xunta planteó la ampliación de la escalera de acceso que hay sobre la roca, más o menos duplicando su anchura. Yo estaba presente el día en que vio el boceto José Miguel Estevan, el responsable de Costas en Lugo, que frunció el ceño. Como había mucha gente delante no dijo ni sí ni no. Pero su reacción fue cristalina. Para mover una piedra en una playa hay que pedirle permisos a ellos, que son los que construyen los paseos marítimos. Suelen ser básicamente conservacionistas y no les gusta nada la alteración del litoral. Gastaron millones y millones de pesetas en la playa de Altar tratando de que el mar no siguiese horadando el litoral y llevan el peso de lo que se hace en Covas, en Viveiro. ¿De verdad no tienen nada que decir si una playa se cae a cachos?

Cosa distinta es la responsabilidad del accidente: ¿Es culpa de Costas que caiga una piedra y mate a una joven? ¿De la Xunta? ¿Del Concello? Con buen criterio, creo yo, la jueza lo atribuyó a una desgracia natural no imputable judicialmente a nadie.

Pero el lío con las competencias de la playa no va a quedar ahí. Prepárense a escuchar argumentos asombrosos.

EL GUSTO El acuerdo entre la FCAM mariñana y Abanca

EL PRESIDENTE de la Federación de Comercio de A Mariña, José Carlos Paleo, firmó con Abanca un acuerdo importante. En el mismo se establecen una serie de condiciones para que sus asociados puedan disponer de créditos en condiciones ventajosas para abrir nuevos negocios o realizar reformas. Se trata de algo importante porque el montante total de la idea es de 50 millones de euros, obviamente como total de la iniciativa a repartir. Es una buena forma de que el comercio de proximidad tenga alguna ayuda contra los desafíos cada vez mayores a los que tiene que hacer frente.

EL DISGUSTO La labor de despacho que toca con el galeón de Ribadeo

DURANTE UN par de semanas la Consellería de Cultura financió con 20.000 euros una importante expedición de arqueología subacuática para conocer mejor los restos del galeón hundido en aguas de la Ría de Ribadeo. Su responsable, el arqueólogo subacuático Miguel San Claudio, una eminencia en el tema, tendrá ahora que afrontar una etapa diferente, en la que le tocarán labores de despacho para tratar de hacer entender a los políticos la importancia de lo que está ahí bajo el agua. Porque por mucho que hayan hecho ellos, ahora es el turno de las administraciones. Le queda una labor ardua.

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