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Lo que no se ve

La multa de la UE por las depuradoras o la dejadez con los PXOM evidencian que los políticos solo gobiernan para la galería
 

Instalaciones de la depuradora junto al río Miño.EP
Instalaciones de la depuradora junto al río Miño.EP

EN REALIDAD todo empezó en la crisis de la sequía de 2017 en Galicia, que dejó a la ciudad de Vigo al borde del caos por la falta de agua y la baja calidad de la misma. Entonces, en medio del ruido político entre la Xunta y el Concello, se destapó que la red de abastecimiento y la potabilizadora de agua olívicas estaban hechas un desastre. Durante años ninguno de los gobiernos municipales había prestado ni la más mínima atención a esa cuestión. Va por debajo de la tierra, así que no se ve. Y lo que no se ve no suele dar votos. Al actual regidor, Abel Caballero, el tiempo y los hechos le dan la razón de no haber invertido ni medio euro en la canalización del agua. Su programa millonario de adecentamiento y urbanización de calles, lo que está por arriba y sí se ve, le brinda mayorías absolutas y, por lo que se ve, a sus vecinos les da igual lo que les salga por el grifo. Mientras salga... 

→ Un incumplimiento reiterado
Pero ahora, desde Europa, llega una multa millonaria para el Gobierno español —12 millones de euros y casi 11 más cada semestre de incumplimiento— por no haber hecho los deberes con la depuración de aguas y el saneamiento. De esto ya se hablaba en el siglo pasado, cuando se fijaba para el horizonte del año 2000 el saneamiento de las rías gallegas y la obligatoriedad de las localidades de más de 15.000 habitantes de controlar sus vertidos, según una normativa comunitaria que databa de 1991.

Desde entonces llovieron millones de fondos de Europa para completar esta tarea, pero lo que las tuberías vierten al mar lejos de la línea de costa tampoco se ve, así que tampoco da votos. Pasaron 18 años y en Galicia todavía hay puntos negros como Santiago o Ribeira. Y todavía tendrán que pasar algunos más hasta que veamos completada la red de depuradoras. Es cierto que si se compara la situación actual con la de hace veinte años hubo una evolución, solo faltaría, pero a medida que la urbanización va invadiendo la línea de costa la situación empeora y amenaza con dejar ya obsoletas algunas depuradoras, por mucho que todas ellas se planifiquen para mucha más población de la real. Los episodios de cierres de zonas marisqueras por presencia de coliformes —fecales— se multiplicaron en algunos puntos en los últimos años y las agresiones a algunos ríos como el Tambre o el Sar son constantes. Que llevemos dos décadas de retraso en la materia merece cuando menos una reflexión por parte de nuestros políticos.

→ La asignatura del urbanismo
También es etéreo el urbanismo. No se ve, o mejor dicho, solo se ven las consecuencias de su falta de regulación. Y es que lejos de dar votos, los quita, como bien saben muchísmos ayuntamientos gallegos que durante años prefirieron vivir cobijados bajo normas obsoletas y caducas, pese a que a su amparo se cometieron auténticas tropelías urbanísticas, que decidirse a afrontar la elaboración de un PXOM, que es un proceso complejísimo que genera mucho desgaste político para cualquier gobierno. Es cierto que desde la Xunta no le pusieron las cosas fáciles a los alcaldes: la actual Lei do Solo aprobada por el PPdeG es la undécima que se ensaya en quince años.

El urbanismo forma parte de lo que no se ve y por eso la Xunta aprobó el plan básico autómico para tratar de ordenar este complejo puzzle territorial y paisajístico que es Galicia. Los datos hablan por sí mismos: de 313 ayuntamientos solo hay hoy 99 PXOMs adaptados y actualizados. 

→ Las plagas del siglo XXI
Termino sin dejar la actualidad. La merluza se pagó esta semana en algún puerto asturiano a 0,18 céntimos el kilo y en otras lonjas se retiró porque no la querían. El problema, que es un problemón, no tiene una causa única, pero un porcentaje alto de la culpa lo tiene la psicosis generada con el anisakis, el parásito que va camino de convertirse en cuestión de Estado. Igual que la velutina, y la polilla de la patata, y la avispilla del castaño...  Egipto tuvo diez plagas y Galicia va camino de ellas. Aunque no se ven ni dan votos, generan problemas muy serios, por lo que exigen respuestas más contundentes de la Administración que mezclar zumo de arándanos con cerveza y colgarlo en una botella. Porque aunque sea efectivo para cazar avispas, a nivel visual es tan feo como cerrar una finca con un somier. 

La nueva portavoz del PP y el mandato de Santiago

La nueva vicesecretaria de comunicación del Partido Popular y que en la práctica ejercerá como portavoz, la diputada compostelana Marta González Vázquez, tiene una carrera intachable en sus responsabilidades institucionales, aunque formó parte del mandato maldito del PP en la capital gallega, el que entre 2011 y 2015 hizo historia al tener tres alcaldes diferentes tras dimitir los dos primeros, Conde Roa y Ángel Currás, por diversos escándalos. Cuando Agustín Hernández asumió las riendas en 2014 Marta González accedió a echarle una mano. Aunque fue el único año de calma relativa y sin escándalos del PP en Raxoi, lo cierto es que ni así consiguió salvar una imagen desastrosa.   

El protagonismo creciente de Touriño
Desde que se hizo con el mando del PSdeG, Gonzalo Caballero apostó y mucho por la recuperación de los expresidentes González Laxe y Pérez Touriño para impulsar la imagen del partido en Galicia. Al primero lo intentará convencer para que se presente como candidato a la alcaldía de A Coruña, algo que de arranque no parece fácil salvo que pueda evitar unas primarias y aterrice como aspirante de absoluto consenso. Y al segundo le va dando cada vez más relevancia y peso en los actos públicos, un protagonismo del que hasta ahora siempre había huido el que fue dirigente del bipartito entre 2005 y 2009. Salvo en aquel tour de 2012 para presentar el libro de algo parecido a sus memorias, ‘O futuro é posible’, Touriño siempre se mostró discreto y esquivo, todo lo contrario que ahora. La confirmación fue que, más allá de su asistencia a los actos que cada Día de Galicia organiza su partido en Rianxo, el expresidente se convirtió en uno de los protagonistas al leer un discurso ante el busto de Castelao. ¿Está de vuelta? 

La última fotografía del actual Ejecutivo
Ocurrió el  pasado día 25, durante la Ofrenda ao Apóstolo en la catedral de Santiago. Allí, el Gobierno de Alberto Núñez Feijóo realizó la que pudo ser su última fotografía junto en público, más allá de las reuniones semanales del Consello o del cada vez más improbable pleno extraordinario para aprobar el techo de gasto en Galicia para 2019, que depende de cómo evolucione el debate estatal en el Congreso. Los conselleiros posaron para todos en el Pórtico da Gloria —con la ausencia de Francisco Conde— y alguno de ellos como José Manuel Rey Varela se hicieron eco del momento en sus redes sociales. Sonó a despedida, conscientes de que el PPdeG quiere presentar a sus candidatos a las princiales alcaldías antes del 20 de septiembre, lo que empujaría a Feijóo a afrontar la remodelación de su equipo en las próximas semanas o, a más tardar, a la vuelta del verano. Así que es probable que el curso empiece con rostros nuevos en la Xunta y que la foto del Pórtico da Gloria haya sido para algunos la de la despedida. 

Lo que no se ve
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