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La importancia del cuándo y el cómo

Si al PSdeG siempre le echaron en cara sus enemigos —y parte de sus amigos también— su escasa autonomía con respecto a Ferraz a lo largo de la historia, esa condición de sucursal de Madrid se evidenció más que nunca desde la salida por la puerta de atrás de José Ramón Gómez Besteiro en marzo y la designación de Pilar Cancela como presidenta de la gestora. Fueron unos meses en los que la Rúa do Pino, la calle compostelana donde tienen su cuartel general los socialistas gallegos, parecía directamente teledirigida desde la dirección estatal del partido. Una situación que, además, no solo no cambiará a corto plazo sino que podría intensificarse.

Con la sartén por el mango en Ferraz, parece cuestión de tiempo que los críticos con Pedro Sánchez —y por extensión con los sucesores de Besteiro en Galicia— acaben por hacerse con el timón de su satélite gallego; o lo que es lo mismo, que Pilar Cancela ponga su cargo a disposición del partido, poniendo así punto y final a la etapa besteirista del PSdeG, que para desgracia del lucense se recordará como la peor de su historia democrática en cuanto a resultados electorales, pese a que —en teoría— él lleva ya un tiempo fuera de juego. 

Pero lo relevante en este caso no es la crónica de una muerte anunciada de Cancela sino cuándo se producirá su dimisión y, sobre todo, cómo. Y salvo que la dirigente compostelana acabe explotando antes cansada de aguantar todos los ataques directos y personales —algunos con no muy buen gusto, por cierto— del sector crítico, parece que su salida de la gestora, pese al ruido de fondo que hay en la comunidad, no es una cuestión inminente ni prioritaria para Ferraz, que tiene bastante de lo que preocuparse en Madrid sin atender a un asunto secundario, al menos hasta que necesite apoyos para el congreso federal. Así que aunque la presión sobre Cancela se incrementa cada día y los críticos tienen mucha prisa por asumir el poder en Galicia, siguen teniendo total dependencia de Ferraz para asaltarlo. Así que una vez más, será Madrid quien marque los tiempos en el socialismo gallego.

Una vez se despeje la incógnita de cuándo actuará Ferraz en Galicia y de cómo lo hará, falta lo más importante: ¿quién dirigirá al nuevo PSdeG?

Sobre cómo se produzca esta transición entre sectores en la comunidad ya existen más dudas. Hay quien apuesta porque los que esperan un asalto con el cuchillo en los dientes al estilo del perpetrado en el comité federal que decapitó a Pedro Sánchez acabarán decepcionados con el final de la película, ya que una purga de todo el besteirismo, como parecen pedir a gritos algunos socialistas en Galicia, sería contraproducente para comenzar la reconstrucción del partido que pregonan desde Ferraz. Un intento de recuperar el rumbo que también sería incompatible, de inicio, con el nombramiento de un nuevo director de orquesta del PSdeG con un perfil conflictivo como el de Abel Caballero. Pese a ser el hombre más fuerte del partido, algunos creen que no sería el más indicado para recomponer las maltrechas filas gallegas de los del puño y la rosa. 

Así que una vez se consume el cambio de roles en el PSOE de Galicia, se despeje el cuándo —no parece inminente— y se despeje el cómo —lo menos traumático posible—, se abre una nueva incógnita: ¿quién?

La importancia del Parlamento
Dirigidos por una gestora, sin parte de los órganos internos constituidos, con un liderazgo en el aire... Este es el contexto en el que el PSdeG arrancará el nuevo curso político, un escenario que además se podría prolongar en el tiempo más de lo esperado porque el congreso autonómico del partido del que saldrá un nuevo líder y una nueva estructura se celebrará después del nacional, lo que alarga bastante los plazos. Con tal panorama, el grupo parlamentario socialista tendrá un papel muchísimo más relevante del que quizás le tocaría asumir en circunstancias normales. Por eso a algunos les cuesta entender el ataque lanzado ayer por el líder provincial del PSOE en Pontevedra y concejal en Vigo, Santos Héctor, contra Xoaquín Fernández Leiceaga, al que directamente rechazó como portavoz, pese a que la gestora apuesta por él. De hecho, calificó de «autonombramiento» el paso dado por el candidato del 25-S al convocar al resto de diputados a una reunión. "Él, en estos momentos, es un diputado igual que los demás", añadió, al mismo tiempo que culpaba a Leiceaga de cambiar las listas para las autonómicas, de romper el proceso de unidad iniciado por Abel Caballero por su "interés personal" de ser candidato a la Xunta y, en definitiva, de llevarle la contraria al barón del sur. No es la primera vez que Santos Héctor defiende con tal vehemencia a su regidor, en alguna ocasión pasándose incluso de frenada, muy al estilo de su 'jefe', lo que no refuerza su simpatía en algunos sectores de las bases. El caso es que a final de mes tiene que echar a andar el grupo parlamentario socialista y por el momento es el único que no tiene claro ni quién será su portavoz. Casi todos dan por hecho que Leiceaga, por experiencia y porque fue el candidato, pero lo cierto es que nadie da un duro porque acabe la legislatura en ese puesto.

Una baja en el PP y casi en el PSOE
El alcalde de Vilariño de Conso, Ventura Sierra, se dio de baja temporal en el PPdeG al tener que sentarse en el banquillo acusado de prevaricación y delito continuado de falsedad de documento oficial. En total, se enfrenta a penas de inhabilitación y de cinco años de cárcel. Una pequeña crisis en el planeta Baltar que casi se podrían repartir a partes iguales PP y PSOE, ya que este singular político fue regidor casi de forma ininterrumpida desde 1979 hasta hoy, pero los primeros años en las filas socialistas y desde 1995, con los populares. Y ojo, porque el actual regidor de Malpica, Eduardo José Parga (PPdeG), podría seguir su camino al abrírsele juicio por un asunto urbanístico, igual que a su antecesor en el cargo, del PSdeG, José Ramón Varela.

Ferrol no tiene solución
Ferrol es la ciudad de los pactos rotos. Desde 1979 hasta hoy solo José Manuel Rey Varela (PP) gozó de una mayoría absoluta, entre 2011 y 2015, y el resto de regidores tuvieron que llegar a acuerdos con otras fuerzas para gobernar, unos pactos que la mayoría de las veces acabaron como el rosario de la aurora; y eso sin hablar de dos mociones de censura protagonizadas por Manuel Couce Pereiro, una de ellas por cierto a su propio primo, Alfonso Couce Doce. El socialista Vicente Irisarri rompió con Yolanda Díaz (EU), Juan Blanco (PP) con Juan Fernández (IF), Xaime Bello (BNG) acabó solo con un edil del PSdeG, etc. Por eso no sorprende el actual divorcio entre Jorge Suárez y Beatriz Sestayo, que acusa al regidor de sostener un gobierno tránsfuga. Y mientras, las cifras de la ciudad (paro, población...) asustan.

La incógnita de En Marea
Diputados del PPdeG esperan que la X Lexislatura que echará a andar a finales de este mes sea bastante más tranquila que la anterior. Cuando hablan de tranquila se refieren, en concreto, a que esperan menos guerra sucia, líos, insultos y confrontación directa que en los últimos cuatro años y lo atribuyen al nuevo perfil del grupo parlamentario de En Marea, en comparación con el de Age. Empezando porque Luís Villares no es Xosé Manuel Beiras en las formas y continuando porque no hay un David Fernández Calviño o un Juan Manuel Fajardo, que tantos quebraderos de cabeza dieron a Pilar Rojo primero y a Miguel Santalices después. Falta por saber si las previsiones del PPdeG se cumplirán o no.

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