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Ultramachistas y macrovaginas

La tribu de muy machos Return of Kings podría aprender lo que es valentía en la Asemblea del Coño Insumiso


PARECE QUE AL FINAL faltaba aquello de lo que más presumían, pelotas. Siempre pasa, dime de qué presumes y te diré de qué careces. El creador del movimiento ultramachista Return of Kings había convocado para este sábado encuentros de orgullosos machos en 160 ciudades de todo el mundo, entre ellas Barcelona y Granada, para poner los huevos encima de la mesa e iniciar un nuevo amanecer de testosterona y esteroides, pero se ha venido abajo ante una leve reacción en contra, ni siquiera muy organizada, y la advertencia de algunas asociaciones de mujeres de que a lo mejor también se presentaban ellas y les contaban cuatro cosas sobre el machismo, la valentía y la lucha por los derechos sociales.

El cabecilla e impulsor de estos reyes inmersos en el eterno retorno a ninguna parte es el estadounidense Daryush Valizadeh, a quien en las redes se conoce más como Roosh V. En su blog, que aglutina seguidores en decenas de países en todo el mundo, defiende la superioridad innata del hombre, la retirada del derecho al voto y al trabajo a las mujeres o la legalización de la violación, aunque solo dentro de una propiedad privada, eso sí. Voy a ahorrarles los argumentos que aporta, pero ya se pueden imaginar que están a la altura de las propuestas. Por si no tuviera poco con lo suyo, se autopromociona como "experto en seducción" y ofrece clases a sus ultramachos.

Con estos mimbres, lo más natural es que esta tribu de anormales no haya conseguido acercarse a una mujer real ni en sus peores sueños, por lo que Valizadeh lanzó la idea de realizar esos encuentros entre ellos con la intención de que se conocieran y pudieran formar "tribus en las que los hombres puedan ser hombres", que no sé muy bien qué significa pero que suena a algo de lo que mantenerse lo más alejado posible, además de bastante aburrido.

Pero ha bastado una mínima reacción en contra de ciudadanos con dos dedos de frente para que estos guerreros se conviertan en corderos y la organización desconvoque la macrocita de micromachos porque "ya no se puede garantizar la seguridad y la privacidad de los hombres que quieran asistir". Está claro que es mucho más fácil ser un hombre muy hombre al calor de las faldas de mamá y escondido en el anonimato de internet que en la calle, que es donde antes se citaban los hombres y donde ahora los citaron las asociaciones de mujeres que les iban a rondar.

Con estos mimbres, lo más natural es que esta tribu de anormales no haya logrado acercarse a una mujer real ni en sus peores sueños 


Es una pena, porque en el encuentro entre ambas tribus estos reyes podrían haber aprendido mucho de cómo se defienden unas ideas cuando realmente se cree en ellas y en su justicia. Estos mismos días, justo cuando los ultramachos se venían abajo, tres mujeres comparecían como imputadas en un juzgado de instrucción de Sevilla por haber defendido en la calle los derechos de la mujer. Son lo que los otros definen como "feminazis", y tampoco se achicaron ante el juez.

Romper esquemas institucionalizados y provocar debates no es publicar idioteces polémicas en una web, es arriesgar como hicieron estas mujeres imputadas cuando se sumaron a la manifestación del Primero de Mayo de 2014 en Sevilla portando en andas una enorme vagina de plástico de dos metros de altura, acompaña por cofrades con mantilla y capirotes, pertenecientes a la Asamblea de Apoyo al Coño Insumiso, rezando consignas reivindicativas "de los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres, para denunciar la precariedad laboral, los asesinatos, que cada vez son más brutales y violentos, y la violencia en contra de las mujeres", según la declaración de las acusadas ante el juez.

Las tres han acabado en el juzgado después de ser identificadas por la Policía en base a vídeos y a unos ficheros inexplicados, ya que ninguna de ellas tiene antecedentes penales ni policiales ni han participado en ningún otro movimiento que no sea el feminista. Las han imputado por a una denuncia presentada por la Asociación de Abogados Cristianos, unas personas decentes que cuando vieron pasar la manifestación del Primero de Mayo, en la que la macrovagina solo era un elemento más, no pensaron en los derechos laborales ni en la igualdad que se reclamaba, sino que se sintieron ofendidos en sus creencias. De hecho, la querella es por un supuesto delito contra los sentimientos religiosos en concurso con un delito de provocación a la discriminación, al odio y a la violencia por motivos referentes a la religión o creencias.

Otro debate que más pronto que tarde deberíamos encarar es qué pinta un artículo semejante en nuestro Código Penal, pero lo que podemos preguntarnos de momento es dónde estaba esta Asociación de Abogados Católicos cuando Return of Kings convocaba su fallida manifestación en Granada para reclamar el derecho a la violación o a la marginación de la mujer. Habremos de suponer que estas reivindicaciones no ofenden sentimientos dignos de ser respetados, ni incitan a la discriminación, al odio y a la violencia, ni merecen la atención de nuestra simpar administración de Justicia.

Será que han decidido dejar esta defensa para mejor ocasión, como los ultramachos han decidido mantener su hombría al resguardo de sus cuentas en internet antes que arriesgarse a una represalia que esas mujeres que consideran inferiores afrontan con valentía cada día, en cada ocasión que salen a pelear por unos derechos, por una igualdad efectiva que sistemáticamente se les sigue negando. Pero lo que unos y otras me han dejado claro es a quién querría tener a mi lado el día que yo consiga superar la cobardía para salir a la calle a defender mis convicciones.

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