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Redactor de El Progreso en A Mariña y director de La Comarca del Eo. Me ocupo de la sección semanal Recto verso.

Emigrantes de verdad

Echar la vista atrás con el fenómeno de la emigración en la zona es más que preocupante

HARÁ UNA semana que vinieron por Ribadeo un par de investigadores que trabajan en un archivo sobre la emigración española a Estados Unidos. Llegaron aquí para entrevistar a Mario Eiras y José Luis Peláez, ambos con historias familiares que contar acerca de ese mundo de finales del XIX y el primer tercio del siglo XX. Visitar el blog que tienen es como asomarse a una ventana de desesperación. Lo que más me gusta de su investigación es que se aleja por completo del fenómeno ‘indiano’ entendido como el tipo que se fue a América y la vida le sonrió. E incluso dan otra vuelta de tuerca más: tampoco se para en el desdichado que se tuvo que dar la vuelta, o incluso el que quiso hacerlo con los bolsillos más o menos llenos. El título de su trabajo lo explica bastante bien: «Ni frailes ni conquistadores». O sea, se paran en la gente de a pie. Concretamente, en la gente de a pie que emigró a Estados Unidos y le fue normal.

No buscan por tanto esas historias fabulosas del hombre que se hizo a sí mismo que tanto entusiasman a los yankis hasta el punto de que quieren hacer a uno de ellos presidente, aunque sea un idiota. Ponen la lupa en el que marchó solo y entró a trabajar en una tienda en Cuba, de donde pasó sin papeles a una fábrica ya en Estados Unidos en la que le aumentaron el sueldo y gracias a eso se pudo llevar al año siguiente a su mujer y a sus hijos a algún lugar de Florida, de Texas o de California.

Lo sorprendente es todos los que hay de la zona de A Mariña. Oyéndolos hablar y relatar sus historias resulta sorprendente comprobar cómo se van entrelazando unas con otras sin aparente final. La tía de uno que se casó con el abuelo de otro en Tampa que a su vez era primo del vecino que se había ido a San Antonio donde tuvo empleado al cuñado de su sobrino, que era de O Valadouro de toda la vida y se volvió porque enviudó a los veinte años de estar allí, donde quedaron sus hijos porque andaban ya en alguna universidad pública del medio oeste.

José Luis Argeo y James Fernández, que así se llaman los que hacen este trabajo, explican que la verdadera historia de América está hecha precisamente por esos hombres, por gente de A Devesa que un día se cansó de la mísera vida que había aquí en 1910 y consiguió dinero suficiente para poder hacer el petate y embarcarse a hacer las américas. Uno y otro cuentan que no les importan mucho los frailes que dieron nombre a esos emplazamientos que ahora salen en las películas o en las series de televisión: San Antonio, Sacramento, Los Ángeles, San Diego, El Paso, Arizona, Las Vegas. Tampoco los que se construyeron una mansión con vistas al océano Pacífico.

Uno de esos entrevistados de Ribadeo está aquí y vivió y se casó aquí porque su padre siempre tuvo bien claro que volvería. Hasta el punto de que ni tan siquiera el Martes Negro que dio origen al crack del 29 lo habría desplumado: tuvo la prudencia de ir poniendo su dinero a buen recaudo... en Ribadeo.

Es algo que da que pensar. A ver si al final va a resultar que este no era tan mal sitio para tener el dinero hace cien años, y en cambio ahora el que lo tiene no hace más que intentar sacarlo de aquí.

En todo caso, que no nos distraigan los vaivenes monetarios del enorme problema social que se dio en A Mariña a cuenta de la emigración. A raíz de la visita de esta gente, casi sale solo el pensamiento de todas las personas a las que conoces o de las que oíste hablar que un día se marcharon. Es bastante escalofriante. Como escalofriante es pensar lo rápido que lo olvidamos.

Cuando el pasado martes nuestros jefes nos encargaron encontrar a gente de por aquí que estuviese en Bruselas reconozco que solo se me ocurrieron dos. Pero haciendo el repaso mental se me ocurrieron un montón de chavales de por aquí que andan por el mundo adelante ganándose los garbanzos.

Aunque también los hay, no suelen trabajar en bares, sino que trabajan en empresas grandes y son licenciados universitarios con algún máster encima que al parecer aquí es un problemón. Seguimos por lo tanto dando la razón a Unamuno: «Que inventen ellos». Di que sí, que para qué vamos a inventar nada si da igual, pagamos por usar la patente y punto. Será por dinero.

Entretanto, curioseamos en las vidas ajenas del pasado con cierta condescendencia y pensando en lo mal que lo pasaron, sin darnos cuenta de que seguramente dentro de 150 años habrá otros dos tipos que vendrán a Ribadeo a buscar testimonios de aquellos chicos que se marcharon a trabajar en el acelerador de partículas porque ni siquiera sabíamos para qué servía.

EL GUSTO

El vivariense Ricardo Quelle, todo un ejemplo a seguir

ES EVIDENTE que no todos podemos hacerlo, pero el ejemplo del vivariense Ricardo Quelle Soto es digno de mención. Este hombre de 30 años partirá hacia la isla griega de Chios, donde colaborará con la ONG vasca Salvamento Marítimo Humanitario prestando su ayuda a los refugiados que durante estos meses se  agolpan a  las  puertas de Europa  en  una situación verdaderamente  desesperada. Sin necesidad ninguna de hacerlo, este licenciado en Ciencias para la Actividad Física y el Deporte pondrá su granito de arena para conseguir un mundo mejor. Lo dicho, todo un ejemplo.

EL DISGUSTO

Problemas para la continuidad de las asociaciones

EL  PRESIDENTE  de Amadores da Música de Ribadeo, José Luis Pulpeiro, fue el último en poner sobre el tapete el problema que están encontrando cada vez más colectivos y asociaciones: nadie quiere hacerse cargo de las directivas. Hace solo un par de semanas que otra asociación, en ese caso la vecinal de O Tesón, inició  su proceso de disolución. Pero no son ‘fabas  contadas ’.  En todas partes muchos directivos se perpetúan en los cargos sin muchas ganas, solo por pena de que se deshaga algo por lo que lucharon y en lo que perdieron tiempo y dinero. Esto, al final, lo pagaremos todos.

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