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Redactor de El Progreso en A Mariña y director de La Comarca del Eo. Me ocupo de la sección semanal Recto verso.

Clases de tiempo

Meteorología y política, dos disciplinas en las que mojarse puede dejarte helado

NADIE SABE cuánto durará este invierno que llegó en pleno invierno, justo cuando le toca. Las televisiones y las emisoras de radio nos alertan de que llega algo que siempre es "muy profundo", como si llegara de un lugar siniestro y desconocido, porque si simplemente nos dicen que llega de las Azores es como "pues vale", un término sobado en el que ya no distinguimos entre anticiclón o borrasca de tanto tiempo que vimos la "A" y la "B" en el mapa de la tele. A mí me gustaba el tiempo de TVE antes de que lo encastrasen justo en mitad del telediario. Ahora se pasan cinco minutos con conexiones con lugares variopintos en las que, por norma general, no hay mucho que decir salvo que llueve o hace sol. Se nota en exceso que es para no hablar de otras cosas. Antes de que hicieran eso se recreaban un poco más en el espacio del tiempo, que ahora lo recortaron. Aún así, siguen colocando un simbolito justo sobre Ribadeo. Así que no hay duda: la nube con o sin lluvia, el viento, el sol o el huevo frito, justo sobre mi pueblo, sin margen de error. Un lujo que no siempre significa gran cosa. Para el viernes y para el sábado nos avanzaron que el apocalipsis estaba a punto de desatarse. Al salir el sábado por la mañana notabas claramente a la gente despistada, mirando al cielo con desconfianza ante un sol radiante que no encajaba. No encajaba con la imagen que nos habían obligado a formarnos del día que tenía que hacer: ventoso, lluvioso, nevado por encima de mil metros. Eso vino por la noche, pero ya era demasiado tarde: los del tiempo habían vuelto a pinchar.

Y es que a la gente que predice el tiempo le pasa un poco como a los que escribimos en los periódicos. Todos dan por hecho que eso es así, y punto. En Facebook o en Twitter puedes escribir la mayor barbaridad que se te ocurra que puede colar o no colar, pero si luego resulta ser una trola como un piano la gente simplemente lo cataloga como algo normal. Ahí cabe de todo. En el periódico no. Perdemos lectores, pero conservamos un sentido del registro de la realidad bastante elevado. Incluso a mí a veces me sorprende, cuando me pilla desprevenido al escuchar una conversación de algo que escribí y que se interpreta de forma errónea porque yo lo hice mal o porque el tema es complicado y no cabe en el espacio que tenía, o porque yo no lo sabía todo del asunto, que es algo que pasa muy a menudo. Contra lo que pueda parecer, los que trabajamos aquí no siempre estamos enterados de todo. Eso hace que se nos mire con suspicacia porque en principio nos pagan por eso, porque estemos enterados de todo. Ya les digo que no es así.

Por ejemplo, es seguro que durante las vacaciones que este domingo se pudieron dar por terminadas se conformaron en la comarca diversas agrupaciones políticas dispuestas a concurrir a las elecciones municipales del año que viene. ¿Leyeron aquí alguna? No. ¿Por qué? Pues porque no nos enteramos. ¿Por qué? Porque nadie nos lo contó. ¿Por qué? Porque no quieren que se sepa. ¿Por qué? Porque temen que algo que ahora tienen cogido con alfileres, si se hace público, llegue algún partido de los gordos y se lo desmonte. Por eso.

Esas cosas pasan. Conozco varios casos de varios partidos en varios municipios. Incluso los desmontan después de haber votado, como le pasó al PSOE en Riotorto, que perdió a su única concejala en un episodio nunca aclarado del todo. Nadie sabe qué fue de ella y nadie lo sabrá más, porque dentro de un año y unos meses habrá concluido su fulgurante carrera política.

Ese fue un caso un poco extremo y puramente anecdótico, porque el PP ya tenía conseguida la mayoría absoluta y esa maniobra no sirvió para nada que no fuese dejar marcada a su protagonista. Pero los hay de muchos tipos. Por eso los partidos de moda a nivel estatal o autonómico se mueven con prudencia. Pero no duden de que Podemos, Ciudadanos o En Marea están haciendo movimientos. A nivel municipal dudo mucho que los primeros acaben por conseguir consolidar alguna candidatura en alguna parte. Hace tres años les fue fatal en Ribadeo. Ciudadanos ya tiene una estructura prácticamente cerrada y en unos días podrán leer aquí mismo los nombres de su nueva ejecutiva comarcal e incluso tal vez de algún candidato. Seguramente. En Marea es un caso complejo. Como con el tiempo del que hablamos al principio, es difícil hacer pronósticos. Están trabajando pero la vida por la izquierda es dura. Hay muchos nadadores por la misma calle y todos quieren su propio espacio. Algo les saldrá, eso seguro, aunque a ellos, como a nosotros, todavía les queda por vivir un largo invierno.

EL GUSTO. Dos premios de lotería repartidos casi seguidos
EL BAR Bella Galicia de Burela estuvo de dulce en estas vacaciones de Navidad. Dio un premio en el sorteo del día 22 de diciembre y otro más, aún más cuantioso, en el del Niño. Fueron sendos décimos repartidos en máquina que hicieron un poco más felices a sus portadores. Aunque no se sepa quiénes son, Eliseo Fernández y Ángeles Fernández, sus propietarios, esperan que sea alguno de sus muchísimos clientes habituales. Ellos tal vez acaben por saberlo, porque finalmente si te toca, es como para agradecerles algo que, aunque no te solucione la vida, te da un buen respiro.

EL DISGUSTO. El final de una pista que hace deslizarse las ilusiones
AYER SE CERRÓ la pista de hielo de Ribadeo. La pusieron a andar entre el Concello de Ribadeo y la Asociación de Comerciantes. La cuestión económica corre a cargo prácticamente en su totalidad del Ayuntamiento, que la utiliza como plataforma para tratar de dar un empujón al comercio local en unos días en los que las ventas son importantes, pero en los que también es importante disponer de una oferta de ocio lo más completa posible. Esta pista lo consigue. A falta de cifras oficiales, la cantidad de niños y no tan niños que la disfrutaron fue impresionante. Da un poco de pena que se marche.

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