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Redactor de El Progreso en A Mariña y director de La Comarca del Eo. Me ocupo de la sección semanal Recto verso.

Mirarlo desde lejos

La falta de implicación empieza a hacer tambalearse algunas fiestas, y algunos partidos

EL DESINFLE del suflé de las fiestas temáticas parece que empezará por Burela. La Festa Castrexa tiene problemas de continuidad. Es bastante probable, o casi seguro, que este año se salve. Incluso que se salve algunos más. Pero lo que conviene mirar no es si este año habrá o dejará de haber Festa Castrexa, sino la continuidad a medio plazo de esta burbuja en la que prácticamente cada concello de la comarca se lanzó a buscar su seña histórica de identidad para reintepretarla de forma, más o menos, fiel durante un fin de semana de verano.

Algunas ya venían de antes, como la renacentista de Viveiro, pero en general esto se desmandó en un espacio muy pequeño de tiempo. O Vicedo tiró hábilmente de sus contactos vikingos poco después de que se les hubiesen adelantado los de Foz, que le llamaron Festa Normanda y montan un buen show con lucha en la playa, funeral y todo eso.

La renacentista de Viveiro es espectacular porque la gente quiere vestirse como la Gioconda, no como los apestados sarnosos que se hacinaban en los puertos del Mediterráneo, y hacen bien. Si hay que elegir un personaje histórico, que sea un triunfador, que para encarnar a supervivientes ya tenemos todo el año.

La elegancia y el barroquismo de esa fiesta de Viveiro son dos características que comparte con la Fiesta Indiana de Ribadeo. En Ribadeo va quedando cada vez menos del tópico, pero para ciertas cosas seguimos siendo tan señoritos como se nos tiene clasificados. Seguramente de forma más que justa. Así que salimos a la calle vestidos, como en Viveiro, del sector triunfador, ellos del Renacimiento y nosotros del fenómeno de la emigración. Trajes inmaculados, cardados imposibles para las damas, pamelas volteadas... Todo fetén.

Hubo lugares donde no hicieron fiestas de estas porque ya no les cabían más. Fue el caso de Cervo, donde entre la Maruxaina, la Queimada y la Festa do Ourizo ya tenían overbooking de fiestas temáticas. La continencia fue un comportamiento sabio en este caso.

Pero sí, la cosa está complicada para dar ninguna garantía de futuro a nadie con estas cosas.

Por ejemplo, la gran preocupación de todos los alcaldes es más o menos la misma: que no haya deslices que conviertan una fiesta en un macrobotellón.

Es fácil decirlo y difícil hacerlo. En Ribadeo hacen auténticos esfuerzos. ¿Cómo? Mediante la cultura. Durante los días que dura la fiesta inundan el calendario de actividades vinculadas al fenómeno de la emigración indiana, con charlas de expertos, visitas guiadas que, por cierto, son de lo más entretenido, un mercadillo, actuaciones musicales realmente buenas... Cosas así. Con todo, ya aparecieron las primeras voces diciendo que la fiesta se desviaba hacia lo del botellón. Algo pronto me parece a mí, pero bueno. Habrá de todo.

Otra cuestión late en el fondo de todo esto y ya fue también abordada aquí con anterioridad: la organización del cotarro. ¿Quién carga la burra? Pues generalmente los ayuntamientos, con algunas excepciones. Pero los gobiernos municipales van cambiando y nada garantiza la continuidad de nada. Y si no cambia, la gente se cansa y se van desganando. No es una crítica, es algo muy natural e imposible de evitar.

Todo acto público continuado en el tiempo, en general, exige relevo generacional. Si no lo hay, antes o después puede darse por finiquitado.

Ahora hay un matiz más que añadir a esto, que es la desidia que nos entró, en general, hacia cualquier cosa en favor de la generalidad.

Y obviamente hablo también de la política, el arte supremo en eso de favorecer a los demás. A todos, no solo a los míos.

Lo de entrar en política para gente menor de treinta años es como plantearles un viaje interplanetario sin vuelta. Tienes la completa seguridad de que te van a decir que no.

Conseguir candidatos se está convirtiendo en un auténtico problemón para los partidos. Conseguirlos buenos es solo pura chiripa.

Todo está emparentado: la organización de fiestas masivas no beneficia directamente a nadie, o si beneficia a alguien es justamente a gente que no las organiza. Hacer política municipal no te va a beneficiar, porque es realmente desagradecida. Sí la autonómica, pero para eso hay una larga lista de espera y hay que ir cambiando piezas porque no hay sitio para todos.

Si ahora ya no vamos ni al cine, mucho menos a la tortura de una alcaldía.

EL GUSTO. Un programa muy necesario y con una gran repercusión

MARILUZ ÁLVAREZ Lastra creó en Ribadeo un programa con nombre no muy mnemotécnico: Aquí?... Coma de 20!, pero tremendamente efectivo. Se trata de una serie de actividades para mayores que lleva por todas (creo) las parroquias y que desde que lo puso a andar resultó ser un éxito impresionante. Esto demuestra que a veces con poco se puede conseguir mucho, y que en nuestras zonas rurales a veces simplemente están esperando a que alguien les haga caso, y que en realidad no están tan muertas como parece. En este caso, desde luego es una suerte vistos sus resultados.

EL DISGUSTO. El grave problema que se plante ahora con el gasoducto

DIOS TE castigue con juicios, y los ganes. Porque si los pierdes... Gas Natural, de Isidre Fainé, dice no haber perdido el del trazado del gasoducto en A Mariña, pero a ver qué dice el Supremo. Mientras, unos vecinos dicen que el TS les dio la razón y ahora piden nada menos que su cierre. Y llevan razón. La empresa, una enorme multinacional, no tuvo ni la deferencia de recibirlos. No solo eso, los denunció cuando pasaron el gasoducto por sus tierras. ¿Y ahora qué? Es de suponer que no se llegará tan lejos, pero estas actuaciones en las que los grandes van de sobrados nos pueden salir muy caras a todos.

Mirarlo desde lejos
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