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Redactor de El Progreso en A Mariña y director de La Comarca del Eo. Me ocupo de la sección semanal Recto verso.

Alteración en la balanza

Las primarias del PP se hicieron particularmente interesantes en la comarca de A Mariña

ES COMPLICADO hacer aportaciones al proceso de primarias desarrollado por el PP en la provincia. Además estaría bien que lo acotase un poco a la comarca de A Mariña. Esta circunstancia es la que me brinda la ocasión en bandeja. Para un mero observador desde la balconada, como es el caso, es aquí donde más curiosidades se produjeron de lejos, y seguramente donde más tocado quedó el lema del juego limpio en las primarias y la unidad del partido y todo eso.

Ya se sabe por experiencia que el Partido Popular no va a experimentar ningún tipo de resquebrajamiento de cara al público. En ese aspecto se trata de un colectivo admirable. Al que saca la lengua a pasear se las ingenian para cortársela sin miramientos antes de que lo haga una segunda vez. Ése es uno de los grandes secretos de su éxito y si se decidiesen a impartir seminarios estarían plagados de individuos llegados de otros partidos.

Pero cualquiera puede imaginar que es un colectivo tan grande que no se trata de un compacto bloque granítico. Estas semanas la alcaldesa de Mondoñedo y primera dama de la Diputación, Elena Candia, mantuvo un duelo con Raquel Arias que no se saldará con reparto de gominolas.

Al principio todo era como de lo más normal, aunque ya era vox pópuli que venía viciado de atrás. Raquel Arias y Elena Candia presentaron sus candidaturas y no hubo mayores problemas. Comenzó la carrera. Pero conforme fueron pasando los días la cosa fue subiendo de tono. Arias estuvo, al principio, realmente contenida. Aguantó de forma sobria los embites de una Elena Candia que da la sensación de tomarse cualquier asunto en que se mete como si le fuese la vida en ello. Si en su vida personal es igual no me gustaría ser su contable. Poco a poco fue dejando perlas y algún golpecillo al pasar en sus notas de prensa para picar a Raquel Arias. La de Sober, muy en su línea, mantuvo un tono institucional hasta muy avanzado el proceso. Pero todo tiene un límite, claro.

Además resultó que a la delegada de la Xunta le salieron apoyos en los municipios grandes de A Mariña. Aunque no en Viveiro, el lugar donde más compromisarios tiene el PP.

Aún así habrá que hacer, qué remedio, parada obligada en Cervo. Las dos candidatas colisionaron allí, como diría su superiora, en diferido. El alcalde, Alfonso Villares, y su concejal y actual número 2 en funciones del partido en Lugo, José Manuel Balseiro, optaron cada uno por una de las candidaturas. Y final del fair play.

El lío del recuento de compromisarios en el municipio fue de tal calibre que hizo palidecer al recuento de las elecciones norteamericanas en Florida para darle la presidencia a George W. Bush. Ahora está por ver cómo salen de ahí los púgiles. Claro que esto es una carrera de fondo. Ni siquiera dependerá de quién gane ahora. Hay que pensar que este año hay elecciones autonómicas y habrá que elegir gente de la comarca para que vaya de diputado autonómico. ¿Quién tomará esa decisión?

Seguramente Núñez Feijóo escuchará todas las voces de todos los bandos y tratará de contentarlos a todos por un bien común que resulta fácil de entender. Pero no lo tendrá sencillo, ni mucho menos. Hay quien dice que Alfonso Villares midió mal su indudable proyección política. Ya veremos. La política interna de los partidos es como un río fangoso: hay poca agua donde parece que es profundo y es profundo donde parece que hay poca agua. Así que pase lo que pase es evidente que nadie debe dar por amortizada a la parte contraria.

En el momento de escribir esto va para dos días que las dos contendientes rebajaron el tono de sus últimos comunicados de prensa en los que podría decirse sin exagerar que se tiraron los trastos a la cabeza.

Son de verdad dos caracteres muy distintos. Se adivina con los ojos cerrados cuál de las dos está más acostumbrada a papeles institucionales. Y eso que dicen que últimamente Elena Candia es una malva, aparcando un pronto impetuoso que le reportó históricas broncas con un Manuel Martínez al que ahora parece cultivar como si fuese una planta del vecino: no forma parte de tu jardín, pero si luce bien, tú también te beneficias de ella, así que echas una mano para que se venga arriba.

Lo que quedará de todo será, casi con total seguridad, un reparto de cromos y algún o alguna damnificada. La polarización que se vivió en la comarca mariñana tendrá que pasar por caja de un modo que a los de fuera nos resulta imposible adivinar. Pero antes habrá que votar. Son unos ‘caucus’ más que aceptables.

EL GUSTO

Doble puerta para ganar en bienestar y reducir gasto

 A  CALIDEZ  que  desprenderá desde esta semana el consistorio vivariense será otra gracias a que el gobierno de María Loureiro, tras años de espera, hizo realidad la demanda de los trabajadores del Concello y colocó una nueva puerta de acceso, que servirá de barrera al frío que se colaba hacia el  interior de las dependencias. Esto es así, porque contará con un área acristalada y cerrada que impedirá que se forme la corriente que circulaba hacia la parte alta, debido a que la entrada es un área abierta. Además del bienestar general, el Concello ahorrará en calefacción. Un punto más a su favor.


EL DISGUSTO

Mucho más que un árbol, mucho más que un peligro

LA DIRECTORA Xeral de Conservación da Natureza, Ana María Díaz, dio una pésima noticia el jueves en Viveiro: el eucalipto conocido como O Avó está, como creía casi todo el mundo pero peor: muy enfermo. Es curioso que un representante de una especie invasora que nos tiene colonizados hasta la saciedad, un eucalipto, se convierta en una  atracción turística protegida y   contrastada.  Pero así es. Fácil de entender para quien se pasase alguna vez por allí porque sus solas dimensiones son tan impresionantes que resulta difícil no quedarse embobado. Va a ser complicado salvarle la vida.

Alteración en la balanza
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